
Hace una década Nueva York estuvo a la vanguardia para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. El movimiento conocido como “Fight for $15” comenzó en 2012 cuando doscientos trabajadores de comida rápida abandonaron sus trabajos para exigir $15 por hora y derechos sindicales en la ciudad de Nueva York.
Una colación de sindicatos, organizaciones sociales y autoridades electas del estado de Nueva York apuestan a que Nueva York sirva de ejemplo a nivel nacional al presentar una legislación estatal patrocinada por la senadora de Queens, Jessica Ramos y la asambleísta de El Bronx, Latoya Joyner para que se aumente el salario mínimo, lo que garantizaría mantener al día el alto costo de vida que atraviesa el país.
La coalición, conocida como “Raise Up NY”, exigió que la legislatura del estado de Nueva York y la gobernadora Kathy Hochul actúen rápidamente para aumentar el salario mínimo del estado de Nueva York, que se ha erosionado drásticamente en los últimos años a medida que el costo de vida se ha disparado.
En Nueva York incentivar el crecimiento de la demanda en las familias con menores ingresos por la vía del aumento del salario mínimo tiene efectos potenciales muy positivos sobre la economía. Este aumento en términos graduales ayudaría en la reorientación del desarrollo económico que se ha mantenido rezagado desde la crisis provocada por la pandemia.

¿Por qué aumentar el salario mínimo en Nueva York?
Pero en los últimos meses, a medida que aumentaron los costos de la renta, los alimentos y los servicios públicos, el salario mínimo en una lista cada vez mayor de ciudades, incluidas Washington, Los Ángeles y Denver, se elevó.
Nueva York, a diferencia de ciudades como, Los Ángeles, Denver y Washington que elevaron su salario mínimo en los últimos años, no vinculó su salario mínimo a la tasa de inflación que actualmente atraviesa el país.
Para la senadora Ramos la reintroducción de este proyecto de ley significa asegurarse de que los trabajadores con salarios bajos del Estado de Nueva York puedan mantenerse al día con el aumento del coste de la vida.
Este año en todo el país los precios al consumidor han aumentado drásticamente en cifras récords nunca vistas.
La tasa nacional oficial de inflación para los 12 meses hasta septiembre fue del 8,2 por ciento. Para el área metropolitana de Nueva York, fue menor, 6.2 por ciento.
En Nueva York, la ciudad más importante de Estados Unidos, por ejemplo, los precios de alquiler siguen subiendo, el precio de los alimentos sigue subiendo, el precio de la gasolina sigue subiendo. Sin embargo, el salarios mínimo se mantiene estancado.
“No vamos a permitir que un debate que dura años vuelva a suceder, porque esto es lo que pasó en 2018 cuando finalmente pudimos conseguir que el gobernador subiera el salario mínimo a 15 dólares”, afirmó Ramos.
Una publicación del New York Times destaca que, desde que Nueva York elevó su salario mínimo a $15 la hora para la mayoría de los trabajadores a fines de 2018, el poder adquisitivo de ese salario ha caído alrededor de un 15 por ciento, según James A. Parrott, director de política económica y fiscal del Center for Asuntos de la ciudad de Nueva York en la New School. Esos trabajadores efectivamente han retrocedido cuatro años a los días en que su salario mínimo era de $13 por hora, dijo.
La senadora de Queens hizo énfasis en este proceso de negociación que duró 6 años para conseguir el aumento y exige que se aumente el salario mínimo en cuanto comience la sesión legislativa en enero.
Si se aprueban ambos proyectos de ley (S3062D / A7503C) que están sujetos a cambios, la legislación devolvería el salario mínimo de Nueva York a donde habría estado si se hubiera ajustado cada año desde 2019 para mantenerse al día con el aumento de los precios y las ganancias de productividad de los trabajadores.
La propuesta de las autoridades es que este año se aumente el salario mínimo de Nueva York en los próximos años hasta que llegue a 21,25 dólares en la ciudad de Nueva York, 20 dólares fuera de la ciudad de Nueva York para el año 2026, al mismo tiempo que pretenden vincularlo a la inflación, lo que significa que, a medida que la inflación aumente, también debería hacerlo el salario mínimo en el estado de Nueva York.
Y aunque el norte del estado de Nueva York nunca llegó a $15 la hora bajo el último acuerdo de salario mínimo de compromiso, la legislación propuesta por la coalición, Raise Up NY alcanzaría a todo el estado al mismo nivel salarial para 2027.

