
La ciudad de Nueva York ha vivido una de sus peores crisis sanitarias a lo largo de su historia a causa de la pandemia global del COVID-19, y que a la fecha continua con muchos casos de contagio. Esta pandemia sorprendió a todos por igual, desde ciudadanos comunes hasta autoridades políticas, al mismo tiempo, afectó proporcionalmente la vida cotidiana de quienes se desarrollan en el ámbito educativo.
Según la UNESCO, el COVID-19 ha afectado a 1.200 millones de estudiantes en el mundo, sin embargo, para la ciudad de Nueva York no se tiene un dato exacto de cuantos estudiantes fueron contagiados con el virus o en su defecto fueron transmisores del virus por no experimentar síntomas, por ello, el panorama es tan incierto que, aunque ya existe un plan de reapertura de las escuelas para el próximo periodo 2020-2021, los posibles contagios de dichos estudiantes dejan en entredicho esta decisión.
Este fenómeno ha generado un gran impacto especialmente en los niños y padres de familia y todos los miembros de la comunidad educativa, tanto a nivel emocional, económico e intelectual y el tomar medidas pertinentes estableciendo nuevas normas o leyes que realmente contribuyan a prevenir futuras contingencias podrían ser de gran ayuda en miras al inicio del nuevo ciclo escolar del 2020-2021.
A raíz de la repentina propagación del COVID-19, las escuelas de Nueva York y todos los que en ella conviven (maestros directivos, alumnos y padres de familia) se vieron en la necesidad de adaptarse a ciertas condiciones de trabajo como la utilización de aulas virtuales, clases en línea, utilización de la televisión educativa y uso de redes sociales, cuestiones que nunca antes habrían pensado realizar o quizás sí, pero, de forma muy remota.
El pasado 11 de abril del año 2020, el alcalde Bill de Blasio en conjunto con el canciller Richard Carranza del Departamento de Educación de la ciudad, ordenaron cerrar las escuelas de la ciudad de Nueva York, esta decisión unilateral por parte del alcalde en su momento generó inconformidad con el gobernador, Andrew Cuomo, quien manifestó que, medidas de ese tipo solamente puede tomarlas él, y no el alcalde de Blasio.
Esta crisis sanitaria se dio de la noche a la mañana, jamás se hubiera esperado que algo como esto pasaría y en definitiva nadie estaba preparado para una situación de esta índole. Sin embargo, y ante las complicaciones que se han tenido para resolverlo, esto se ha convertido cada vez más en un proceso de adaptación a un cambio que se considera llegó para quedarse, tal vez no bajo las condiciones en las que de momento se están dando, pero sí, como una forma de complementar las actividades que realizamos diariamente y en miras a futuras crisis que podrían darse.
En este sentido, es importante analizar la decisión que de parte de las autoridades sobre la reapertura de las escuelas en todo el estado de Nueva York. Cabe resaltar que la ciudad de Nueva York emitió un protocolo de salud para las escuelas, pero este, también fue criticado por autoridades del estado, ya que, según ellos, no presentaba normas estrictas para evitar cualquier contagio de los niños y el personal educativo en general.
El objetivo de este es artículo es exponer de manera empírica las dificultades que tuvieron los integrantes de estas comunidades escolares ante las medidas contingentes como un primer acercamiento a la problemática y en miras iniciar un nuevo ciclo escolar bajo las mismas condiciones, agregando las innumerables familias que aún se encuentran sumergidas en el desempleo, sin ningún recurso o ingreso económico.

Comunidad educativa
Dentro del sistema educativo los más afectados con todas las decisiones que tomen las autoridades políticas y educativas, serán siempre los niños, los padres de familia y toda la comunidad en general que también incluye en este caso a los maestros
Muchos padres de familia de la comunidad latina han expresado su latente preocupación debido a lo que han experimentado en el reciente periodo escolar pasado, sobre todo con que sus hijos tengan los materiales necesarios para obtener una mejor educación.
Muy importante a tomar en cuenta es que en muchos hogares de la ciudad de Nueva York no cuentan con un servicio de internet para recibir clases en línea, agregando a esto, el incremento del desempleo que generó la pandemia, sobre todo en la comunidad latina y la comunidad inmigrantes, que no tiene opciones, ni oportunidades para aplicar a ayudas federales o estatales para sobrevivir, debido a que sus estado migratorio no se los permite por no contar con documentos legales para llenar una solicitud.
Ahora bien, en cuanto a las prioridades de los profesores cambiaron y esto refleja su capacidad de mutar y adaptarse a las nuevas condiciones que se presenten con tal de realizar su labor. Necesitan conocer si los alumnos tienen las herramientas en casa para poder ver las clases en la televisión, si sus padres tendrán una computadora, tableta o un teléfono inteligente que les permita mantener la comunicación con ellos a través de internet, si podrían tener acceso a una impresora o a los suficientes datos de internet para poder ver algún vídeo o descargar un archivo, tomando en cuenta que esto incluso podría ser imposible, cuando la infraestructura tecnológica y los equipos de cómputo conectados a internet no están disponibles en los hogares de escasos recursos, y requieren de una capacitación o formación para la enseñanza y el aprendizaje en línea.
Esto sin duda se ha convertido en tema de debate y discusión para lograr obtener una mejor enseñanza en los niños. Es importante resaltar en este caso que las autoridades políticas y educativas de la ciudad de Nueva York dentro de su protocolo no agregaron o tomaron en cuenta el tema en cuestión que estamos tratando.
