Durante la última semana, a nivel nacional, se han realizado una multitud de huelgas y protestas abogando por los derechos de los trabajadores y la ciudad de Nueva York no ha sido la excepción.
Desde el 2022 los trabajadores de todo el país exigen un salario justo, seguridad y su derecho a formar un sindicato, acentuando una tendencia en la lucha de este importante sector de la sociedad y de la economía estadounidense que se ha acelerado este 2023 y particularmente en marzo y abril.
En Los Ángeles, 30.000 profesionales de la educación fueron a huelga del 21 al 23 de marzo y 35.000 miembros del sindicatos de maestros del sistema de educación pública se unieron a ellos en solidaridad. Este 5 de abril trabajadores de la salud de hospitales y trabajadores de hogares de ancianos en Florida exigen implementar soluciones efectivas en los centros de atención médica para que respeten a los trabajadores en las escalas salariales y estándares de pago, ofrezcan protecciones de responsabilidad laboral y mantengan transparencia financiera.
El lunes 10 de abril por primera vez en la historia, más de ocho mil trabajadores de la universidad Rutgers en Nueva Jersey, junto a los sindicatos de posgrado, EOF y postdoctorado están en huelga solicitando un contrato con salarios justos, dignidad y respeto.
Esta fuerte tendencia nacional ha tenido como elementos de aceleración fundamentalmente a la inflación, el aumento de los alquileres y una variedad de factores económicos que están imponiendo una carga inmensa a las familias de bajos ingresos.
PROTESTAS EN NUEVA YORK
Desde mediados de marzo se agudiza la lucha del movimiento obrero a nivel nacional, entre otras cosas por la conmemoración de la tragedia ocurrida en la Fábrica de Camisas Triangle, de Manhattan, en la cual perecieron en un incendio provocado, ciento cuarenta y seis trabajadoras, mayoritariamente mujeres inmigrantes. Este 2023 se conmemoraron ciento doce años de ese hecho y la memoria del mismo promueve la lucha en contra de empleadores negligentes y a favor de proteger a todos los trabajadores en el lugar de trabajo.

Las protestas de los trabajadores más fuertes en Nueva York iniciaron en el 2022, cuando los trabajadores de los aeropuertos protestaron por las condiciones insalubres, alegando que las empresas que los contratan, además violan la política de licencia por enfermedad y toman represalias contra quienes se pronuncian, como atestiguo Omar Rodríguez, un trabajador del aeropuerto LaGuardia, quien dijo teme limpiar aviones, especialmente los baños, porque el equipo defectuoso que se usa para limpiarlos, provoca que los trabajadores sean rociados con desechos humanos, sin que se les proporcione tiempo o productos para limpiarse adecuadamente.
Además dijeron no recibir una compensación adecuada o prometida por asumir tareas adicionales debido a la escasez de personal, incluido el pago de horas extra y las infracciones de días de enfermedad pagados, además de que deben trabajar con equipo roto o defectuoso. Por esas condiciones y otros problemas, han luchado para sindicalizarse a pesar de haber sufrido retaliaciones, ya que desde que organizaron la protesta a principios de diciembre de 2022, han enfrentado suspensiones injustas y han sido intimidados por sus supervisores, lo que los llevó a presentar un cargo por prácticas laborales injustas contra su empleador.
La protesta fue parte de una campaña nacional en la que los trabajadores aeroportuarios exigieron mejores salarios, beneficios y condiciones de trabajo, pidiendo al Congreso que aprobara la ley de buenos trabajos para buenos aeropuertos, destacando el trabajo y sacrificios que los trabajadores aeroportuarios esenciales hicieron durante la pandemia.
Según los cargos presentados por prácticas laborales injustas, casi una docena de trabajadores se han enfrentado a suspensiones después de participar en protestas y hablar sobre las condiciones laborales. También se han presentado quejas ante el Dpartamento de Protección al Consumidor y al trabajador de la ciudad de Nueva York por violaciones de leyes locales de pago por licencia por enfermedad y seguridad.
Estas protestas fueron organizadas por la unión sindical 32BJ SEIU, que tiene más de 175.000 miembros en doce estados, incluidos 18.000 trabajadores de aeropuertos contratados, es el sindicato de trabajadores de servicios inmobiliarios más grande de Estados Unidos. Los trabajadores del aeropuerto en quince ciudades protestaron para exigir días libres pagados, salarios dignos y respeto en el trabajo. Pidieron al Congreso aprobar la Ley de Buenos Trabajos para Buenos Aeropuertos, para aliviar la escasez de personal al crear trabajos que permitan sostener a las familias.
