
Pieza de Jorge Díaz. Con Josean Ortiz e Israel Solla. Dirección, Mariana Quiles. Solo estos créditos existen en el volante que los organizadores del D2, Tu Festival, entregaron a la entrada de la función, ya que no hubo programa de mano.

Brillante, enigmático y estremecedor texto lleno de misterio, original del autor argentino-chileno Jorge Díaz, que escribiera en 1990.
Hijo de padres españoles y quien a partir de 1965 comienza a vivir en España, “Nadie es perfecto…”, es un drama que cuenta con un entramado bien hilvanado, y donde su contenido va en aumento a todo lo largo de la representación.
De Díaz recordamos si nuestra memoria no nos falla, haber visto en nuestros teatros puestas previas de dos de sus obras: “El cepillo de dientes” y “El lugar donde mueren los mamíferos”.
La trama de esta producción de Los amigos del Corralón y dirigida muy eficientemente por Mariana Quiles, relata de forma muy atinada los cambios que ocurrían en Chile con el militarismo de 1974 y en el mundo y con una adaptación cabal al entorno puertorriqueño del año 1978, donde transcurren los infames hechos de El Cerro Maravilla y surge el movimiento de Los Macheteros de dicha época.

La pieza está construida de forma eficaz originalmente, al igual que su posterior adaptación, es muestra excelente de como mostrarnos el entorno social de la época y las relaciones humanas.
Infinidad de cosas suceden en el entramado cuando un travesti Chema, y su personaje de batalla Rosa Luxemburgo, interpretado por Josean Ortiz y Manolo, un ejecutivo de negocios, llegan al departamento del primero después de un encuentro fortuito en un bar. El desarrollo de la obra va en crescendo y por supuesto por muy buen camino. El aumento gradual de la intensidad dramática que aportan Ortiz y Solla además de su compenetración en el escenario, ponen de manifiesto al máximo el dominio de ambos al plasmar el humor, la ironía y el drama en sus personajes.
Josean Ortiz nos descubre nuevas facetas en este Chema-Rosa Luxemburgo, donde su quehacer actoral es sublime y muy diferente a sus anteriores incursiones entre nosotros. Lleno de matices, de color y calor el actor boricua exige que le veamos en esta ocasión como todo un primerísimo actor. Ante este trabajo solo los queda simbólicamente quitarnos el sombrero, y decir ¡Gracias Josean!.

Como contrapunto a este dueto escénico, se encuentra el debutante entre nosotros: Israel Solla, de gran trayectoria en los escenarios de San Juan de Puerto Rico, este magnifico actor imparte recia maestría y virilidad a su papel de Manolo, donde nos muestra al desnudo los sentimientos de su turbulencia mental, embargado por completo, debido a su inseguridad doméstica y con un matrimonio casi al borde del fracaso. Manolo, trata de salir de sus problemas y se lanza a ver que puede “pescar” y si se le pega algo en una noche de pasional. Ambos actores están al máximo de sus condiciones histriónicas y ponen a disposición del público los elementos que componen una labor de encomio.
Josean Ortiz e Israel Solla aportan la intensidad dramática requerida a dos caracteres en una época convulsa del Puerto Rico de 1978 y donde ambos ofrecen una Clase Magistral de Teatro.




























