Es necesario un balance entre las partes interesadas para realizar un aumento de salario en Nueva York

EDITORIAL

Antes de entrar en contexto con el tema de salario mínimo es importante tener en cuenta su definición, la cual nos dice que “El salario mínimo se ha definido como la cantidad mínima de remuneración que un empleador está obligado a pagar a sus asalariados por el trabajo que estos hayan efectuado durante un período determinado, importe que no puede ser rebajado ni en virtud de un convenio colectivo ni de un acuerdo individual”.

El propósito de establecer un salario mínimo en el estado y la ciudad de Nueva York es el de proteger a los trabajadores de salarios excesivamente bajos, sobre todo, quienes trabajan en la industria de restaurantes, turismo, repartidores, todos en su mayoría de origen latino e inmigrantes.

Hace seis años, Nueva York fue uno de los primeros estados en adoptar un salario mínimo de 15 dólares.

Pero con los precios subiendo al ritmo más rápido en 40 años como el aumento de la gasolina, el alquiler de las viviendas, el precio de los alimentos, los precios de la sanidad y el cuidado infantil, entre otras cosas; pero el salario mínimo continúa estancado en 15 dólares.

Esto ha provocado, como diríamos en términos populares, que neoyorquinos viven con el agua al cuello y que las familias no puedan llegar a fin de mes cubriendo gastos elevados ganando apenas 15 dólares por hora.

Por lo tanto, la existencia de un salario mínimo ayuda a garantizar que todos los ciudadanos neoyorquinos independientemente de su estatus migratorio, color y sexo se beneficien de la distribución justa de los frutos del progreso y garantizar que se pague un salario mínimo vital a todos los que están empleados y necesitan esta protección.

Igualar el salario mínimo a la inflación es un cambio técnico que tiene enormes implicaciones en la que se tienen que ver incluidos varios sectores políticos, empresariales, sobre todo expertos económicos que ayuden a proporcionar un balance entre ambas partes para beneficio de los empleados, el desarrollo económico y las empresas.

Así que es justo lo que proponen diversas organizaciones este año de aumentar el salario mínimo en los próximos años hasta que llegue a 21,25 dólares en la ciudad de Nueva York.

Ya que la medida está siendo vinculada a la inflación actual que experimenta la ciudad, lo que significa que a medida que la inflación aumente, también debería hacerlo el salario mínimo en el estado de Nueva York.

Sobre todo, se busca beneficiar a personas inmigrantes y personas de color, quienes son los que más sufren los altos costos de la vida, quienes, además, sufrieron los peores embates de la pandemia que aun se mantienen rezagados.

Todos ellos recibirían aproximadamente un aumento de 2.000 dólares anuales que les ayudaría a pagar el alquiler, a mantener a sus hijos y a soñar con un mañana mejor.

Por lo tanto, es necesario que la legislatura del estado de Nueva York y la gobernadora Kathy Hochul actúen rápidamente para aumentar el salario mínimo del estado de Nueva York, que se ha erosionado drásticamente en los últimos años a medida que el costo de vida se ha disparado.

Ya que los precios en aumento récord están provocando que el valor real del salario mínimo de Nueva York se desplome en todo el estado a medida que los consumidores luchan con el rápido aumento del costo de los artículos de primera necesidad.

Los presupuestos familiares de las familias trabajadoras de Nueva York se están reduciendo a un grado sin precedentes y las familias trabajadoras necesitan urgentemente un salario mínimo que los proteja contra los estragos del aumento de los precios.

Nueva York debería establecer un estándar nacional para recuperar el poder adquisitivo perdido por la clase trabajadora, poniendo la economía en el camino hacia una recuperación que se construya de abajo hacia arriba.

Hacer coincidir el salario mínimo con la inflación es un cambio técnico que tiene enormes implicaciones.

Pero, si bien, el aumento del salario mínimo ayudará a disminuir la pobreza, por otro lado, puede afectar el empleo, la productividad empresarial y el emprendimiento.

Ya que, el incremento del salario mínimo puede disminuir significativamente la tasa de empleo a causa de los mayores costos a los que se ven enfrentadas las empresas.

También, el aumento del salario mínimo puede tener efectos negativos en la productividad de las empresas, debido a las posibles reducciones que se deban hacer en la nómina de personal de planta, y a que, en ocasiones, se tienen que reducir las horas de operación para equilibrar costos.

En el caso de las pequeñas empresas en Nueva York, también puede haber causas negativas porque existe una relación con la elevación de los costos y la competitividad del empresario que emprende un nuevo negocio, lo que genera barreras para competir en el mercado.

A pesar de las consecuencias mencionadas, el aumento del sueldo mínimo es una herramienta para combatir la pobreza y la desigualdad que tanto padecen miles y miles de empleados, principalmente aquellos de origen latino.

Trabajadores piden aumentar el salario mínimo en Nueva York

Compartir
[fbcomments]