Escrita por Norge Espinosa. Con Manuel A. Morán, Jeannie Sol, Mario Mattei, Lina Sarrello, Daniel Fetecua y Milteri Tucker. Escenografía, vesturaio, dirección de arte y títeres, Zenén Calero. Consultor artístico, Rubén Dario Salazar. Dirección musical, Alejandro Zuleta. Tradución, Lina Sarrello. Producción y dirección, Manuel A. Morán.

Por Manolo García Oliva
IMPACTO
La evocación y la nostalgia son dos elementos que se compenetran uno con el otro con gran facilidad. Y si estos están bien llevados y cotejados, el producto no puede ser más que un rotundo acierto, y esto es lo que nos brindó la última producción de Teatro SEA: “La gloria, un cabaret latino”.
Contando con la excelente pluma del escritor Norge Espinosa, “La gloria...”, nos pasea por calidoscopio musical de deliciosos temas de las décadas de los años cuarenta y cincuenta. Verdaderos éxitos musicales que llevaron al infinito verdaderos artístas de la época.

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“La gloria...”, es un cabaret celestial que tiene como anfitrión a un personaje algo temperamental de nombre Arcángel Camacho (Manuel A. Morán), y de residentes de altura: La Gorda (Jeannie Sol) y El Anancobero (Mario Mattei) quienes se hayan a la espera de la llegada de otra prominente figura, La Guarachera (Lina Sarrello); pero mientras esto ocurre, surgen riñas y revueltas, por lograr mayor independecia de movimiento e individualidad, combatiendo así las reglas a seguir impuestas por El Jefe de “La Gloria...”. El picaresco trasfondo temático, funciona a las mil maravillas y es vehículo certero para que dichos intérpretes den rienda suelta sus condiciones artistiscas, logrando asi un espectáculo sabio y de primer orden.

Si el recordar es volver a vivir, no cabe la menor duda que en las dos ocasiones que vimos “La Gloria...un cabaret latino”, vivimos intensamente nuestra vida nuevamente desde la niñez y recordar, cuando un domíngo en el mes de febrero de 1947, despúes de asistir a un domingo de carnaval habanero junto a mi padre y mi hermana Azucena , al pasar por frente a la marquesina del Hotel Saratoga en el Paseo del Prado, tuvimos nuestro primer contacto con esos dos monstruos sagrados del espectáculo: Mirtha Silva y Daniel Santos, que allí actuaban.

Tal fue la dicha que nos arropó durante estas funciones, que no pudimos más que aplaudir a rabiar por la calidad actoral ofrecida por Manuel, Jeannie, Mario y Lina Sarrello (La Guarachera de la historia) una verdadera revelación, además de Daniel Fetecua y Milteri Tucker en los bailables.
Todos se conjugaron en una pieza monolítica de buen trabajo, ejecución y calidad, pero seríamos injustos sino diéramos el sitial que merece ese luchador y dinámico ser de nuestro teatro que es Manuel Morán. Su trabajo directriz fue impecable como impacables resultaron las labores de Alejandro Zuleta en la dirección musical, la consultoría artística de Rubén Dario Salazar, así como el diseño de escenografía , vestuario, dirección de arte y títeres de Zenén Calero.

Un aplauso cerrado para todos los que tuvieron que ver con la ejecución “La Gloria, un cabaret latino”, donde este acierto de producción en la ejecución del teatro musical en nuestro medio, obtiene sin duda alguna una maestría en este apartado tan vital para nuestra escena hispana.



























