
La marihuana, también conocida como hierba, mota o cannabis, es la droga ilegal de mayor consumo en Estados Unidos y la más común entre los jóvenes.
El mayor consumo de drogas se da entre las personas en sus últimos años de adolescencia hasta los veinte años, sin embargo a nivel nacional su consumo se incrementa entre personas mayores de cincuenta años y su legalización para uso médico y consumo recreativo se incrementa en cada Estado. Nueva York está en la lista para aprobar su consumo recreativo.
Según la ley federal sobre de Sustancias Controladas en Estados Unidos el uso y posesión de marihuana es ilegal, ya que se clasifica como una sustancia en la Lista I, considerando su elevado potencial de uso no médico, lo cual ha prohibido su utilización en asuntos médicos inclusive, pero a nivel estatal la constitución permite que las políticas en cuanto a su uso medicinal y recreativo difieran, por lo cual hay un conflicto con la ley federal y una variante de lo que se puede o no hacer en cuanto al uso de marihuana en cada Estado.
La enmienda Rohrabacher-Farr prohíbe el enjuiciamiento federal de individuos que cumplen con leyes estatales de marihuana medicinal.
La Encuesta Nacional sobre Uso de Drogas y la Salud que anualmente realiza la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés) es una fuente importante de información sobre el consumo, abuso y dependencia de las drogas ilícitas entre personas desde los doce años de edad.
Esta encuesta indica que el consumo de drogas ilícitas en los Estados Unidos se incrementa sin parar.
Solo en el 2011 durante treinta días, alrededor de 22.5 millones de personas mayores de doce años usaron alguna droga ilícita o abusaron de medicamentos psicoterapéuticos, un equivalente al 8.7 por ciento de la población nacional.
Actualmente la marihuana para uso médico es legal en treinta y tres Estados de la Unión Americana, además de la capital y los territorios de varias islas estadounidenses incluyendo Puerto Rico.
Diez estados permiten el uso de marihuana para recreación y trece estados han despenalizado su uso, incluyendo Nueva York.
La marihuana, de la cual se usan sus hojas, flores, tallos y semillas, -que contienen tetrahidrocanabidol (THC) sustancia química que provoca alteraciones mentales además de otros compuestos relacionados-, se puede fumar, comer, beber o inhalar, comúnmente se fuma en cigarrillos enrollados, en pipa, en pipas de agua o en cigarros vaciados y vueltos a rellenar parcial o totalmente con marihuana, también se puede mezclar con alimentos, como bizcochos de chocolate, galletas o golosinas, o beberse en infusión como si fuera té.
La marihuana viene también en concentrados como aceites, cera o una sustancia dura de color ámbar, pero su uso ha llevado a sus consumidores a salas de emergencia y ha provocado incendios, explosiones y quemaduras graves por usar butano para extraer estos concentrados en casa.
EFECTOS EN LA SALUD
El consumo de marihuana tiene efectos físicos y mentales, afecta el cerebro a corto y largo plazo, su principal componente (TCH) pasa rápidamente de los pulmones a la corriente sanguínea, al cerebro y a otros órganos.
Si la persona ingiere o bebe el THC, el organismo lo absorbe más lentamente y los efectos se sienten después de treinta a sesenta minutos después.
La marihuana sobre-estimula las áreas del cerebro que contienen la mayor cantidad de receptores provocando euforia, alteración de los sentidos (por ejemplo, los colores se ven más brillantes), alteración de la percepción del tiempo, cambios en el estado de ánimo, limitación de la movilidad corporal, dificultad para pensar y resolver problemas, debilitamiento de la memoria, cuando se consume en grandes dosis provoca alucinaciones, delirio y psicosis.
La marihuana afecta el desarrollo del cerebro cuando se consume en la adolescencia, reduce la capacidad de pensar, capacidad de expresarse verbalmente y las funciones cognitivas (de aprendizaje), afecta la manera en que el cerebro establece conexiones entre las áreas que son necesarias para realizar estas funciones.
Investigaciones indican que fumar marihuana durante el embarazo afectar al bebé, ya que el principal ingrediente psicoactivo de la marihuana (THC), puede traspasar la placenta y alcanzar al feto, que podría causar daño al desarrollo cerebral y cognitivo así como al peso del bebé al nacer.
