El martes 26 de abril en el Lof on 5th, de la calle 23 en Manhattan, se realizó una recepción especial ofrecida por el alcalde del Distrito Metropolitano de Quito, Dr. Santiago Guarderas Izquierdo y delegados de Quito Turismo, para miembros de la prensa internacional especializada.
En esta recepción especial se ofreció una degustación de platos tradicionales de la milenaria capital ecuatoriana, que este 2022 es anfitriona de las celebraciones que conmemoran el triunfo del ejército libertador internacional en la batalla librada en las laderas del volcán Pichincha el 24 de mayo de 1822.
Esta victoria selló la libertad de la Real Audiencia de Quito, actual República de Ecuador, después de tres siglos de coloniaje bajo la monarquía española, que iniciara en el siglo XVII. Con la victoria en Pichincha culminó el proceso de emancipación, que iniciara precisamente en Quito, conocida como Luz de América, por ser la primera colonia de Hispanoamérica en declarar su independencia el 10 de agosto de 1809.

CUNA DEL SOL Y DEL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO
La Batalla de Pichincha tuvo importancia internacional, entre otras cosas porque en ella se sentaron las bases del Derecho Internacional Humanitario, por el cual se ofreció al ejército realista que fue vencido, la posibilidad de quedarse en territorio quiteño, siempre y cuando jure lealtad y respeto al régimen independiente, como efectivamente lo hicieron muchos.
Además, después del triunfo en Pichincha los vencidos no fueron ejecutados, los que desearon retornaron a su patria natal. Pero si bien Quito se liberó del yugo colonialista, supo mantener los aportes de todas las culturas que, durante más de doce mil años de presencia humana en su territorio, han conformado un rico legado que además se manifiesta en los sabores de su cocina.
La posición geográfica privilegiada de la capital ecuatoriana, ubicada precisamente en la línea ecuatorial en el centro del planeta, al cual divide en norte y sur, ha creado en forma natural las condiciones para el florecimiento de una variedad de especies vegetales que se nutren de los rayos solares, en los valles andinos regados por aguas cristalinas de los volcanes que le rodean.
Quito, la tierra sagrada del dios Sol, divinidad principal de las grandes civilizaciones continentales pre-europeas, Mayas, Aztecas e Incas, ha recibido visitantes desde tiempos inmemoriales, quienes guiados por la luz del astro rey, han llegado a las tierras ecuatoriales para adorarle, convirtiéndose en un punto de encuentro que dio origen a un tianguis, o mercado de productos prehispánico.
Fue el tianguis el que promovió las primeras relaciones comerciales interregionales del continente americano, en una etapa de la historia donde no existía una moneda común, los primeros habitantes de Quito comerciaban con sus productos, como el achiote, el ají, el paico, el zapallo, la papa, diseminándolos por todo el continente.
Durante la etapa colonial, que inició en 1534, los ingredientes de las plantas domesticadas en largos procesos agrícolas por los primeros asentamientos humanos en suelo quiteño, que datan de nueve mil años antes de Cristo, fueron incorporándose a técnicas de cocina no solo de España, además de Italia y Francia, de donde provenían muchos miembros de las órdenes religiosas, funcionarios y milicia de la administración colonial.
LOCRO, SECO DE CHIVO, GUATITA
De esta rica historia hablaron los platos ofrecidos en Bicentenario a la carta, como un exquisito Locro de Cuero, una sopa con consistencia de crema, preparada a base de “papa chaucha”, con achiote originario del valle tropical de los Tsáchilas, en la provincia de Pichincha, acompañado de aguacate y cuero de cerdo reventado.

La guatita, introdujo a los paladares en la onda andinoamericana, con su principal ingrediente, la papa, de la cual se llegaron a cultivar cinco mil variedades en la región. Después se sirvió otro plato nacional, el Seco de Chivo, un aromático estofado de hierbas, tomate de origen andino y chicha, la bebida prehispánica quiteña, el cual estuvo acompañado de pure de papa, aguacate y lechuga, como tradicionalmente se sirve en Quito.
El postre fue un homenaje a los históricos lazos de hermandad entre Ecuador y Estados Unidos, con un helado de Colada Morada, bebida sagrada prehispánica, sobre un aterciopelado cheesecake neoyorquino, acompañado de compota de piña ecuatorial y frutillas, como se llama a las fresas cultivadas en la región Andina de Ecuador, que son ingredientes de la colada morada y decorados con una mariposa comestible, elaborada de las hostias que se fabrican en los monasterios quiteños.
Así, con los sabores tradicionales de la capital ecuatoriana, la alegre música andina y un buen canelazo, la bebida típica de los quiteños para celebrar, se realizó la primera actividad oficial conmemorativa del Bicentenario en Nueva York, presidida por su señor alcalde en Nueva York. ¡Viva Quito!



























