Por Ximena Hidalgo-Ayala
Nueva York (ILN).- Hace veintiocho años cuando la pianista uruguaya Polly Ferman decidió radicarse en Nueva York, la presencia de los latinoamericanos a nivel de la interpretación instrumental era muy reducida en el medioambiente de la gran metrópolis.

Polly Ferman es una de las intérpretes más importantes de la música latinoamericana y ha actuado en todo el mundo presentándose con las orquestas sinfónicas y filarmónicas más importantes de Uruguay, Estados Unidos, Canda, Brazil, Argentina, Cuba, Japón, Ucrania y Filipinas. Ha ofrecido recitales en el Carnegie Hall de Nueva York, Tokio, Londres y Munich. Fue la única solista en los Juegos Panamericanos 1992. Sus actuaciones han sido documentadas para la PBS y ha actuado en París, Roma, Berlín, Moscú, San Petersburgo, Beijing, Shanghai, Nueva Delhi, Kuala Lumpur, Manila, Ciudad de México, Río de Janeiro y Buenos Aires.
Es considerada por la prensa internacional como la “Embajadora Musical de Latinoamerica” y tiene una amplia agenda para sus conciertos interpretando a compositores latinos como Villa-Lobos, Ginastera, Piazzolla entre otros. Tiene numerosas grabaciones con una de las colecciones más extensas del mundo de repertorio latinoamericano.
Poseedora de una extensa y respetable trayectoria musical Polly Ferman es pionera cultural y fundadora de PAMAR (Pan American Musical Art Research, Inc.), así como de la Semana Cultural Latina de Nueva York. Polly visitó las oficinas de Impacto para hablar sobre sus importantes proyectos.
¿Cómo son los inicios musicales de Polly Ferman?
Cuando tenía tres años y medio en mi ciudad natal, Montevideo, solía jugar con un instrumento musical, se dieron cuenta que tenía oído musical y mi madre me llevó donde uno de los maestros más maravilloso de la época, Santiago Baranda Reyes, del conservatorio Juan Sebastian Bach. Comencé a tocar piano antes de aprender a leer y escribir. Mi primer concierto fue a los siete años en una sala grande en Montevideo y a los nueve años gané dos concursos organizados por una entidad internacional. Así inició mi carrera musical hasta que me case y a los diciocho años tuve al primero de mis tres hijos. Me dediqué a ellos hasta retomar la actividad profesional luego de ocho años.
¿Cuál es su secreto para interpretar bien el piano?
Componer con la interpretación, eso pasa cada vez más con la madurez del lenguaje musical. El piano se ha convertido en mi interlocutor, con él mantengo un dialgo, se lo digo con un tono y el piano me responde. Es lo que debe suceder, pero en los conservatorios o escuelas de música se ocupan de que el músico toque las notas escritas y las hagan a tiempo y se siga todo como se indica. Eso es tocar muy bien un instrumento, pero no es hacer música, que se debe convertir en un lenguaje que la gente interpeta desde el punto de vista de los sentidos, no del intelecto.
¿Cómo inicia el contacto con Estados Unidos?
Al retomar mi carrera de pianista tuve una gira en Estados Unidos, en la época en la que salió la televisión a color. Así inició una frecuente actividad en el exterior, mis hijos tambien viajaban en intercambio estudiantil, entonces decidí radicarme en Nueva York en 1984, en una época en la que no se identificaban muy bien a los paises latinos. Decidí incluir en mi repertorio a compositores uruguayos, que les gustó mucho a los estadounidenses, entonces incluí a otros autores latinoamericanos, porque comprendí que tenía que hacer algo diferente, pero primero tenía que “generar un público”.
¿Fue un inicio fácil?
No, los inicios fueron duros, trabajé como periodista y tocaba el piano en un bar, pero inicié una investigacion de los compositores latinos de música clásica desde finales del siglo XIX y mi primera grabación fue del compositor Ernesto Nazaret que escribió tango, valses y polcas. En 1982 cuando descubro el gusto del público anglo por estas piezas cortas y bonitas, conocí a un Antonio Vecchiati, brasilero con una carrera de administracion de las artes, quien me sugiere la creación de una organización para promover las artes y ayudar a la músicos jóvenes.
¿Esos son los inicios de PAMAR?
Sí, en 1984 logré formar un equipo de trabajo y logré contactar a Plácido Domingo, quien desde entonces es el principal de PAMAR en donde comencé a ofrecer conciertos presentando artistas, por lo que PAMAR fue el escenario primigenio de varios artistas famosos y ha sido pionero promoviendo las artes latinoamericanas en Nueva York. Es una entidad sin fines de lucro.
¿Cuál es el país que más le ha impactado?
Viví en Japón ocho años y tengo una experiencia maravillosa, porque ahí comencé a tocar para discapacitados y por esas cosas del destino obtuve el apoyo del príncipe Tomojito, primo del Emperador, quien organizó un gira de dos semanas por doce instituciones. Es lo más maravilloso que he vivido, interpretando el piano para gente con lepra, enfermos terminales, enfermos mentales, ciegos, personas con deformaciones, etcétera. Aprendí a hablar Japonés. Conocí a la Emperatriz y tuve el privilegio de tocar piano con ella. Fue una experiencia facinante. La vida en Japón me marcó muchísimo, hubo gran afinidad.
¿Cómo nace la Semana de la Cultura Latina en Nueva York?
Cuando en el 2000 regresé a Nueva York todo continuaba con PAMAR pero hacia falta unificar a los latinos, entonces surge mi proyecto de la semana latinoamerican (Latin Cultural Week of New York) para dar mas visibilidad a nuestra cultura y en el 2006, con la participación de 36 organizaciones y varios artistas se realiza por primera vez. Al segundo año tuvimos apoyo del gobierno de la ciudad que continúa hasta la fecha. Estamos en una nueva etapa para abrir más posibilidades y dar espacio y visibilidad a artistas consagrados pero también emergentes, es un proyecto de creación de oportunidades no de media.
¿Cuál es su reto más grande actualmente?
Está por venir. Es un proyecto aún naciente. Quiero hacer algo con la comunidad donde vivo en Washigton Heights, a quien ya he incluído en la Semana Cultural Latina de Nueva York 2012. El otro reto importante es que quiero hacer algo con los artistas discapacitados del mundo. Quiero dejar un legado y estoy transmitiendo el proyecto a los alumnos de secundaria en Washington Heights para que pueda continuar.
¿Cómo siente la participación de la mujer latinoamericana?
Estamos ya posicionadas, ya se ha ganado un lugar importante en todos los aspectos de la vida, política, artes, etc. Yo me entiendo mejor con la mujer y tengo un proyecto especial con ellas que se llama Glamour Tango.
Estoy muy orgullosa de ser latina aquí y observar el respeto que nuestra cultura ha ganado en estos 28 años desde que empecé a empujarla para que fuera visible. Ahora siento como que la misión que me llevó en primer momento a crear PAMAR está cumplida. Mi mensaje de orgullo de que no somos solo una cantidad de gente, sino que tenemos mucho arte, mucha riqueza y mucha diversidad, que se expresa en las diferentes manifestaciones culturales y ahora los estadounidenses pueden diferenciar nuestros origenes, nuestas raices. El proceso educacional está en marcha.



