El THC también se ha encontrado también en la leche materna.
Está clínicamente comprobado que el consumo de marihuana tiene efectos dañinos en la salud, comenzando por la adicción, problemas respiratorios, disminución de la memoria, reducción de la atención y el aprendizaje, incremento del riesgo de intoxicación en niños, riesgo de peso reducido del bebé al nacer de madres que consumen marihuana en el embarazo, aumento de riesgos de padecer sicosis o esquizofrenia.
Estudios especializados indican que la marihuana aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer, de ataques al corazón o accidentes cerebro-vasculares.
EFECTOS SOCIALES
El consumo prolongado de marihuana está asociado con enfermedades mentales como alucinaciones, paranoia, intensificación de los síntomas de esquizofrenia, depresión, ansiedad y pensamientos suicidas en adolescentes, su uso provoca problemas respiratorios similares a los causados por el cigarrillo, aceleración del ritmo cardiaco y aumento de posibilidades de un infarto.
Estudios sobre el humo de marihuana de segunda mano indican que puede causar tanto daño al corazón y a los vasos sanguíneos como el humo de tabaco de segunda mano, ya que contiene toxinas y alquitrán que puede afectar a personas vulnerables, como niños o personas con asma.
Emocionalmente quienes consumen marihuana con frecuencia y en grandes cantidades reportan menor satisfacción con la vida, debilitación de la salud mental, debilitación de la salud física, más problemas de relación, también reportan tener menos éxito académico y profesional.
Por ejemplo, el consumo de marihuana está asociado con una mayor probabilidad de abandonar la escuela, con más ausentismo en el trabajo, más accidentes y lesiones.
Provoca la disminución del coeficiente intelectual a largo plazo y permanentemente, así como la disminución de la capacidad académica y laboral, provocan ingresos más bajos, la deficiencia en la rendición escolar, aumento de choques vehiculares, accidentes y enfermedades.
La Academia de Pediatría y el Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos desaconsejaron el consumo prenatal del cannabis debido a su relación con disfunciones cognitivas y bajo rendimiento académico.
En Pittsburgh, niños de seis años con madres que habían fumado durante el primer trimestre, mostraron menor capacidad para entender conceptos leídos o escuchados y a los diez años, niños expuestos a THC en el útero, eran más impulsivos y menos capaces de centrar su atención.
Lauren M. Jansson, directora de pediatría en el Centro para la Atención de la Adicción y el Embarazo de la Facultad de Medicina del Hospital Johns Hopkins dijo: “La exposición prenatal puede afectar a los adolescentes significativamente”.
A nivel nacional información de visitas a salas de emergencias relacionadas con el consumo de drogas se obtienen de la Red de Alerta sobre el Abuso de Drogas (DAWN, por sus siglas en inglés) un sistema de vigilancia de salud pública manejado por la Administración de Servicios sobre el Abuso de Sustancias y Salud Mental (SAMHSA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.

MARIHUANA EN NUEVA YORK
En Nueva York el uso médico de la marihuana se legalizó en el 2016 y es bastante limitado, a pesar de que la ley se ha ampliado con el tiempo, se considera inusualmente restrictiva.
Solo doce condiciones califican para el uso de marihuana medicinal y como medicamento la marihuana no se puede fumar, hay cinco dispensarios registrados en la ciudad de Nueva York para adquirir marihuana medicinal y para obtenerla se requiere certificación para ser parte del programa del Departamento de Salud, debe ser emitida por parte de un profesional registrado, como un médico o un asistente médico.
Los usuarios registrados reciben una tarjeta y solo pueden compran marihuana medicinal en un dispensario autorizado.
Algunos de los componentes derivados de la marihuana han sido aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) para su uso bajo prescripción médica con receta.
A nivel médico la marihuana puede ayudar en una serie de padecimientos, al igual que otras drogas que ayudan a calmar el dolor, pero genera dependencia.
Se utiliza en casos de reducción de ataques epilépticos, incluso hay testimonios de que su uso puede ayudar con algunos síntomas del embarazo como nauseas y también ayuda en el padecimiento de ciertos dolores corporales.
El Estado de Nueva York es uno de los que ha despenalizado su uso y permite solamente su uso médico, el consumo no prescrito de marihuana es actualmente ilegal y constituye un crimen menor.