DESPIDOS Y REDUCCIONES DE IMPUESTOS
En febrero, docenas de trabajadores descontentos de Google se reunieron frente a los edificios de la empresa en Nueva York y California para protestar por los despidos masivos del gigante tecnológico y los bajos salarios de los contratistas. Los empleados de Google participaron en una protesta frente a una tienda de la empresa en Manhattan ubicada cerca de sus oficinas corporativas, alegando sobre malas condiciones laborales de los subcontratistas de la empresa.
Las protestas ocurrieron días después de que Google despidiera a unos 12.000 empleados, o el 6% de su fuerza laboral total, en lo que fue la mayor ronda de recortes en la historia de la empresa. Los repuntes de las protestas coincidieron con la publicación de los resultados del cuarto trimestre, que muestran que la empresa matriz de Google, Alphabet, obtuvo $13.620 millones en ganancias sobre $76.050 millones en ingresos, cifras que no alcanzaron las expectativas de Wall Street, pero que los manifestantes sostuvieron como una señal de que los recortes de empleos eran innecesarios.
Entre las nuevas protestas de los trabajadores, los sindicatos piden aumentar el salario mínimo de Nueva York en el presupuesto estatal, solicitan la no privatización de coberturas de salud, solicitan el mantenimiento de exoneraciones en el pago de impuestos, mejores condiciones laborales, a continuación un panorama general de por qué continúa la lucha de los trabajadores en la capital del mundo.
Hace unos días, incluso el alcalde Adams se unió a los líderes laborales y funcionarios electos para pedir a la gobernadora Hochul y a los legisladores de Albany, que renueven un conjunto de créditos fiscales populares para personas de bajos ingresos, como parte del presupuesto estatal de este año. En la sede de Manhattan del sindicato 32BJ SEIU, el alcalde dijo que las dos exenciones de impuestos: el Crédito Tributario por Hijos y el Crédito Tributario por Ingreso del Trabajo, ayudaron a miles de familias de la ciudad a subir la escalera de la movilidad económica durante la pandemia de COVID-19.

El crédito por hijos, instituido durante la pandemia, ofreció a las familias un descuento de por lo menos $2.000 en su impuesto anual por niño, independientemente de los ingresos. Mientras tanto, el crédito por ingreso del trabajo ha ofrecido más de $11.000 de descuento para familias de bajos ingresos, como para una pareja con hijos que ganen menos de $60.000. Para mantener esta ayuda, los trabajadores han presionado a la gobernadora Hochul y a la legislatura en Albany.
El 5 de abril los trabajadores de salud de Nueva York protestaron por el presupuesto propuesto por la gobernadora Kathy Hochul, explicando que el mismo descuida las necesidades de atención médica de los neoyorquinos. Además protestaron frente a varias instituciones para alertar sobre que el presupuesto de la gobernadora Hochul descuida las necesidades de atención médica en el Estado de Nueva York. Los trabajadores sindicalizados pidieron a la gobernadora y a los legisladores, que incluyan un fuerte aumento al salario mínimo de Nueva York en el presupuesto estatal.
El 9 de marzo, los jubilados municipales de la ciudad de Nueva York se unieron para protestar por el voto del Comité Laboral Municipal para eliminar los planes tradicionales de Medicare a favor de un Medicare parcialmente privatizado, que servirá como el único plan de atención médica sin prima. Se emitieron 941 votos a favor del cambio y 253 votos en contra. Este controvertido cambio afectará las opciones de atención médica de los 250.000 jubilados de la ciudad.
INCREMENTO DE SALARIO MÍNIMO
Un fuerte coro de voces, que tuvo el respaldo de varios oficiales electos, pidieron la inclusión de la Ley de Aumento de Salarios en el presupuesto ya tardío del estado. El proyecto de ley aumentaría el salario mínimo del estado de Nueva York a $21.25 durante los próximos tres años y posteriormente lo ajustaría cada año en el futuro para enfrentar la inflación.
