
Las típicas bodegas en cada barrio de la ciudad de Nueva York se han convertido en el blanco perfecto para actos violentos que van desde agresiones violentas, robo de productos, asaltos a los empleados, apuñalamientos, incluso tiroteos dentro del establecimiento.
Estos negocios se enfrentan a un inminente aumento de delitos en los últimos años, exacerbado por la pérdida de empleos, el aumento en general de la delincuencia, el abuso de drogas y las enfermedades de salud mental.
Los datos presentados por el Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York (NYPD) destacan específicamente que los robos en las Bodegas se han triplicado en lo que va del 2022. Lo que deja a un lado esa percepción de recuperación económica de la ciudad después de la pandemia.
En el informe las autoridades policiales dijeron que se han reportado formalmente 195 robos en la ciudad de Nueva York, aunque algunos líderes de esta industria han indicado que muchos robos en estos negocios se reportan a la policía, por temor a represalias.
A medida que la ciudad de Nueva York que fue el epicentro de la pandemia mundial emerge de la crisis de salud pública y a gritos se pide regresar a esa sensación de seguridad pública en estos negocios y las calles. El reporte de la policía señala que para estas mismas fechas el año pasado, sólo se habían denunciado 75 delitos de este tipo en las bodegas.
Según el último reporte de junio presentado por el NYPD, revelaron que el índice general de delincuencia en la ciudad de Nueva York aumentó un 31,1 % en junio de 2022 en comparación con junio de 2021 (11.073 frente a 8.448).
Seis de las siete categorías principales de delitos indexados experimentaron aumentos, impulsados por un aumento del 41,0 % en hurtos mayores (4467 frente a 3168), un aumento del 36,1 % en robos (1548 frente a 1137) y un aumento del 33,8 % en robos con allanamiento de morada (1279 v. 956).
La Asociación de Bodegueros de América (UBA) que reúne a más de 17,000 comercios de este tipo, desde hace varios meses había denunciado que han sido víctimas violentas de robo en estos establecimientos, especialmente en horarios de madrugada.
“En nuestro caso no tenemos negocios millonarios, sino empresas familiares que tratan de sobrevivir. Un dólar que nos roben significa dificultades para mantener nuestra nómina, por eso tú ves que cada vez más, quienes trabajan con los bodegueros son sus hijos y esposas. Para nosotros invertir en cámaras y otros sistemas es muy duro”, dijo Radhames Rodríguez, presidente de la UBA.
En un esfuerzo por encontrar una solución a esta situación que experimentan estos pequeños negocios, se ha creado un polémico debate sobre el aumento de la vigilancia policial o la instalación de cámaras de seguridad para que la policía pueda atrapar y encarcelar a los delincuentes.
Por su parte, Francisco Marte, de la Asociación de Bodegas y Pequeñas Empresas de Nueva York, dijo que este tipo de problemas se ven todos los días, en las bodegas y supermercados pequeños.
“Es muy preocupante. Muchos bodegueros y pequeños comerciantes están preocupados. Estamos asustados por lo que está pasando en este momento. Cuando alguien entra con una máscara, te pones muy ansioso por lo que puede pasar”, aseveró Marte.



























