
Washington.- La primera dama, Michelle Obama, reforzó la apuesta del presidente, Barack Obama, por que el Congreso apruebe este año la reforma migratoria al invitar a cuatro latinos a presenciar en su tribuna el discurso sobre el Estado de la Unión.
El inmigrante costarricense considerado un "héroe" por su actuación en el atentado de Boston del año pasado, Carlos Arredondo; el activista por la reforma migratoria Cristian Ávila, la niña puertorriqueña Aliana Arzola-Piñero y el inmigrante dominicano Estiven Rodríguez fueron los invitados hispanos de Michelle Obama.
Desde el primer discurso sobre el Estado de la Unión de Obama, en 2010, la primera dama no había invitado a tantos hispanos a su área reservada, a la que suelen asistir personas que ejemplifican los logros, aspiraciones o prioridades políticas del gobierno.
Uno de los cuatro invitados hispanos fue Cristian Ávila, de 23 años y residente en Phoenix (Arizona), que se declaró en huelga de hambre dentro de la iniciativa Ayuno por las Familias y estuvo 22 jornadas sin comer entre noviembre y diciembre.
Los Obama, al igual que el vicepresidente, Joe Biden, y otros políticos, ya visitaron a los huelguistas cuando estaban en ayuno en su campamento, instalado en el National Mall de Washington.

Carlos Arredondo acudió Jeff Bauman, puesto que ambos se convirtieron en dos de las "caras" visibles de la "fuerza" demostrada por los vecinos de Boston tras el atentado, perpetrado durante la popular maratón de la ciudad, en el que murieron tres personas y más de 280 resultaron heridas.
Además de ser invitado al Congreso, Estiven Rodríguez, un dominicano que llegó a Estados Unidos cuando tenía nueve años sin saber inglés y que ahora se prepara para ser el primer miembro de su familia en ir a la universidad, fue señalado también por Obama durante su alocución como ejemplo de superación.
Asimismo, también asistió Aliana Arzola-Piñero, una estudiante de cuarto grado que ya asistió a la Cena Infantil de Estado de 2013 y participó en 2012 en el Desafío del Almuerzo Saludable auspiciado por la primera dama, por lo que también simbolizó la defensa de Michelle Obama de un estilo de vida más saludable en la infancia.



