Hochul en su propuesta de presupuesto ejecutivo de $227 mil millones, publicada a principios de este año, presentó un plan que vincularía el salario mínimo del estado a la inflación, pero incluye un límite sobre cuánto pueden aumentar los salarios anualmente. Los líderes sindicales y varios legisladores, han pedido que se haga más, ya que la inflación se ha disparado en el último año a raíz de los problemas de la cadena de suministro, relacionados con la pandemia de COVID-19 y los precios de los productos básicos. continúan subiendo.
Los miembros del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, Local 32BJ, Communications Workers of America y varios miembros del Concejo Municipal se manifestaron a favor de salarios más altos. En la ciudad de Nueva York, a los trabajadores con salario mínimo se les paga actualmente $15 por hora, mientras que al resto del estado se les paga $14.20. California y Washington tienen salarios mínimos por hora de más de $15.50 y varias ciudades del país ya indexan los aumentos salariales a la inflación. El salario mínimo federal en los Estados Unidos se ha mantenido en $7.25 por hora desde 2009.
Las uniones sindicales promueven entre los trabajadores el empoderamiento a través de salarios más altos, atención médica asequible, vacaciones pagadas, desarrollo profesional y para mantenerse activos en la búsqueda de justicia e igualdad, derechos de los trabajadores, representación de los trabajadores y para tener voz en el lugar de trabajo.
GRUPOS LATINOS AFECTADOS
Respaldados por estas protecciones que ofrece la ciudad de Nueva York, los trabajadores continúan luchando por mejoras laborales y primordialmente salariales, entre ellos un fuerte movimiento de los llamados "deliveristas”, que realizan entregas a domicilio para varias aplicaciones en linea, asi como los conductores de UBER y los meseros de los miles de restaurantes de la ciudad, han elevado sus ya activas voces para exigir salarios fijos y acordes con los ingresos recibidos por sus empleadores por los servicios que ofrecen. Cabe destacar que de estos grupos de trabajadores los porcentajes mayoritarios son inmigrantes latinoamericanos.
Si bien en Nueva York el salario mínimo se mantiene estable desde 2019 en quince dólares por hora, la inflación disparada por la pandemia ha provocado una disminución del poder adquisitivo de la clase trabajadora, que prácticamente se encuentra sobreviviendo de cheque a cheque. En ese sentido un punto central es la lucha de todos los grupos se encamina a lograr un salario mínimo básico, además por la inclusión de mejoras salariales y de las condiciones en las que laboran. En el caso de los trabajadores de restaurantes, en Nueva York deben recibir un salario mínimo que varía entre $14.20 y $15 por hora, dependiendo de la localización del restaurante o de $9.45 a $10 la hora si el restaurante toma parte de las propinas.

A ningún trabajador en Nueva York se le puede pagar por debajo del salario mínimo. Si un trabajador que recibe propinas gana menos del salario mínimo estatal de $15 por hora en la ciudad de Nueva York y $14,20 en el norte del estado, el restaurante o negocio debe compensar la diferencia según la ley laboral estatal. Por ejemplo, el salario mínimo para los trabajadores de servicios de alimentos en la ciudad de Nueva York es de $15.00 por hora. Sus empleadores pueden satisfacer el salario mínimo combinando un salario en efectivo de al menos $10.00 con una asignación de propina de no más de $5.00 por hora.
Actualmente el tema del salario básico está fortaleciendo al movimiento laboral, porque la mayoría de los trabajadores que lo reclaman, no tienen representación sindical y para muestra los meseros de los más de tres mil lugares de venta de alimentos preparados de la ciudad, que incluyen una amplia gama de negocios, desde cadenas de comida en camiones ambulantes, hasta restaurantes informales y muy elegantes.
El caso de los repartidores de comida, que tiene un amplio apoyo de los movimientos progresistas, independientemente de su estatus migratorio, ha logrado un empoderamiento formidable y la atención de los oficiales electos a nivel municipal e incluso estatal. Estos grupos han sido duramente impactados por la pandemia y durante esa crisis, demostraron ser esenciales para el funcionamiento y sobrevivencia de toda la ciudad.
Estos grupos de trabajadores se han ampliado considerablemente debido al incremento de nuevos inmigrantes, a quienes les es más fácil incorporarse a la industria alimenticia y de servicios de entregas a domicilio.




