¿Cómo funciona la legislación?
Si bien la inflación ha afectado a todos por igual en el estado de Nueva York no se ha vinculado el salario mínimo a la inflación.
Entonces la legislación funcionará así: al comienzo de cada año, el Departamento de Trabajo observará el cambio en un número llamado Índice de Precios al Consumidor, que analiza el cambio promedio en el precio de los bienes año tras año; luego multiplicará ese porcentaje por el salario mínimo actual de una región; y luego se agrega ese incremento para establecer un nuevo salario mínimo que tenga en cuenta el cambio en el costo de vida promedio.
Según la senadora Ramos dada la alta inflación en 2021, esto podría aumentar el salario mínimo por hora en algunas regiones de Nueva York en casi un dólar completo. Al aprobar este proyecto de ley, Nueva York podría establecer un estándar nacional para recuperar el poder adquisitivo perdido por la clase trabajadora, colocando a la economía neoyorquina en el camino hacia una recuperación que se construye de abajo hacia arriba.
Igualar el salario mínimo a la inflación es un cambio técnico que tiene enormes implicaciones para el poder de organización del movimiento laboral resurgente y los empleados no sindicalizados que simplemente han tenido suficiente.
La asambleísta, Latoya Joyner explicó que cuando las personas desean aplicar para el alquiler de un apartamento, los arrendatarios piden pruebas de un salario 40 veces superior a la renta mensual.
Según Joyner sus constituyentes han visto un aumento en los precios de la salud y la atención infantil. Los neoyorquinos están sufriendo y sus salarios no les permiten tener la calidad de vida que merecen.
“No podemos permitirnos el lujo de esperar la voluntad de los que están en el poder político. La aprobación de este proyecto de ley nos ayudará a todos. Nos dará la previsibilidad que todos necesitamos. Permitirá a los neoyorquinos seguir llamando a Nueva York su hogar”, dijo Joyner.

Efectos positivos en las personas
Emely Rodríguez, hija de inmigrantes dominicanos, ha trabajado en un supermercado en Williamsburg desde que tenía 16 años. Continuamente ha tenido que volver a este trabajo a pesar de trabajar demasiado y recibir acoso verbal, además, de experimentar otras formas de acoso durante los últimos cuatro años.
Tratar de mantenerse en ese mismo trabajo ganando 15 dólares la hora no ha sido suficiente. Como estudiante universitaria en CUNY viaja todos los días a Harlem desde Brooklyn, y tiene que ajustarse para sufragar los gastos del transporte, las comidas y los gastos escolares.
Sus padres trabajan muchas horas desde la mañana hasta tarde e incluso la noche para mantener a ella junto a sus hermanos. Describe que este trabajo ha sido el más conveniente, mientras termina su carrera profesional.
De llegar a aprobarse esta legislación y ganar 20 dólares la hora, sería capaz de ser autosuficiente y no depender de sus padres que sumado a sus gastos tienen muchas otras cosas con las que lidiar.
“Podría ayudarlos a proporcionar y pagar las facturas”, afirmó Emely, quien se considera privilegiada en comparación a los casos de otros “innumerables jóvenes que no hay quien les provea”.
“Los jóvenes también pagan el alquiler y las facturas! Los jóvenes necesitan que se les pague más para mantenerse a sí mismos porque ellos proveen a la ciudad de Nueva York. Rodríguez que también es miembro de la organización Iglesias unidas por la vivienda Justa considera que hay una responsabilidad moral que se debe abordar, especialmente después de una pandemia mundial que ha impactado y continúa impactando a todos los neoyorquinos. “Debemos priorizar su seguridad y salud sobre las ganancias y la propiedad”, dijo.
Con la aprobación de esta legislación las autoridades electas y la coalición Raise Up NY, esperan que la creación de una conexión técnica entre el salario mínimo y la inflación provoque un cambio de paradigma para los trabajadores de bajos salarios.
Especialmente en los barrios que fueron desproporcionadamente afectados por la pandemia del COVID- 19 que enfrascó en taxistas, trabajadores de la construcción, vendedores ambulantes, trabajadores de restaurantes y repartidores, trabajadoras domésticas que están clasificadas por obtener salarios con ingresos bajos.
Silvia Gastón, quien actualmente trabaja como trabajadora doméstica gana 13 por hora y hace algunos días, cambió de trabajo.
Para sobrevivir trabaja para dos casas por 14 dólares la hora, 12 horas a la semana. No le basta con nueve horas porque esto no le alcanza para pagar el alquiler, por ello pide que se apruebe a 21,25 dólares por hora el salario mínimo.
Durante una conferencia de prensa frente a la municipalidad, exige que el salario mínimo debe ajustarse anualmente para mantenerse al día con el aumento del coste de la vida y la productividad de los trabajadores para que los salarios no pierdan valor con el tiempo.
“Tiene que ser un salario justo y digno para que podamos sobrevivir, porque el salario que ganamos no es para vivir, sino para sobrevivir”, dijo la Sra. Gastón.

