Vasija de barro, monumento musical a las tradiciones ancestrales de Andinoamérica

La tradición de recordar a los difuntos es una celebración panamericana originaria de las culturas aborígenes de nuestro continente, previa la invasión europea. En Andinoamérica los difuntos eran enterrados en posición fetal en vasijas de barro, simbolizando el vientre materno para retornar a la Madre Tierra en una nueva vida.
La tradición de recordar a los difuntos es una celebración panamericana originaria de las culturas aborígenes de nuestro continente, previa la invasión europea. En Andinoamérica los difuntos eran enterrados en posición fetal en vasijas de barro, simbolizando el vientre materno para retornar a la Madre Tierra en una nueva vida.

 

Las celebraciones del Día de Difuntos en las culturas nativas de todo el continente nos han dejado un legado rico en expresiones, tradiciones, costumbres que en el proceso histórico, se han enriquecido con otros aportes.

 

Por Ximena Hidalgo-Ayala

IMPACTO

 

En las culturas antiguas la creencia en la via después de la muerte es un tema complejo, recurrente y parte de las concepciones cosmogónicas, con matices espirituales y religiosos.

Cada cultura ha desarrollado sus propias creencias sobre la vida después de la muerte física, así culturas de otras continentes como la egipcia, romana, tienen sus propias tradiciones. Existen teorías de que todas estas creencias están vinculadas al llamado “diluvio universal”. En nuestro continente los aborígenes también tienen su propia riqueza cultural que incluye sus creencias sobre el origen del mundo, el diluvio universal y particularmente de la vida en el más allá.

 

CELEBRACION ANCESTRAL

En Latinoamérica las actuales celebraciones del llamado Día de Difunto, Día de Muertos o Día de Muertos por la patria, es ante todo una celebración mestiza, con profundas raíces ancestrales y aportes culturales posteriores. No es una celebración exclusiva de México y Mesoamérica. Surge en la milenaria concepción nativo-americana de la muerte como complemento de la vida. En las culturas prehispánicas todo es parte de una dualidad, el día y la noche, lo femenino y lo masculino, lo positivo y lo negativo, igual que el yin y el yan de las culturas asiáticas, que en nuestra culturas aborígenes americanas correspondían al Hanan y al Urin.

 

VASIJAS FUNERARIAS Y TOLAS

En Andinoamérica esta celebración es recordada con varias expresiones culturales que incluyen alimentos especiales. En el caso de Ecuador la preparación exclusiva para la fecha de la “colada morada” y las guaguas de pan. Particularmente una tradición prehispánica ecuatoriana, los enterramientos en donde grandes vasijas de barro, que representaban el útero materno, en el cual se colocaba en posición fetal el difunto, para retornar al vientre de la Madre Tierra. La colocación de varias vasijas con las posesiones y alimentos favoritos del difunto, una encima de otra, formando montículos llamados “tolas”, son parte del patrimonio cultural Andinoamericano relacionados a celebrar la vida después de la muerte.

 

Tempo para recordar y compartir con los difuntos. En la actualidad tiene elementos europeos y modernos. Es una celebración mestiza, propia de América, que debe ser recatada como parte de las raíces culturales, que luchan desigualmente con el predominio comercial de Halloween.
Tempo para recordar y compartir con los difuntos. En la actualidad tiene elementos europeos y modernos. Es una celebración mestiza, propia de América, que debe ser recatada como parte de las raíces culturales, que luchan desigualmente con el predominio comercial de Halloween.

 

VASIJA DE BARRO

Monumento musical a las tradiciones ancestrales de Andinoamérica, cantada e interpretada por músicos de todo el mundo, es una canción ecuatoriana que hace referencia a las prácticas funerarias aborígenes. Fue escrita en 1950 en la ciudad de Quito, capital de Ecuador, durante una reunión bohemia de un grupo de intelectuales en la casa del pintor Oswaldo Guayasamín, inspirados en uno de sus cuadros. Sus autores son los poetas Jorge Carrera Andrade, Jorge Enrique Adoum, Hugo Alemán y el escultor Jaime Valencia. La música es de autoría del famoso duo musical integrado por Gonzalo Benítez y Luis Alberto “Potolo” Valencia, quienes se encontraban en la reunión y le dieron la música en ritmo de danzante, ritmo musical ecuatoriano.

 

EN NUEVA YORK

En la Ciudad de Nueva York las celebraciones en recordación de los difuntos han sido lideradas desde hace varios años por la comunidad mexicana, que anualmente presenta programas completos con artesanías, música en vivo, talleres de manualidades, rituales etc. promocionando las tradiciones de México para esta fecha, algunas de ellas como las calaveras de azúcar, de origen europeo, otras modernas como la figura de la Catrina, diseñada en 1910 por el pintor José Guadalupe Posada.

Actualmente no existen actividades culturales de promoción de otras tradiciones panamericanas, que son parte de la riqueza cultural de los países latinoamericanos, por ser celebradas como algo personal y familiar en recordación de sus difuntos, por lo cual no ha sido explotada comercialmente.

 

VASIJA DE BARRO

Yo quiero que a mí me entierren

Como a mis antepasados

En el vientre oscuro y fresco

De una vasija de barro

 

Cuando la vida se pierda

Tras de una cortina de años

Vivirán a flor del tiempo

Amores y desengaños

 

Arcilla cocida y dura,

alma de verdes collados,

barro y sangre de mis hombres,

sol de mis antepasados.

 

De ti nací y a ti vuelvo

Arcilla vaso de barro

Con mi muerte vuelvo a ti

A tu polvo enamorado

 

//youtu.be/8nBrOArVjEI

 

 

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