¿Viernes negro o viernes rojo? El precio de la vida o de la muerte

vacuna contra el coronavirus.
50 millones de vacunas se producirán de aquí a fin de año, ¡viernes negro!, 25 de ellas para los Estados Unidos, ¡viernes rojo!.

Se acerca el día, el mundo se apronta: los de la primera línea en el combate contra el coronavirus, los ancianos, los que se sienten útiles, los que se saben útiles, los inútiles, los que necesitan trabajar, los que se sienten indispensables, los que tienen el dinero para embaucar a la muerte y comprar algo de vida.

Como en la víspera del viernes negro, el ansia de la espera se reduce con un banquete, con un banquete o contando los pesos para ver cuánto del sueño se puede comprar, ¿lo necesario?, ¿lo superfluo?

Se acerca el día tan esperado, una compañía anuncia una vacuna con más del 90% de efectividad, ¡90%!, 9 se salvan, uno enfrenta la muerte, dramático cambio de la situación que se produce cuando el virus juega con los números: se repliega solamente para regresar más fuerte, 160.000 en un día, arrasando con la esperanza.

Al leer con detenimiento el anuncio de Pfizer se enfría el entusiasmo, la vacuna debe conservarse a una temperatura de 70 grados Celsius bajo cero, 90 grados Fahrenheit bajo 0, los pingüinos aplaudieron, era la temperatura del polo norte antes del cambio climático, cuando hacía frío.

¿Quiénes tienen la capacidad de guardarlas a esa temperatura sin romper la cadena de frío?, ¿su médico?, ¿su hospital?, ¿su centro de salud?

9 se salvan uno muere, ¿Dónde viven los 9?, ¿Dónde vive el uno?, abra la ventana de su casa, departamento o pieza y mire a su alrededor.

Me pregunté dónde vivían los que murieron en la espera, ¿Quiénes eran?, ¿tenían familia?, ¿tenían trabajo?, ¿serán nombres perdidos en una tumba colectiva?, ¿su vida tenía precio?

50 millones de vacunas se producirán de aquí a fin de año, ¡viernes negro!, 25 de ellas para los Estados Unidos, ¡viernes rojo!, se necesitan dos dosis a tres semanas de intervalo lo que da en realidad 12.5 millones de vacunas, ¡viernes negro o viernes rojo?

Se acerca el día tan esperado y al hacer fila frente al supermercado de la salud, de la vida o de la muerte, me pregunto, ¿Cuál será mi número?, ¿el de la vida o el de la muerte?, miro mi bolsillo, me salgo de la fila y regreso a mi casa.

Llegó el día tan esperado y el mercado sigue mandando, quien pague vive, quien no puede pagar, póngase al final de la fila, es la regla, lo fue en el pasado, lo es en el presente.

Como se jugó con la desinformación hay que convencer a la gente de que debe vacunarse, que se debe confiar en la ciencia, que es la única solución para derrotar a la peste. Cierto, hay que confiar en la ciencia, ¡en la ciencia!, no en el mercado.

Afuera el cartel fluorescente sigue anunciando: ¡llegó el día tan esperado!, y yo, abro la ventana, miro la sociedad en que vivimos y me pregunto, ¿viernes negro o viernes rojo?

“La ayuda está en camino”, se escucha, me pongo mi máscara, me lavo las manos y sin poder guardar la distancia camino hacia mi trabajo esperando que los tiempos cambien, esperando la próxima vacuna, esperando tener la suerte de resistir hasta el próximo viernes negro en esta lotería de la vida o de la muerte.

*Gustavo Gac-Artigas: Escritor y director de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE). Reside en Nueva Jersey.

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