Los vendedores ambulantes marcharon por las principales calles de la ciudad de Nueva York, semanas después que la gobernadora, Kathy Hochul, presentó su Presupuesto Ejecutivo para el próximo año fiscal, y no fueran incluidos en los miles de millones de dólares que recibirán las pequeñas empresas.
La principal razón de que este importante sector económico de la población no haya sido incluido en el presupuesto es por no contar con un permiso legal emitido por el estado o la ciudad.
La cantidad limitada de licencias que se les otorga ha restringido que puedan acceder a algún tipo de beneficio o ayuda por parte del estado o bien algún préstamo bancario.
Alrededor de 200 personas, entre activistas, líderes comunitarios y miembros del Proyecto Vendedores Ambulantes marcharon desde Herald Square hasta Times Square, para demandar a las autoridades del estado que aprueben una legislación que les permita obtener permisos legales y no estar expuestos a exorbitantes multas.
Varias de las personas que asistieron a la marcha expresaron que han recibido por parte de agencias de la ciudad multas que inician desde los mil dólares o más, lo que según ellos representa la ganancia de varias semanas de venta.
"Nosotros realmente necesitamos ser escuchados, queremos que nos den los permisos no limitados, sino permisos abiertos, de tal manera que las personas que no tienen como llevar el pan de cada día a su casa puedan tener el permiso que les permita trabajar dignamente", dijo Elsy Lopez, vendedora ambulante de Corona, Queens.
Para los vendedores ambulantes la obtención de permisos significa formalizar estas microempresas, en el que muchas personas en su mayoría inmigrantes indocumentados, vieron como una opción de sobrevivencia después de quedarse sin empleo ni ingresos económicos durante la pandemia del COVID-19.

La senadora estatal Jessica Ramos junto a la asambleísta Jessica Gonzales-Rojas, presentaron un proyecto de ley en ambas Cámaras para pedir que se priorice a los vendedores ambulantes al eliminar el límite de licencias que se les proporcionan y permitir que estas pequeñas empresas puedan recibir ayuda local, estatal o federal de manera urgente.
"Estamos aqui reunidos para asegurarnos que la gobernadora y el alcalde nos escuchen, nos colaboren y nos legalicen la forma en que nuestras familias le dan de comer a nuestros hijos, después de ver que el sistema nos ha fallado a estos innovadores y pequeños empresarios que apoyan nuestra economía”, demandó la senadora Ramos.
Hay hasta 20,000 vendedores ambulantes en la ciudad de Nueva York, son pequeños empresarios que luchan por ganarse la vida.
Según el Proyecto Vendedores Ambulantes, estas miles de personas trabajan muchas horas sin importar las condiciones climáticas y no piden más que la oportunidad de vender sus productos en la acera pública.
Desde hace décadas los vendedores ambulantes se han venido organizando para exigir que les otorguen un permiso, que en definitiva, les permitiría formar parte de la economía formal de la ciudad, generando ingresos por impuestos de venta.
Un estudio realizado por la asociación HRyA, estas pequeñas empresas ambulantes generan casi 300 millones en actividad económica anual a la ciudad de Nueva York.
Esta actividad económica crea miles de oportunidades a personas que por su estatus legal no poseen un permiso de trabajo y carecen de un empleo formal.
Informe revela la urgente necesidad de crear políticas a favor de los inmigrantes en NY



























