
Con la paulatina reapertura de la ciudad y la ya no muy lejana reapertura del sistema educativo, el problema del transporte se convierte en un tema crucial para los neoyorquinos.
Debido a las medidas de contención ante la pandemia del Covid-19 el sistema de transporte público sufrió una drástica caída de usuarios, sin embargo de lo cual no dejó nunca de mantener activo su servicio, fundamentalmente para facilitar el trabajo de personal de primera linea, como trabajadores de salud, seguridad y de preparación y expendio de alimentos, entre otros.
El creciente problema de congestión vehicular y falta de lugares para parqueo, sobretodo en Manhattan y en zonas comerciales con alta concentración poblacional como la Ave. Roosevelt en Queens; los precios de combustible, el pago de seguro, mantenimiento y estacionamiento, hacen del sistema de transporte público la opción principal para movilizarse en Nueva York.
La mayoría de la fuerza laboral latina realiza trabajos que requieren su movilización diaria y debe utilizar el sistema público de transporte, que si continúa con problemas financieros, degenerará inevitablemente en el aumento de las tarifas y disminución de la frecuencia de recorridos.
A continuación un análisis sobre las características de esta crisis agravada por las condiciones de inseguridad que sufre la llamada capital del mundo.
CRISIS FINANCIERA
La MTA se ha visto obligada a pedir prestado dinero a la Reserva Federal, el banco central del país, pero esto no ha sido suficiente para mermar la crisis que atraviesa el principal sistema de transportación publico de la ciudad de Nueva York.
Los ingresos por pago de las tarifas de tránsito se han reducido en cinco punto tres mil millones de dólares solo este año, junto con los dólares de impuestos que la MTA obtiene del gobierno estatal.
Incluso con los cuatro mil millones que el Congreso le otorgó a principios de abril, la MTA espera un agujero presupuestario de diez punto tres mil millones, contra un presupuesto de dos años, de treinta y cuatro punto cinco mil millones este año y el próximo.
La MTA ha intentado lograr otros préstamos pero los prestamistas exigen una tasa de interés de más del doble de la de enero.

El nuevo endeudamiento solo paga la deuda anterior, que habría vencido el 1 de septiembre. La acción de la Reserva Federal es un rescate de los prestamistas existentes de la MTA, que habrían tenido problemas si esta no hubiera podido obtener una nueva deuda para pagar la deuda anterior.
Actualmente paga 2.6 mil millones en costos anuales de pago de deuda, que en el presupuesto pre- pandémico del 2019, representaron el diecisiete por ciento de sus ingresos. Los tres mil millones en costos de pago de la deuda del próximo año consumirán una cuarta parte de los ingresos considerablemente más bajos debido a la disminución de usuarios.
Ya está presupuestando uno punto ocho mil millones en recortes presupuestarios durante dos años, que van desde la congelación de la contratación hasta el recorte de consultores. Adicionalmente requeriría una congelación salarial, incluso para trabajadores sindicales, para lo cual necesita el respaldo político del Estado, pero el gobernador Cuomo otorgó un nuevo feriado estatal, un nuevo costo adicional anual de treinta y dos millones para la MTA.
La MTA ha establecido planes para reducir costos en uno punto un mil millones, en parte mediante la aplicación de controles más estrictos sobre horas extras y reducción de servicios de consultores externos, pero inevitablemente se enfrenta a una crisis fiscal sin precedentes, provocada por el coronavirus, que diezmó los ingresos por tarifas y los ingresos fiscales.
La MTA necesita urgentemente doce mil millones en fondos de ayuda de emergencia federal para cubrir las disminuciones causadas por la pandemia en sus ingresos y los subsidios para el resto de este año y el próximo.
Pero además de la reducción de costos operativos se planean importantes recortes de servicios, reducciones de personal y aumentos de tarifas y peajes.

DISMINUYEN PASAJEROS
Las personas con opciones han abandonado la ciudad y muchas están optando por usar bicicletas en Manhattan y autos en los distritos. Los neoyorquinos mayoritariamente tratan de evitar aglomeraciones, incluyendo el transporte público. El número de pasajeros de la MTA, después de aumentar a principios del verano, se ha estancado en una fracción de lo que era antes de la pandemia.