Aunque el uso de herramientas de este tipo es cada vez más común en la vida cotidiana de las personas, para un fin especifico como lo es el educar a alguien o realizar un trabajo escolar resulta del uso de algunas habilidades o aplicaciones en las que tal vez no todos se sientan expertos, supuestos que tal vez el Departamento de Educación de Nueva York no ha contemplado apropiadamente.
Según el New York Post más de 200.000 padres de familia han optado por mantener a sus hijos en casa cuando de inicio el próximo ciclo escolar en el mes de septiembre, evitando de esta manera una combinación de aprendizaje en persona y remoto.
Los alumnos y las formas de enseñar
Saliendo de la zona de confort Este cambio ha venido a modificar la forma en la que se enseña, la manera en la que se puede adaptar, considerando las nuevas formas de evaluar, a valerse de nuevas herramientas para poder hacer llegar a los alumnos los conocimientos con el uso de la tecnología.
Aunque la educación digital o en línea no es nada nuevo, más que una propuesta, es la respuesta contingente a la problemática, ya que de alguna manera se tenía que actuar para no privar a los niños de su derecho a recibir educación.
La adaptación a esta nueva forma de trabajo se ha dado de forma muy repentina e incluso no ha sido de forma uniforme ya que no solo fue una adaptación a la contingencia sino también a las condiciones de acceso de los alumnos.
En principio hubo un poco de resistencia por parte de los profesores debido al conocimiento general de las condiciones bajo las cuales se encontraban los alumnos en casa y no estar seguros si realmente un adulto podría ayudarlos a llevar a cabo sus actividades de manera correcta ya que esto depende mucho del capital cultural de los padres y su disposición a colaborar después de realizar sus labores.
Así mismo, si tuvieran las posibilidades de acceso a internet ya sea por medio de una computadora, una tableta o teléfono inteligente o, por lo menos, a los canales de televisión educativa y si no, de qué manera podrían ayudar a sus hijos a tener acceso a las actividades y plan de trabajo de forma de cumplir con el principio de equidad en educación.
Es importante resaltar también que la estrategia de educación a distancia ofrece grandes oportunidades educativas, pero también plantea enormes desafíos para las familias en situación vulnerable.
Ante ello, los padres de familia especialmente de la comunidad latina han jugado un papel fundamental, ya que muchos de ellos a pesar de sus limitaciones han buscado la forma de responder al llamado del profesorado y mantener comunicación por cualquier medio, de modo que, los niños pudieran tener acceso a las actividades planeadas para la semana de trabajo, con el objetivo de no enviar a sus hijos a las escuelas para evitar cualquier contagio del COVID-19.
Aunque también, surgieron algunas quejas de los mismos padres de familia sobre las complicaciones que estaban teniendo, resultado de no poder ayudar a sus hijos a entender o realizar ciertas actividades, debido al poco o mínimo conocimiento de herramientas tecnológicas.
Sobre este punto, lo que principalmente se buscaba era que los alumnos no se quedaran sin recibir atención escolar, sin embargo, ahora en este periodo escolar próximo a iniciar en la ciudad de Nueva York no solo se enfrentaran al hecho de educar, sino también, de salvaguardar la integridad y la salud mental de los alumnos, ya que según algunos estudios muy recientes demuestran que son los niños quienes también se han convertido en los más vulnerables al contagio y posibles transmisores del virus.
En definitiva, lo más importante acá es destacar dentro de los meses que se han tenido en contingencia desde el pasado 11 de abril que se anunció el cierre de las escuelas hasta el último día cuando se cerró el anterior ciclo escolar
En sí, podemos darnos cuenta de la gran situación que se ha enfrentado por todos: maestros, directores, autoridades, alumnos y padres de familia. Cada uno desde su trinchera ha vivido una experiencia que contar, una experiencia que da para incluso una investigación individual.
De lo que, si tenemos certeza, es que esa contingencia nos ha expuesto como ciudad, como comunidad, al darnos cuenta de las cosas con las que contamos y de las que carecemos, de lo que podemos estar dispuestos a hacer por mantenernos seguros, pero a la vez por mantener la tradición educativa de nuestros hijos en casa.
En muchos hogares, incluyendo los de los docentes, seguramente se hicieron sacrificios para poder acceder a las herramientas tecnológicas y poder estar en sintonía con lo sugerido por las autoridades.
En muchos otros hogares seguramente no se pudo siquiera mantener la comunicación telefónica con los docentes.
Sin embargo, la problemática no solo se limita a la forma en la que se enseña, o bien, los medios que se utilizan, rebasándonos a ámbitos personales donde tenemos que ser cuidadosos con nuestra salud mental y física, viviendo constantemente con el miedo a enfermarse y con las presiones que del trabajo emanan.
El COVID-19 nos está dejando muchas lecciones, sería bueno dentro del sistema educativo el poder enumerarlas y conservarlas para que nuestras acciones y las de las autoridades trabajen en pro de estar listos ante posibles contingencias futuras y, sobre todo, con lo que nos espera en un futuro más inmediato con el retorno a clases al nuevo ciclo escolar 2020-2021.
Hay un preocupante aumento de casos de COVID-19 en los niños antes del regreso a clases


























