NUEVA YORK EN NAVIDAD

Nueva York se viste de Navidad para celebrar unidos la fiesta de paz y amor del mundo occidental y cristiano.
Respetamos todas las religiones desde la Católica. Presbiteriana, Ortodoxa, Bautista, Pentecostal, Metodista, Copto: todas que creen en Jesucristo como el Hijo de Dios, cuyos devotos son los que mantienen estas tradiciones y reverencias por la Navidad de tipo occidental.
Pero también respetamos a quienes no profesan estos cultos, pero que han aprendido a respetar estas religiones, llámense, Budistas, Musulmanes, Hinduistas, Yainas, etc.
Aquí respetamos a todos, y es lo mismo que esperamos ocurra en el Medio Oriente o África, y en otros puntos remotos del mundo donde muchas veces la intolerancia ha derramado la sangre de miles de inocentes, cuyo único delito era y es creer en su religión Cristiana.
Es hora de celebrar la Navidad. Son tiempos de hermandad y solidaridad con el prójimo. Es tiempo de augurar a todos una dicha personal y a sus familias. Son tiempos para crecer y soñar en un mundo más justo y realmente democrático.
En Nueva York, la capital del mundo, aunque el dinero circula a raudales no le llega a todos con la misma vara que trabajan los obreros y empleados, los técnicos y profesionales. La ruleta de la bolsa de valores nos ha virtualmente quebrado a muchos, golpeado inmisericordes a otros, pero hay quienes se han hecho aún más ricos: todos sin espíritu Navideño, por cierto.
Por eso ha advenido –vía las urnas- el alcalde electo Bill de Blasio, con un mensaje esperanzador. Ojalá no sea simple populismo, ojalá cumpla, y en esta Navidad le creemos, porque su éxito o fracaso nos afectará a todos. Es lo menos que esperamos en esta Navidad.
Mientras tanto, en Nueva de estos días hay de todo: conciertos fabulosos con coros y cantantes de villancicos celestiales. Bailarines modernos y clásicos que le rinden tributo al creador y a la sugestiva ‘Noche de Paz y de Amor’.
Asimismo, destacan los lugares que combinan el encanto del frío y la nieve, los adornos del norte norteamericano, con sus renos y pinos, pero también sus pistas de patinaje modernas y eclécticas.
Son días de muestras de nostalgia, reverencia por lo candoroso e ingenuo, la sinceridad y fraternidad. Se abren en estos días también las muestras artísticas en ventanales y tiendas que muestran los brillantes decorados de los nuevos artistas-profesionales.
Pero igual, los inmigrantes, no nos olvidamos que también creemos en la Navidad y lo expresamos con música de aquí y allá, con maracas, gaitas, acordeón y todo instrumento de nuestra tierra.
Como quien pidiendo que no se cierren para nosotros las ventanas de nuestras tierras puertorriqueñas, dominicanas, mexicanas, colombianas, ecuatorianas, peruanas, guatemaltecas, salvadoreñas, hondureñas, argentinas, venezolanas/. En fin de todas las latitudes con raíces latinas del Caribe y del sur del Río Bravo. Porque algún día volveremos para celebrar la Navidad a nuestro estilo bullanguero y vecinal, espontáneo y sincero.
Mientras tanto es tiempo de gozar en estos días a Nueva York, nuestra Gran Manzana que como IMPACTO les desea lo mejor en esta Navidad. Como dijo Charles Dickens: “Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año”.



