Antes de la pandemia, los usuarios del transporte público representaban aproximadamente el ochenta por ciento de los viajes diarios al centro de Manhattan.
Esa proporción se ha desplomado y el número de pasajeros del metro ha bajado aproximadamente un setenta y ocho por ciento, desde sus niveles previos a la pandemia.
El tráfico vehicular en puentes y túneles ha bajado solo un dieciocho por ciento, mientras que el tráfico en las calles de Manhattan ha bajado solo un quince por ciento. Long Island Rail Road transporta casi el vientrés por ciento de los pasajeros, mientras que Metro-North tiene aproximadamente el dieciséis por ciento de su número de pasajeros normal.
El número de pasajeros del metro disminuyó setenta y siete por ciento, igualmente el número de pasajeros de Metro-North ha disminuido un ochenta y tres por ciento, lo que indica que la fuerza laboral de cuello blanco de Nueva York no ha regresado a Manhattan.
Las personas que deben desplazarse utilizan otras opciones. El número de usuarios de Citi Bike está funcionando igual que el año pasado y el tráfico del puente de peaje de la MTA ha bajado solo un doce por ciento.
El número de pasajeros de LIRR se mantiene en solo alrededor del veinticinco por ciento de los niveles anteriores al Covid-19.
A pesar de que se prevé que el total poblacional no se reincorporará a sus lugares de trabajo hasta la aplicación de una vacuna, los expertos indican que mucha gente preferirá utilizar sus automóviles, por seguridad y para evitar el contagio.

VANDALISMO AGRAVA SITUACIÓN
Los funcionarios de transporte en la ciudad comenzaron encontrar ventanas rotas en los vagones del tren principalmente en las líneas 2, 3 y 7, en abril.
En un solo día, -a mediados de julio-, se rompieron casi cincuenta ventanas de tres trenes de la línea 7 y esta semana, el problema se agravó a unas sesenta ventanas en varios trenes 7, que fueron destrozadas, con lo que los funcionarios dijeron fue un ;instrumento contundente.
En las últimas semanas, las ventanas rotas de los vagones del metro le han costado a la MTA trescientos mil dólares.
El vandalismo se produce en un momento en que la agencia de tránsito se enfrenta a una grave crisis financiera, pero estos daños a los trenes son una extensión del aumento de violencia y crimen que vive la ciudad, que trata de recuperarse del increíble impacto de la pandemia de coronavirus.
Los gastos por los daños causados por las ventanas rotas este año, corresponden al doble de la cantidad que la agencia había asignado para tales reparaciones hasta fines de agosto y el Depto. de Policía está buscando a un hombre en relación con docenas de incidentes separados entre mayo y agosto en el tren 7.
Las ventanas del metro están hechas de un tipo especial de vidrio, diseñado para resistir la mayoría de los daños causados por causas naturales, pero actualmente la MTA ha agotado todo su stock de reserva de ventanas, eso significa que la agencia ahora enfrenta la posibilidad de desconectar los trenes mientras ordena ventanas de reemplazo, eso podría llevar a que más personas se amontonen en menos trenes o vagones durante la pandemia.
Los daños no solo son a las ventanas, también están siendo vandalizadas las máquinas expendedoras de boletos, se reportan botes de basura incendiados, bancas dañadas, entre otras cosas.
Estos ataques a la propiedad pública, agravan la crisis económica que enfrenta la agencia en medio de la pandemia, cuando el número de pasajeros se ha reducido a la cuarta parte de lo que era el año pasado, adicionalmente causará el incremento de las tarifas y la reducción del servicio.
MÁS CARO Y MENOS SERVICIO
La MTA no tiene recursos para reparar y mantener su infraestructura y deberá recortar la frecuencia de su servicio para pagar su actual deuda de cuarenta y seis mil millones. Los pasajeros sufrirán un servicio drásticamente reducido y cortes de mantenimiento que conducirán a un servicio aún peor.
Frente al déficit de miles de millones de dólares, la agencia está considerando medidas de reducción de costos que podrían alterar drásticamente la forma en que la ciudad opera sus trenes subterráneos, incluida la reducción del servicio, la reducción de la fuerza laboral del transporte público, la eliminación de las mejoras de infraestructura.
