EDITORIAL
En Nueva York los inmigrantes indocumentados estarán nuevamente a su suerte al no ser incluidos en el presupuesto final de $220 mil millones firmado por la gobernadora Kathy Hochul, a pesar de que en los últimos dos años este grupo de personas se ha visto vulnerable.
Existen factores e intereses sobre la mala distribución del presupuesto estatal en un momento que hemos sido testigo sobre cuánto afectó económica y socialmente la pandemia a los inmigrantes, quienes, además, representaron los más altos índices de devastadoras pérdidas humanas.
El impacto que ha causado la pandemia en Nueva York ha sido sin precedentes, de ahí la urgente necesidad de organizaciones y líderes políticos que se aprobaran varios proyectos de ley que benefician a los inmigrantes, especialmente cuando ingresamos en un tercer año pandémico.
Reponer con $3 mil millones adicionales el Fondo de Trabajadores Excluidos, la Ley de Cobertura para Todos, la Ley de Desalojos por Buena Causa, eliminar el límite de licencias para los Vendedores Ambulantes y el cuidado infantil sin importar el estatus migratorio, eran algunas de las legislaciones que debieron ser incluidas en el presupuesto para traer un alivio a los inmigrantes después de sufrir los peores embates de la pandemia.
Ahora que se están eliminando algunas restricciones y con la amenaza de las nuevas variantes, el estado de Nueva York debe priorizar a las comunidades más vulnerables en un momento que la recuperación económica es necesaria y también se supera la crisis de salud pública.
Si bien el presupuesto de Nueva York ha invertido recursos en algunas comunidades, ha dejado de lado a los inmigrantes indocumentados al no aprobar varias legislaciones en todos sus términos.
Es inaceptable que nuestras comunidades inmigrantes de trabajadores de primera línea y esenciales para Nueva York, nuevamente no hayan sido incluidos en el presupuesto, ni tampoco recibido recursos por parte del gobierno.
Este sector de neoyorquinos corre un gran riesgo al no brindarles protección con las legislaciones propuestas.
Desde la gubernatura estatal se ha hecho poco por proporcionar a este sector de la población la orientación y el apoyo necesario para su protección durante la actual pandemia.
Brindarles apoyo es vital. El estado debe adoptar medidas innovadoras de protección social adicionales para garantizar su sobrevivencia, porque muchos dependen, por ejemplo, de un permiso para poder vender en las calles sin ser acosados.
Si la gobernadora Kathy Hochul no brinda protección a los inmigrantes se puede exacerbar esta crisis y más adelante será difícil poder mitigar los riesgos.
Esta alerta va más allá de un urgente llamado para actuar de inmediato y trabajar de la mano con organizaciones defensores de los inmigrantes y otras agencias que atienden sus necesidades al brindar protección en temas de salud, seguridad, vivienda digna.
Es necesario, además, crear estrategias de mitigación que se centren específicamente en las repercusiones sanitarias, económicas y sociales que provocó el brote de COVID-19 en los inmigrantes para ir aumentando paulatinamente su resiliencia.
Para avanzar en una recuperación estable, la gobernadora debe priorizar una vivienda segura, crear una estrategia que le permita a los inmigrantes obtener ingresos económicos y el cuidado infantil general sin importar el estatus migratorio.
Mejorar la calidad de vida de los inmigrantes es una necesidad latente en Nueva York, la importancia de realizar estas acciones crea un ejercicio democratizador que transforma la vida de estas personas, cuando todavía lidiamos con las nuevas variantes.
Es urgente que las autoridades promulguen soluciones reales a largo plazo y trabajar en nuevas iniciativas que ayuden a crear una base sólida, sobre todo cuando los inmigrantes neoyorquinos mantienen dificultades.
Los inmigrantes indocumentados deben ser considerados víctimas en potencia por ser parte íntegra de un momento histórico como trabajadores esenciales que generaron importantes aportes económicos a la economía del estado y la ciudad, manteniendo ese dinamismo que siempre los ha caracterizado.
El sábado 9 de abril, la legislatura del estado de Nueva York aprobó el presupuesto anual del estado para el año fiscal que comienza el 1 de abril de 2022, financiando algunas inversiones históricas. Sin embargo, persisten problemas graves que se deben solucionar a corto o mediano plazo.
Dos años después del inicio de una amenazante pandemia que asestó un duro golpe a Nueva York, la gobernadora del estado de Nueva York debe acelerar una recuperación integral de las familias de bajos ingresos y los inmigrantes indocumentados que aún se tambalean por los efectos de la pandemia.
En este 2022 es necesario reestructurar el sistema roto y priorizar la estabilidad de los inmigrantes para prosperar equitativamente como estado. Abandonar a este grupo vulnerable es prácticamente dejar de asumir la responsabilidad por la que la gobernadora Kathy Hochul juramentó como servidora pública.
El estado de Nueva York está obligado a priorizar a sus constituyentes, después de enfrentar una pandemia que dejó al descubierto las urgentes necesidades de larga data.
Presupuesto del estado de Nueva York deja fuera a inmigrantes




























