EDITORIAL
La lucha por la independencia continúa, si bien no para lograr la emancipación de España, para lograr que el desfile de la comunidad colombiana de Nueva York se mantenga y sobre todo para que se mantenga independiente.
Los desfiles latinoamericanos en la ciudad de Nueva York, que iniciaron hace casi siete décadas, son o deberían ser, las expresiones más imponentes e importantes de la riqueza humana, cultural, histórica, turística de cada uno de los países.
En sus casi seis décadas de trabajo, Impacto Latino ha visto el nacimiento y evolución de varios desfiles latinoamericanos de esta ciudad y se mantiene cubriendolos periodísticamente e informando sobre los detalles de su desarrollo a la comunidad internacional. Impacto Latino está pendiente y sigue el calendario de celebraciones latinoamericanas y por ello, si no recibe información de los organizadores, los llama para obtenerla y amplificarla a través de sus páginas, para mantener unida a la comunidad latina.
De entre los desfiles latinos que desde hace varios años cubre Impacto Latino, se encuentra el Desfile Colombiano, que lamentablemente durante tres años desde el 2020, se había mantenido en formato virtual. Realmente no habían excusas válidas para ello, ya que otros desfiles latinos, como el de la comunidad ecuatoriana, se presentaron inmediatamente al año siguiente, después de la pandemia. Efectivamente en agosto del 2021 los ecuatorianos tuvieron un desfile majestuoso con trece carros alegóricos y en el 2022 tuvo diecisiete carros alegóricos.
Impacto Latino desde el 7 de julio, en que se comunicó con Rafael Castelar, fundador y presidente del Desfile Colombiano de Nueva York, mantuvo su respaldo e inició su campaña informativa sobre varias actividades de celebración de la fiesta nacional de Colombia en Nueva York y el área Tri-estatal. En el 2022 cubrió la ceremonia de clausura del desfile en el Consulado General de Colombia y siempre mantiene abierta las puertas a toda agrupación que requiera compartir o informar a la comunidad internacional sobre temas educativos, culturales o artísticos.
Lamentable no solo el Desfile Colombiano, si no la mayoría de organizaciones latinas de la ciudad, no tienen un buen sistema de comunicaciones, ni con su propia comunidad peor con los medios. No saben preparar boletines de prensa, o se mantienen con un círculo cerrado de medios, o se concentran únicamente en temas políticos de sus países de origen.
De lo que se pudo apreciar en estas celebraciones 2023 y particularmente del Desfile Colombiano y su comité de apoyo, el Centro Cultural Colombiano, no estaban lo suficientemente preparados para el retorno, se requirió la intervención y ayuda de otras comunidades, de entre ellas la más grande y mejor organizada y representada, la comunidad dominicana. De acuerdo a información de los voluntarios del Centro Cultural Colombiano, este año particularmente, el desfile ha sufrido un masivo ataque de sectores que se han mantenido ocultos y a decir del Sr. Castelar, -un abierto crítico del presidente Gustavo Petro-, su posición frente al actual gobierno colombiano, ha sido la causa de una confabulación en su contra y en contra del Desfile Colombiano.
Este particular llama mucho la atención, ya que varios funcionarios del gobierno colombiano estuvieron presentes con una mesa completa durante la gala del viernes 21 en el Terrace on the Park e incluso fueron reconocidos en ella, igualmente estuvieron desfilando en el carro alegórico del Centro Cultural Colombiano y en la tarima para los VIPs, entre ellos participaron: Gina Rojas, directora de promocion y prevencion del Ministerio de Salud de Colombia; Sonia Rodriguez, magistrada de la Corte Suprema de Colombia y Martha Zawady, por mencionar a algunos.
No apoyaron el desfile medios dirigidos por periodistas colombianos de Nueva York que abiertamente hicieron campaña por Gustavo Petro, al igual que por políticos del movimiento UNES, nueva versión del correísmo ecuatoriano. Tampoco se vio respaldo de empleados colombianos de la alcaldía, quienes el año pasado estuvieron activos y que por el contrario, los organizadores del desfile, piensan que se convirtieron en una trabaja y que a ellos se debió la ausencia del alcalde Adams, a pesar de la carta de invitación que le enviaron el 16 de junio.
El Desfile Colombiano, como todos los desfiles, no deberían ser utilizados como pieza de proselitismo político, no desde sus organizadores, porque al hacerlo automáticamente excluyen a quienes no comparten la posición o ideología. Es muy diferente que en los desfilen participen todos los ciudadanos del país que celebra sus fechas cívicas-históricas, independientemente de su ideología, es decir una cosa es desfilar y es idóneo que al hacerlo se exprese su pensamiento, ello es un derecho fundamental contemplado en la Declaración de Derechos Humanos, pero otra cosa es que gobiernos de turno tengan injerencia directa en los desfiles, como lastimosamente ocurrió con el correísmo, que durante su largo mandato colocó como mariscales e invitados de honor a sus coidearios y colaboradores, muchos de los cuales están actualmente prófugos de la justicia, encarcelados o han huido a otros países.
El respeto a todas las formas de pensamiento al igual que el derecho a expresarlas, son la garantía de mantenimiento de la libertad y de la democracia. Los desfiles y sus participantes deben ser inclusivos y respetuosos con todos y recordar que las naciones están siempre por encima de los individuos, que son construcciones de miles de años en las que cientos han sacrificado su vida y participar con civismo, recordando que son vitrinas de la riqueza turistica, historica y cultural y una maravillosa oportunidad para compartirla.
El Desfile Colombiano definitivamente necesita una reestructuración total. El liderazgo colombiano de Nueva York tiene un gran reto de sentarse, organizarse, dialogar, enmendar errores, reconocer falencias y pensar en el futuro, en el honor, en el respeto a su nación, que requiere paz, pero que también requiere una representación comunitaria en Nueva York con un elevado nivel de preparación, pero sobre todo con integridad, honestidad y sin filiaciones políticas o que por lo menos, no use un tesoro como el desfile, para el proselitismo unilateral e impositivo.
La riqueza de Colombia, como la de América Latina, es su diversidad y debe ser mostrada en respeto, hermandad y paz.
Colombianos en Nueva York celebraron su Declaración de Independencia con respaldo latino




