La MTA ya está presupuestando un alza de tarifas del cuatro por ciento el próximo año que significaría una carga a los trabajadores esenciales. Podrían aumentar los peajes, ya que el tráfico de automóviles y camiones se ha recuperado. Pero un aumento del veinte por ciento en los peajes, alejaría a los conductores y recaudaría menos de trescientos millones.
El senador Todd Kaminsky (D-Long Beach) dijo que los aumentos de tarifas deberían estar fuera de la mesa, porque no ayudarán a incrementar el número de usuarios, que es lo que se necesita y reducir el servicio, tendría un impacto negativo particularmente en el viajero regular, que es fundamentalmente la mano de obra de las empresas que se encuentran operando.

CAMBIOS DE PAISAJE
En Nueva York, personas de todos los estratos de ingresos usan el transporte público en tiempos normales, pero en este momento, las personas que continúan usando el metro y los autobuses son mayoritariamente personas de ingresos más bajos, de comunidades de color e inmigrantes.
Pese a que el movimiento de calles abiertas” ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años, incluido un paquete del Ayuntamiento aprobado en 2019 que requiere al menos 150 millas de carriles para autobuses protegidos y 250 millas de carriles para bicicletas protegidos durante los próximos cinco años, dicen que se pueden hacer más.
En junio, el alcalde De Blasio, anunció un plan para crear veinte millas de nuevas vías para buses y carriles exclusivos para buses, y dijo que la vía para buses de la calle 14 de Manhattan, un proyecto piloto completado el año pasado, se haría permanente.
Además, recientemente se completaron los carriles para autobuses en 149th Street en el Bronx y en Malcolm X Boulevard en Brooklyn, dijo un portavoz del Departamento de Transporte de la ciudad.
Desde que comenzó la pandemia, la ciudad se ha comprometido a crear temporalmente cien millas de espacio sin automóviles para peatones, ciclistas y cenas al aire libre, pero los críticos lo han llamado un enfoque de mosaico y están pidiendo cambios más integrales.
MÁS BICICLETAS
Una propuesta de la Asociación de Plan Regional, por ejemplo, crearía una red continua de 425 millas de carriles para bicicletas protegidos en los cinco condados. Igualmente, la tan esperada expansión de Citi Bike al Bronx y al Alto Manhattan también comenzó esta primavera.
El uso de bicicletas en Nueva York ha crecido notablemente en los últimos meses y con la pandemia muchos han optado por bicicletas, patinetes y otras opciones de transporte similares, sin embargo, las discusiones sobre andar en bicicleta y otras opciones de movilidad dejan fuera a quienes viven demasiado lejos de la oficina para viajar en bicicleta.
También se ha planteado la posibilidad de que la ciudad continúe moviéndose más allá del núcleo de Manhattan como el único centro comercial de la ciudad, ya que Brooklyn y Queens son los centros de empleo de más rápido crecimiento, al menos antes de COVID, en la ciudad.
El Bronx ha experimentado un crecimiento robusto, por eso, no se trata solo de tratar de llevar a la gente de los distritos periféricos a Manhattan, sino también de mejorar la movilidad dentro de ellos. Sabemos que los carriles para bicicletas y la red de bicicletas y los sistemas de bicicletas compartidas son una forma realmente importante y francamente, rentable de hacerlo;.
PROGRAMA TARIFAS JUSTAS
El programa de la Administración de Recursos Humanos de la ciudad llamado Tarifas Justas de NYC (Fair Fares NYC) permite a los residentes elegibles de Nueva York, recibir un descuento del cincuenta por ciento en las tarifas de los trenes y autobuses elegibles. De esta manera se ha tratado de ayudar con el problema de la ya costos movilización en el sistema de transporte público.
Debido al brote de Covid-19, todas las oficinas de Fair Fares están cerradas hasta nuevo aviso, pero se mantiene la opción de hacer solicitudes en linea, la cual se completa utilizando una aplicación que se puede agregar gratuitamente en Google Play, llamada Fair Fares Mobile, a la que se puede acceder directamente desde la página del sitio web de la alcaldía: Fair Fare Program: https://www1.nyc.gov/site/fairfares/index.page
Si su tarjeta está dañada o no funciona, llame al 311 de inmediato. Aún puede solicitar Fair Fares NYC en línea.



























