Nueva York: Una ciudad inmigrante

EDITORIAL

Nueva York es una ciudad construida por inmigrantes, actualmente solo en el condado de Queens, el más diverso de la nación, viven 1.2 millones de inmigrantes y la comunidad latina representa casi el treinta por ciento de la población de la ciudad en sus cinco condados.

En la esta ciudad casi la mitad de las pequeñas empresas son propiedad de neoyorquinos nacidos en el extranjero, es decir inmigrantes. Nueva York tiene la industria de taxis y alquileres con mayor diversidad cultural en el mundo, con más del noventa por ciento de los conductores con licencia, que son nacidos en otros países, por lo tanto no cabe duda de la importancia que tienen los inmigrantes para la ciudad y la importancia que tiene la celebración de la Semana de Patrimonio Inmigrante.

Las celebraciones son ante todo una oportunidad de conocer a otras comunidades, participar y abrazar la diversidad como el puente hacia la realidad de un futuro de diversidad planetaria, en donde predominen los valores por encima de las circunstancias de nacionalidad, raza, género, religión, ideología, etc., etc.

Como muestra de la importancia que tienen los inmigrantes en la estructura y desarrollo de la Ciudad de Nueva York, cada día se aprecia a más latinos en posiciones prominentes y de liderazgo en el gobierno local, estatal y federal, pero esto no ha ocurrido automáticamente, hay que reconocer que sí ha sido necesaria una lucha para lograr que se valore el talento, capacidad y preparación de los inmigrantes de origen latinoamericano, por ello el solo hecho de llegar, estar y progresar en Nueva York, no es suficiente, se requiere una lucha, una lucha consigo mismo para ser mejor, para ser excepcional y además una lucha para demostrar y ser valorado por todo ello.

La ciudad de Nueva York, con toda la razón es llamada Capital del Mundo, no solo porque contiene la mayor diversidad etnica, racial y lingüística que ninguna otra metrópoli del mundo, ante todo porque está diseñada política y funcionalmente para recibir, acoger y promover el crecimiento de los inmigrantes, por ello Nueva York se convierte en un ejemplo ante el mundo, de la forma positiva como se debe asumir y absorber la inmigración para beneficio social, en ese sentido las innumerables luchas de la ciudad en favor de los Derechos Civiles, Derechos Humanos, Libertades, lucha contra la intolerancia, la discriminación y el acoso, establecen un paradigma de funcionamiento activo sobre lo que se puede lograr, si las personas en el mundo pudieran eliminar el odio étnico y racial y darse cuenta de que la humanidad toda quiere progreso, seguridad, estabilidad, paz, justicia y que todos pueden empujar en esa dirección.

La celebración está enfocada no solo a resaltar los aportes de los inmigrantes a nivel local e incluso nacional, pero actualmente hay un factor importante que promueve la celebración como una oportunidad para educar a los inmigrantes sobre los servicios y programas de apoyo, desde el acceso a recursos en diferentes idiomas, hasta la obtención de asistencia legal gratuita para asuntos de inmigración, lo cual demuestran la perspectiva de la dirigencia política de la ciudad, que ve en los inmigrantes su mejor carta de juego.

Las enormes contribuciones económicas, culturales y cívicas que han hecho de Nueva York un brillante ejemplo del valor de la diversidad y de los inmigrantes que la traen, también deja abierta a la reflexión el factor de la enorme y descarada explotación a los inmigrantes, ya que la fortuna y bienestar de muchos estadounidenses se ha construido en el esfuerzo mal pagado de gente honesta y talentosa. Este es el elemento fundamental que promueve el apoyo a la llamada agenda progresista, cuyo discurso y orientación responde a llenar las necesidades de disminuir las enormes diferencias sociales y económicas de una gran y abrumadora mayoría que vive en la pobreza, confrontada al bienestar exagerado e insultante de un grupo que se reduce cada vez más.

Las tremendas contribuciones de personas provenientes de todo el mundo a la ciudad son un ejemplo de que la naturaleza diferente, si es bien encaminada y absorbida, puede convertirse en un fuerte recurso para promover el turismo, el comercio, la producción, la cultura y las artes. Que esta Semana del Patrimonio Inmigrante 2019, permita a todos los residentes de la Gran Manzana, disfrutar de los eventos en los cinco condados

La diversidad, como lo recalcó en varias ocasiones el ex-alcalde Michael Bloomberg, no es un mosaico colorido, si no que es algo efervescente, es algo en movimiento, algo vivo en crecimiento permanente, en interacción, que sin embargo se desarrolla dentro de un marco legal, funcional, administrativo, bien definido y esa es la maravilla de la ciudad. No se puede ni debe abrir indiscriminadamente los brazos a todo el mundo, el mundo tiene que ser consciente de lo que significa ser inmigrante, con las responsabilidades innegables e irrenunciables de respetar y acogerse a la nueva cultura, sin perder la identidad, pero enriqueciéndola en un crecimiento permanente de aprendizaje y de intercambio.

No es suficiente con abrir los brazos a personas de todas partes, que traen su energía, sus sueños y sus talentos, es importante abrir los brazos a quienes realmente aportan para hacer de la ciudad un mejor lugar para vivir, que la mantienen limpia de basura y de drogas, que la mantienen segura, con valores de respeto a la naturaleza, a los animales, a los niños y personas de la tercera edad.

La ciudad de Nueva York más que nunca antes en su historia, require ser respetada, ser valorada y ser amada por toda la bondad que durante su historia ha demostrado y continua manteniendo para todo aquel que llega a sus costas y la conquista para convertirla en su hogar.

Nueva York celebra Semana del Patrimonio Inmigrante 2019

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