Decenas de vendedores ambulantes, funcionarios electos y miembros de organizaciones sociales realizaron un mitin en Corona Plaza, Queens, para exigir al alcalde Bill de Blasio y al gobernador Andrew Cuomo no “más multas y una recuperación digna para todos” estos trabajadores.
A pesar de que el alcalde de Blasio anunció que el Departamento de Protección al Consumidor y Trabajador fiscalizaría a los vendedores ambulantes desde el 15 de enero de 2021, los oficiales del NYPD y otras entidades de la ciudad, continúan imponiendo multas y regulando a estos trabajadores.
El Condado de Queens es el más diverso de la ciudad de Nueva York y los vendedores ambulantes se han convertido en un símbolo distintivo muy peculiar, y quienes tienen la oportunidad de visitar la zona, se encontrarán con una variedad de puestos que van, desde comida mexicana, hasta comida Halal.
Según el último informe de la Oficina de Asuntos de Inmigrantes del alcalde, Queens es el Condado con la mayor cantidad de inmigrantes, y sus coloridos puestos de venta callejero, al igual que muchos otros puestos en la ciudad, dinamizan la economía a nivel local y estatal.
Desde hace muchos años estos trabajadores han sido tratados como “criminales”, recibiendo un trato inhumano por parte de algunos funcionarios del NYPD, cientos de ellos han recibido multas exorbitantes, o peor aún, corren con la mala suerte de confiscar sus productos de venta.

“Las personas como nosotros, inmigrantes, trabajamos duro todos los días. Hacemos que nuestra comunidad sea fuerte. Queremos poder trabajar con dignidad. Detengan las multas y levanten el límite de los permisos ahora”, dijo la Sra. Mónica, una vendedora ambulante en Corona Plaza.
Sus demandas no son en vano, muchos de ellos se quedaron sin empleo y sin vivienda a causa de la pandemia del COVID-19. Encontraron en la venta ambulante, una oportunidad de empleo digno para mantener a sus familias.
Sin importar, el frío, una intensa lluvia, la nieve que cae sin cuartel, o el agobiante calor del verano, los vendedores ambulantes nunca paran, al igual que la ciudad de Nueva York, nunca para. Hasta que la primavera pasada los neoyorquinos pararon.

La mayoría de estos vendedores son inmigrantes indocumentados, llegan al país en busca de oportunidades para obtener una mejor calidad de vida y justamente, por destino o por casualidad, llegaron a la ciudad de Nueva York. Una ciudad en la que todos caben.
Ahora con la reapertura de la ciudad, para los trabajadores ambulantes que sobrevivieron la pandemia. El recibir multas de hasta $1.000 es “inhumano” a medida que los más vulnerables apenas se recuperan económicamente.
Carina Kaufman-Gutiérrez, directora del Proyecto Vendedores Ambulantes, dijo que el objetivo de estas manifestaciones es que la ciudad de Nueva York debe “legalizar y no penalizar” a estos trabajadores.
Recordó a las personas presentes y medios de comunicación, el traumático momento que vivió una familia al ser multada por oficiales del Departamento de Parques, en Flushing Meadows Corona Park. “Su crimen” fue vender helados sin un permiso, recibiendo una multa de $1.000
“Cada neoyorquino debería ser capaz de tener un día honesto de trabajo para proveerse a sí mismos y a sus familias sin miedo”, dijo la senadora estatal de Queens, Jessica Ramos durante su intervención.
Incentivó a las principales autoridades del estado y la ciudad que reconozcan el duro trabajo que hacen estos vendedores todos los días. Al mismo tiempo, les invitó a disfrutar de "nuestra comida y respetar a nuestros padres”.

Los organizadores de los vendedores ambulantes, también enviaron una súplica a las autoridades a abrir oportunidades de empleo y emprendimiento para vecinos de los cinco Condados.
“Hemos dejado claro que los vendedores no deben ser criminalizados o agobiados con multas excesivas. Estas son nuestras tías y abuelas. No nos quedaremos al margen y los veremos sufrir. Queremos más libertad para nuestros vecinos, no más multas”, añadió la asambleísta estatal de Queens Jessica González-Rojas.
La pandemia del COVID-19 transformó la vida de miles de vendedores ambulantes quedando en el limbo y sin recibir ningún tipo de ayuda económica, préstamos o estímulo federal.
“Todo lo que queremos hacer es trabajar duro, pero la ciudad que amamos elige multarnos en lugar de ayudarnos a hacer crecer nuestros negocios. Queremos la oportunidad de legalizar nuestros negocios. Queremos que la ciudad deje de atacarnos. Queremos vivir con dignidad”, dijo Alex, otro vendedor ambulante de Corona Plaza. “Somos parte de la cultura callejera de la ciudad”, agregó.
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