Ante la creciente tendencia a reducir, evitar y eliminar el uso de materiales obtenidos de especies animales, fue muy interesante conocer a Don Pablo Bailón, que se dedica a la venta de decoraciones y joyería de fantasía elaborada de tagua.

La tagua, es una semilla de cierto tipo de palmeras, a la cual se le conoce por su dureza y color, como marfil vegetal. Estas palmeras son de un tipo particular llamado Phytelephas, que significa planta elefante y son originarias de zonas tropicales de Sudamérica. La palma de tagua tarda mucho tiempo en madurar y puede producir hasta veinte libras de marfil vegetal y mantenerse productiva hasta por un siglo.
La tagua es muy versátil, pero ha sido usada particularmente para fabricar botones y en Nueva York a finales del siglo XIX hubo un centro de producción de este tipo de botones en Rochester. La tagua se usa además para fabricar dados, mangos de cuchillo, piezas de ajedrez, decoraciones, joyas, entre otros.
El trabajo en tagua requiere de mucha destreza, ya que no se puede tallarla con cuchillo y se deben utilizar herramientas especiales, como sierras metálicas y limas, por ello es admirable la belleza de las piezas de tagua que con gran cordialidad ofrece Don Pablo Bailón en las calles de Nueva York.
Don Pablo Bailón nació en la parroquia La Pila, en Montecristi, Ecuador, de donde llegó a Nueva York hace más de treinta años.
En su tierra natal era comerciante, entre otras cosas vendía hortalizas. Allá formó su familia y procreó diez hijos, tres mujeres y siete hombres. A todos ellos los trajo y actualmente todos radican en Estados Unidos, son propietarios de empresas de construcción, choferes, trabajan en diferentes negocios.
Cuando Don Pablo llegó a esta ciudad inició trabajando en construcción, pero debido al peligro, la dureza del oficio y el mal pago, decidió retomar su actividad como comerciante y se dedicó a importar domésticamente réplicas de piezas arqueológicas en arcilla, que en su tierra natal abundaban, además amplió su mercadería a figuras y accesorios de belleza elaborados con tagua, o marfil vegetal.
Así Don Pablo Bailón se convirtió en vendedor ambulante, actividad que continúa realizando hasta la actualidad, cuando está a punto de cumplir ochenta y cuatro años de edad. Nos cuenta que la pandemia le afectó mucho, ya que paralizó totalmente sus actividades y dejó de salir por completo a vender sus mercancías en las calles de Manhattan.

Como la pandemia afectó principalmente a personas de la tercera edad, nos cuenta con una sonrisa que se ha mantenido “fuera de circulación” durante todo este tiempo, hasta que con el cambio de clima, decidió reanudar su actividad el martes 15 de marzo, ubicándose en la siempre transitada Broadway en el Upper West Side de Manhattan, a donde se le facilita llegar en el transporte público desde Ozone Park, en Queens, condado en el que reside.
Nos cuenta que no tiene ningún problema en obtener las piezas de tagua ya talladas y nos dice: “Las piezas llegan desde la ciudad de Manta a Nueva York en avión. Si me envían las piezas el martes, llegan a Nueva York el jueves, es muy sencillo, sin complicaciones”,
Nos detuvimos a admirar su muy interesante mercancía cuando atestiguamos el accidente de un transeúnte, que debido al viento y la falta de cuidado, topó algunas piezas y las arrojó al suelo provocando que se dañen, pero tuvo la integridad para pagar a Don Pablo Bailón por el daño que accidentalmente provocó.
Las piezas de tagua tienen precios increíblemente convenientes, que van desde los tres hasta los diez dólares. Don Pablo Bailón se arriesga, no solo a que la policía le remueva de la calle, que le confisque su preciada mercadería o que un peatón distraído dañe su tesoro, pero continúa con mucha dignidad, ganándose el pan de cada día en forma honrada, además de que promueve el conocimiento de un tesoro de la naturaleza con un simple nombre: tagua, una opción para evitar el exterminio de magníficas criaturas como los elefantes.
Cualquier persona interesada en adquirir las bellas figuritas de tagua, puede comunicarse con el Sr. Bailón a su celular: 347 345 9195




