Ya el 14 de julio del 2014 el Gobernador Andrew Cuomo firmó una ley permitiendo el uso de aceites, pastillas, vaporizasteis y masticables de uso médico de la marihuana, pero no su uso recreacional.
Sin embargo en el 2018 y como parte de su campaña de reelección, ha promovido fuertemente la despenalización total del uso de marihuana.
Por su parte la Ciudad de Nueva York el 13 de julio del 2018 oficialmente redujo los arrestos por fumar marihuana aduciendo la sobre-población de las cárceles y el daño al récord de los inmigrantes por este tipo de delitos, por los cuales se les entrega boletas pero ya no se les arresta. Anualmente eran arrestadas por uso de marihuana 17.500 personas.
Otro aspecto para este cambio fue la disparidad racial de los arrestados, que en su mayoría eran pertenecientes a las llamadas minorías.
El 20 de diciembre oficialmente el alcalde y su esposa defendieron la despenalización del uso de marihuana presentando un informe sobre los posibles efectos positivos en la economía.
MARIHUANA RECREACIONAL ES ILEGAL
A pesar de que en las calles, lugares públicos y hasta en el sistema de trenes se puede apercibir la marihuana, en Nueva York todavía su consumo es ilegal.
La posesión y el uso de marihuana en la mayoría de los casos están prohibidos por leyes federales y estatales, si por ley ahora quien la fuma en público no es necesariamente arrestado, recibe una sanción, mediante una citación ante un juez por violación a la ley.
El Departamento de Policía de Nueva York tiene la autoridad y obligación de emitir boletas de sanción a personas que fuman esta droga en público y aún pueden ser arrestados si tienen una orden de arresto abierta, están en libertad condicional, no tienen identificación, han sido condenados por un delito violento o si se los considera una amenaza para el público.
Las boletas son citaciones judiciales penales, lo que significa que tiene que presentarse ante un tribunal y emitir una declaración de culpabilidad y ser sujeto a multas, que dependen de las disposiciones de los jueces.
Pero como ejemplo, en una primera ofensa, una citación por posesión ilegal de una pequeña cantidad de marihuana puede significar una multa de hasta cien dólares.
El cargo de posesión o uso de marihuana es técnicamente una violación, no un delito, por lo que la citación se sellaría al final del caso.
ADICCIÓN SIN MEDICAMENTO
La marihuana es adictiva y está considerada como una droga de inicio, está comprobado que el consumo de alcohol, tabaco y marihuana son usualmente el precedente del consumo de otras drogas.
Estudios realizados con animales han demostrado que la exposición temprana a sustancias adictivas, incluido el THC, puede cambiar la forma en que el cerebro responde a otras drogas.
Las investigaciones sugieren que entre el 9% y el 30% de quienes consumen marihuana pueden desarrollar algún nivel de trastorno.
Las personas que comienzan a consumir marihuana antes de los dieciocho años tienen entre cuatro y siete veces más probabilidades que los adultos de desarrollar un trastorno.
Quienes consumen marihuana durante mucho tiempo y tratan de dejarla reportan síntomas de abstinencia como irritabilidad, somnolencia, disminución del apetito, ansiedad y el deseo intenso de consumir la droga.
En la actualidad no hay medicamentos para tratar el trastorno por consumo de marihuana, pero los métodos de apoyo para modificar el comportamiento pueden ser efectivos, como terapia e incentivos a los pacientes que se mantienen alejados de la droga.
Es posible que a medida que continúen las investigaciones se descubran nuevos medicamentos que ayuden a aliviar los síntomas de abstinencia, bloqueen los efectos de la marihuana y eviten las recaídas.
Para preguntas sobre las consecuencias del uso de marihuana, se puede comunicar a los Centros para el Control y Prevención de enfermedades se puede llamar a: 1-800-CDC-INFO (800-232-4636) o al TTY: 888-232-6348
Para información y referencias sobre drogas en general en la Ciudad de Nueva York se puede llamar al 1-888-NYC-WELL (1-888-692-9355) o se puede visitar el sitio:
https://www1.nyc.gov/site/doh/health/health-topics/alcohol-and-drug-use.page
No más arrestos en Nueva York por fumar marihuana en público



























