FERIA CES 2015

Fernando Mexía
La feria más importante del mundo de la electrónica de consumo, CES, abrió sus puertas en Las Vegas, Nevada, donde exhibe las principales propuestas tecnológicas para 2015 de los grandes fabricantes de electrodomésticos, automoción y dispositivos inteligentes.
El evento de la Consumer Electronics Association (CEA) de EE.UU. constatará el imparable fenómeno de lo que se ha venido a llamar el internet de las cosas, es decir esa corriente de lo "smart" destinada a cambiar la interacción del ser humano con su entorno mediante la conexión de cualquier objeto a internet, desde una cerradura a una bombona de gas butano.

La instalación de sensores en los aparatos más variopintos está llamada a dinamizar el negocio de la electrónica durante los próximos años junto con la proliferación de las impresoras 3D, los drones y la paulatina renovación de televisores en los hogares.
De las pantallas de alta definición al 4K Ultra HD, de resolución cuatro veces mayor.

"El año 2016 será el punto de inflexión para los televisores 4K", dijo Steve Koenig, director de Análisis Industrial de CEA en su presentación a los periodistas.
CES es escenario, como es habitual, de televisiones de gran tamaño, curvos unos, otros muy delgados, y todos con precios elevados, aunque cada vez más asequibles al consumidor medio que solo en EE.UU. se dejará en 2015 casi 5.000 millones de dólares en pantallas 4K.

No faltaron nuevos ordenadores como el Chromebook 15 de Acer, el primero del mercado con pantalla de 15,6 pulgadas, y hubo oportunidad para ver la evolución de los sistemas de realidad virtual liderados por Oculus VR.
Koenig se aferró a los datos para constatar que el "smartphone" sigue siendo el rey -el producto tecnológico más vendido- gracias al tirón de la demanda de los dispositivos de gama baja en los países emergentes frente a la desaceleración en los países desarrollados, donde el usuario es más propenso a gastar más en su teléfono.

Se espera que este año el precio medio por teléfono inteligente vendido caiga por primera vez por debajo de los 300 dólares (por 440 dólares en 2010), gracias al éxito de los modelos de marcas como la china Xiaomi.
En cualquier caso, el gasto en teléfonos y tabletas supondrá, según las estimaciones, el 46% del total en tecnología en 2015.

En 2014 y según datos provisionales, los ingresos del sector tecnológico ascendieron a más de un 1 billón de dólares, un 1% más que en 2013 y una cifra muy similar a la que se llegó en 2011, el último año de crecimiento destacable (un 9% interanual).
Los teléfonos estarán muy presentes en CES, aunque será más como herramienta necesaria para manejar los productos que realmente serán protagonistas, como los relojes inteligentes, los brazaletes deportivos y la domótica, aunque se prevé que LG y otros fabricantes -quizá Samsung- desvelen nuevos "smartphones".

CEA señala que en 2015, año en el que debutará Apple Watch, el negocio de los relojes inteligentes generará 3.100 millones de dólares, un 474% más que en 2014, por 1.800 millones los brazaletes que registran la actividad física.
La venta de drones, que se popularizan como aparatos de uso particular, crecerá en 2015 un 50% hasta superar los 100 millones de dólares, y CEA pronostica que estas aeronaves despegarán definitivamente en 2018, cuando generarán al año más de 1.000 millones de dólares.
La industria del automóvil con Ford, Toyota, General Motors, Mercedes, Hyundai, Audi, BMW y Volskwagen, entre otros, mostran en CES nuevas integraciones de sus vehículos con aplicaciones y sensores, así coches con piloto automático.

EL TIEMPO DE LOS SENSORES
El evento constató la paulatina configuración de ecosistemas tecnológicos en los que los aparatos más mundanos, como una cerradura, se integran en redes que el usuario gestiona a través de su teléfono inteligente y su tableta.
"Suena más a un concepto mucho más pensado, mucho más inteligente que esta idea de lanzar productos individuales que no se comunicaban entre ellos", comentó el editor jefe del portal CNET en Español.
Samsung anunciaba ya el lunes que para el año 2020 todo lo que fabrique tendrá la característica de "smart", pero fue la cadena estadounidense de productos para el hogar Lowe's la que se encargó de escenificar con su sistema Iris la transformación que está por llegar a la vida cotidiana.
La compañía montó el decorado de una casa completa que llenó de sensores y cámaras que, conectados a un dispositivo que hacía de ordenador central, podían ser controlados mediante una aplicación para móviles.
Subir y bajar la persiana, detectar una fuga de agua en el baño o el estado de las plantas del jardín son algunas de las funciones de Iris, que ya está a la venta y cuyo precio mínimo son 179 dólares.
La compañía japonesa Logbar fue un paso más allá con su anillo inteligente, cuya nueva versión saldrá en marzo acompañada de un dispositivo a modo de centralita y con forma de piedra que hará que el portador del aro puedan encender una lámpara, el aire acondicionado o bajar el volumen del televisor con solo un gesto.
En CES se mostraron cerraduras que se abren con el teléfono, bombillas que cambian de color en función del estado de ánimo de su propietario, cámaras para detectar intrusos en casa, sistemas que avisan si está una ventana abierta y termómetros para bebés que envían la temperatura al teléfono de los padres en tiempo real.
Se trata de productos que saldrán a la venta, no prototipos futuristas, igual que el enchufe de la empresa californiana Brio que solo transmite electricidad cuando se le conecta un aparato que la requiera, lo que termina con las descargas caseras por meter los dedos donde no se debe.
La portavoz de Brio, Jocelyn Painter, aseguró que los enchufes se empezarán a distribuir este año en EE.UU. (ya se pueden hacer encargos) y confían en que se pueda convertir en un nuevo estándar en la construcción de viviendas.
En CES quedó patente también que la mayoría de las empresas presenta su propio ecosistema "smart", incompatible con el de la competencia, aunque los fabricantes han mostrado ya su voluntad de colaborar y abrir sus sistemas a terceros, como el caso del termostato de Nest.
La feria sirvió para ver la evolución del diseño de los relojes inteligentes y los dispositivos de actividad física, como el caso de Misfit, ahora disponible con diseño de cristales de Swarovski.
No faltaron en CES los robots humanoides, los aparatos de realidad virtual, los coches con piloto automático y varios patines eléctricos para peatones con prisa, como los Rocket Skates de Acton con autonomía para varios kilómetros y diseñados para los traslados diarios de corta duración.
En el área de los televisores, las grandes empresas cambiaron su estrategia de años pasados, donde el tamaño era lo más relevante, para destacar además de la resolución 4K, los diseños más delgados, en especial Sony y Panasonic, mientras que Samsung enseñó sus pantallas flexibles, más ágiles a la hora de curvarse que modelos anteriores.
Hubo quienes insistieron en el 3D, eso sí, ya con pantallas que no requieren de gafas especiales, si bien el efecto no terminó de llamar la atención como para ser protagonista en la feria.




























