ENTREVISTA EXCLUSIVA
El 31 de marzo Flushing Town Hall cerró el Mes de la Mujer con la cantante Deborah Resto.
Con una trayectoria incomparable, Resto empezó con la música en su hogar en Nueva York desde que tuvo uso de razón.
“Lo primero que yo recuerdo es que estaba en una sala en casa, y había un libro en el piso con una niña tocando el piano. Mis primeros momentos de conciencia, de saber que estaba aquí en este planeta, comenzaron así”, dijo Resto en una entrevista exclusiva con Impacto Latino.
Inspirada por su abuela que era ciega, la cantante escuchaba música de todas partes del mundo y tocaba el piano sola.
“Como ella era ciega, en mi casa, la televisión no existía. En ese tiempo, la radio hispana tocaba toda clase de música. Me crié con muchos estilos”, compartió Resto.
Una maestra de la escuela le comentó a su familia que la pusieran en clases para desenvolver su talento, y Resto despegó en su carrera en medio de muchos desafíos en la industria de la música, especialmente para las mujeres latinas.

“Como soy trigueña, comencé lógicamente en lo latino. Pero, criandome aquí en Nueva York, tenía mucha influencia de música americana. Me decian que yo era demasiada de color para sonar tan blanca”, explicó Resto.
Para combatir este estereotipo y salir de su zona de confort, Resto se unió a una banda de color americana de R&B.
“Allí fue donde aprendí cómo cantar como Whitney Houston, Christina Aguilera, y las mujeres que tenían las voces bien fuertes”, mencionó Resto.
Luego, escribió su propia canción en inglés, “Slow Down”, y fue invitada a la radio estadounidense, solo para ser juzgada una vez más, los anfitriones preguntándole sobre su raza.

“Yo noté que la industria era muy segregada [en ese entonces]. Si era de color, estaba supuesta a cantar R&B. Si era hispana, estaba supuesta a cantar mariachi. Si era blanca, la música pop. No se entremezclaban como ahora”, dijo Resto.
De repente, la vida de Resto dio un giro cuando la invitaron a ser corista, cantar y grabar con algunos de los artistas latinos más reconocidos de la industria, entre ellos Christina Aguilera, Marc Anthony, Enrique Iglesias, Ricky Martin, Jennifer López, Olga Tanon, Tito Nieves, Tito Puente, Rubén Blades, y muchos más.
“Fue divino. Ver a la gente latina cantando sus canciones con toda su alma en Madison Square Garden o Radio City, esa fue una experiencia muy bonita”, compartió Resto.
Resto, luego trabajó con el productor Arturo Ortiz, el director musical de Ricky Martin, para crear su propia obra maestra, el álbum "Let Him Hear My Heart", un proyecto bilingüe con elementos latinos.

“Fue para mi un experimento. Quería mezclar el chachachá, la charanga, y los blues. Estábamos como en un laboratorio mezclando cosas, y salió muy bien”, explicó Resto.
El CD alcanzó mucho éxito, aún con la falta de aceptación en esos tiempos de los latinos en el mercado americano, y finalmente, Resto tomó un nuevo camino.
“Me hice maestra de música, y me retiré. Después de dos años de estar retirada, me llamaron para hacer [esta presentación en Flushing Town Hall. Me siento] muy orgullosa”, contó Resto.
Ahora, con una maestría en educación musical y más de 25 años de trayectoria, Resto se encontró entre cuatro artistas elegidas para alzar sus voces durante el Mes de la Mujer.

"Oye Como Va - Homenaje a las Grandes Mujeres de la Música Latina" incluyó una maravillosa interpretación de temas de íconos latinas, como Celia Cruz y La Lupe, y música original, como su propia composición, "La mujer latina".
“Se deberían dedicar una o dos canciones sobre la mujer latina, de los esfuerzos, las preocupaciones e inconvenientes que tenemos como inmigrantes aquí. [Hay que dar] soluciones mediante las canciones, de cómo podemos echar para adelante”, dijo Resto.
Con todo lo que ha hecho hasta ahora y mucho más que tiene para ofrecer, Resto continúa enseñando e inspirando a los jóvenes, transmitiendo su conocimiento y demostrando que todo se puede superar.
“Yo estudié toda clase de música, como arreglar, opera, y cantar en [diferentes lenguajes. Todo eso ayuda, y así vamos creciendo, en vez de solamente quedarnos iguales. Cuando [nuestra] música queda igual, no estamos transformándonos”.




























