Venezuela está en llamas…

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Por Rafael Loaiza Bigott

 

Vivir en un país desarrollado casi te permite ejercer cualquier oficio o profesión sin tener que estar constantemente preocupado por el gobierno de turno ni la política. En un mercado competitivo, el panadero sabe que el precio de su materia prima se mantendrá estable y que por lo tanto no tiene que subir los precios. El empresario, hace proyecciones de ventas y sabe qué cantidad de empleados puede tener, además sabe que el gobierno no lo obligará a mantener empleados ineficientes ni le obligará a subirles el sueldo. Cuando estás en un país desarrollado, pagas los impuestos con mala cara, pero cuando recibes un servicio público de primera calidad te callas la boca y le das gracias a tus impuestos. En general la gente se queja de los impuestos, de los corruptos y de las pensiones. Pero casi todo funciona perfectamente.

En la Venezuela actual es verdaderamente imposible ejercer cualquier oficio y profesión sin tener miedo a la próxima desfachatez o barbaridad que va a cometer la pandilla que está “administrando” los recursos del Estado. Mientras en el mundo se está celebrando la confirmación de la existencia de las ondas gravitacionales que fueron mencionadas por Albert Einstein hace más de un siglo, nosotros en Venezuela tenemos niños recién nacidos muriendo en los hospitales porque no hay los insumos necesarios. Hacerse un tratamiento de radioterapia o quimioterapia es un viacrucis que no sabes si llegará. Algunos grupos de venezolanos que vivimos en el exterior, estamos haciendo lo posible por enviar donaciones de medicinas a Venezuela. El problema es que a veces, cuando llega a la aduana, se “desaparecen” las medicinas. Y Nicolás Maduro, como buen comunista, le atribuye la culpa a “la guerra económica orquestada por el imperio.”

En algunos países como Estados Unidos de Norteamérica y los miembros de la Unión Europea están inyectando dinero inorgánico a través del “quantitative easing” para pelear contra los efectos negativos de la deflación, sin embargo en Venezuela tenemos un fenómeno hiperinflacionario. De acuerdo a un informe emitido por el Fondo Monetario Internacional, este año 2016 la inflación alcanzará los 720%. (Quizás se quedan cortos) En materia monetaria, el gobierno Chavista-Madurista ha cometido tantos errores que la tinta del billete es más costosa que el poder adquisitivo del billete mismo! De la misma forma, el valor del metal de las monedas tienen un precio superior a la moneda misma.

Estas dos últimas semanas han sido un desastre para la alta gerencia gubernamental. Hace menos de un mes Nicolás Maduro anunció que iba a anunciar unas medidas económicas nuevas que iban a acabar con los problemas de los venezolanos. Posteriormente nombró a varios ministros nuevos y otros conocidos de siempre. Sin embargo, no han cambiado nada desde un punto de vista estructural. Siguen todos los controles y trabas que distorsionan la economía y alejan a los inversionistas. De hecho, el gobierno es tan incapaz, que ahora quiere fomentar la producción interna y al mismo tiempo anuncia un incremento de impuestos para algunos contribuyentes y un aumento del precio de la gasolina.

Los principios más básicos y fundamentales de la economía establecen que el incremento de los impuestos no están asociados directamente al crecimiento económico. De hecho, es lo contrario. Si quieren cambiar el status quo deberían reducir los impuestos a nivel general. Deberían devolver todos los medios de producción que inconstitucionalmente confiscaron a sus legítimos dueños y fomentar beneficios fiscales para compensar los daños económicos que generaron.

En cuanto al posible incremento al precio de la gasolina. No hay que ser un genio para entender que si sube la gasolina, inevitablemente se multiplicará la inflación ya que todos los empresarios tendrán que pagar más por el transporte de la mercancía. Y obviamente este incremento pasará al consumidor final.

Mientras tanto, los rumores y las especulaciones se multiplican como conejos. Los medios de comunicación autocensurados no pueden confirmar ni desconfirmar nada que los meta en problemas. Sin embargo, las redes sociales están repletas de rumores y verdades preocupantes. Parece que la guerra entre el poder legislativo y el poder judicial ha fomentado pugnas internas dentro de las Fuerzas Armadas de Venezuela. Algunos personajes están hablando de golpes de Estado y de salidas de gobierno no Constitucionales ni democráticas. Ojalá reine la democracia y se tomen las decisiones necesarias para que constitucionalmente saquen a Maduro y sus secuaces de la presidencia. Referendo Revocatorio o Enmienda Constitucional. Lo importante es que sometan estas acciones a un referendo consultivo para que sea el principio de autodeterminación de los pueblos el que reafirme que Venezuela no quiere a Nicolás Maduro.

 

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Rafael Loaiza Bigott es abogado, escritor, profesor universitario de Derecho Constitucional y Economía Política. Autor de la novela “Infinia Catedral de Agua”.  Ha escrito decenas de artículos sobre política, Derechos Humanos, economía y finanzas en diferentes medios latinoamericanos.

 

 

 

 

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