Efectos negativos en las empresas
Las demandas del salario mínimo en Nueva York están cada vez más a punto de consensuarse, lo que es razonable en el marco de la inflación actual, sin embargo esta medida conlleva efectos negativos.
Según una publicación del New York Times, los costos de los empleadores están aumentando y, por lo general, se opondrían a cualquier aumento salarial obligatorio por ese motivo, dijo Ken Pokalsky, vicepresidente del Consejo Empresarial del Estado de Nueva York.
Según Pokalsky, el aumento sería contraproducente porque “afecta más directamente a sectores como la hospitalidad que aún enfrentan desafíos para recuperarse” de los efectos de la pandemia.

Además, agrega que muchos trabajos de bajos salarios ya habían sido reemplazados por máquinas y que más aumentos estimularían una mayor automatización, Algo tiene que ceder, dijo.
Un salario mínimo más alto simplemente llevaría a las empresas a demandar y, por lo tanto, a contratar menos trabajadores, lo que desestabilizaría las economías locales y personales.
Otra repercusión de esta medida es que podría llevar a la pérdida de competitividad de las empresas, ya que uno de los recursos a los que pudieran recurrir es rebajar las tasas de interés para compensar el aumento del salario mínimo.

Otro efecto negativo del incremento del salario mínimo es que puede disminuir significativamente la tasa de empleo a causa de los mayores costos a los que se ven enfrentadas las empresas.
Además, esta baja demanda laboral podría traducirse en un incremento del trabajo informal lo que representa una serie de desventajas para los empleados.
Aunque el aumento de un salario mínimo podría traer beneficios a los trabajadores, un importante sector económico podría desmotivar a grandes empresas a invertir en Nueva York o bien las que ya están establecidas a mover sus operaciones fuera de la ciudad donde puedan tener mejores efectos económicos.

Si bien el impacto de un aumento del salario mínimo en los ingresos y en las condiciones de los trabajadores es un tema sumamente importante y controvertido. Entre otras cosas, dicho aumento puede tener consecuencias importantes y positivas en el nivel de ingresos de una familia y, por ende, en su capacidad para salir de una situación de pobreza.
Sin embargo, un incremento del salario mínimo también podría tener consecuencias negativas, como la pérdida del empleo o un aumento en el nivel general de precios. De hecho, si los precios y el salario mínimo aumentará en la misma proporción, el aumento salarial no produciría ganancias reales.

En un momento donde las pequeñas empresas como restaurantes superan la recesión provocada por la pandemia, y el alto costo de vida y de productos, también los obligaría a incrementar los precios de los productos.
Si llegaran a tener un aumento desmedido, podrían tener problemas con las autoridades por el incremento de los precios.
De no mantener una buena negociación entre empresarios y sector político el resultado sería un éxodo masivo de empleadores de la ciudad, dejando a su paso un mayor desempleo, menos ingresos fiscales y una mayor deuda de la ciudad.




























