La resurrección de la tumba de Jesús

 El restaurado Edículo del Sepulcro durante una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro con motivo de la restauración de la tumba de Jesucristo en Jerusalén, Israel.
El restaurado Edículo del Sepulcro durante una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro con motivo de la restauración de la tumba de Jesucristo en Jerusalén, Israel.

 

Una réplica de la cruz de Comnenos - familia dinástica bizantina - ha coronado la tumba de Jesús renovada. Es el único elemento añadido en esta histórica restauración, que ha devuelto los colores rosados al Edículo del Santo Sepulcro y ha permitido retirar una armadura de hierro que lo sostenía desde hace sesenta años.

 

Por Laura Fernández Palomo

 

Las obras de restauración de la tumba de Jesús terminaron "como estaban programadas" a tiempo para la Semana Santa, en un año en el que coinciden el calendario Juliano y Gregoriano de ortodoxos y católicos. Cuando decenas de miles de peregrinos cristianos recuerdan durante siete dÌas la pasión, muerte, sepultura y resurrección de Jesús en el lugar más sagrado del cristianismo.

Más de doscientos años después de su construcción, el templete castigado por el humo de las velas de los penitentes, terremotos y, sobre todo, por el desacuerdo de los tres custodios - greco-ortodoxo, latino (franciscano) y armenio - ha recobrado su esplendor y su futuro.

 

 El restaurado Edículo del Sepulcro durante una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro con motivo de la restauración de la tumba de Jesucristo en Jerusalén, Israel .
El restaurado Edículo del Sepulcro durante una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro con motivo de la restauración de la tumba de Jesucristo en Jerusalén, Israel .

 

NECESITA OTRA INTERVENCIÓN

Un monumento que, aunque recuperado, "necesitará de una nueva intervención", advierte Antonia Maropoulou, profesora de la Universidad Politécnica Nacional de Atenas y encargada de las obras. Ya alertó de la urgencia de rehabilitación cuando en junio pasado los tres custodios dieron, por fin, luz verde a unos trabajos que han evitado el hundimiento de la estructura.

De estilo barroco otomano, el actual Edículo fue construido entre 1809 y 1810 por la comunidad greco-ortodoxa, después de que un incendio devorara la primera estructura.

Desde entonces, y a pesar de que en 1959 las tres comunidades guardianas, según el "statu quo", se comprometieron a reparar la basílica, el Edículo solo había sido parcialmente reparado.

Hoy le han devuelto los colores, las texturas y los frescos, tras una minuciosa limpieza de los mármoles y, como novedad, una cruz en lo alto de la cápula bulbosa, recién pulida.

"Es un símbolo que estaba en el proyecto original del Edículo, pero no se puso porque las leyes otomanas prohibían exponer cruces en lugares públicos", explica el franciscano y arqueólogo, Eugenio Alliata.

El pasado marzo se presentaron los resultados de la restauración en una emotiva ceremonia en la Basílica de la Resurrección de la Ciudad Vieja de Jerusalén, donde se cree que Jesús fue crucificado, sepultado y resucitó al tercer día.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, compartió protagonismo en el acto junto a los responsables de las iglesias cristianas, el administrador del Patriarcado Latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa.

Abordado como algo más que un proyecto científico, Maropoulou ha intervenido respetando los valores del lugar, así que planteó una restauración que no impidiera que los visitantes siguieran venerando el sepulcro.

 

Sacertodes cristianos observan una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro con motivo de la restauración de la tumba de Jesucristo en Jerusalén, Israel.
Sacertodes cristianos observan una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro con motivo de la restauración de la tumba de Jesucristo en Jerusalén, Israel.

 

LA TUMBA SOLO SE CERRÓ AL PÚBLICO 60 HORAS

Aseguraron un pasillo entre los andamios y paneles de obras que no han dejado de recorrer los peregrinos estos diez meses de rehabilitación.

"La tumba solo fue cerrada al público durante 60 horas, tiempo en el que se vivió el momento más emotivo y enigmático de todo el proyecto", confiesa Maropoulou, cuando se destapó, "por primera vez en cinco siglos, la sepultura donde posaron el cuerpo de Jesús", agrega.

Desde que el custodio de Tierra Santa, Bonifacio de Ragusa, levantara en 1555 la cobertura, que cubría la piedra original donde yació el cuerpo de Cristo, esta no se había vuelto a retirar.

"En el silencio de la noche del 26 de octubre, pocos fueron los privilegiados que asistieron al emblemático hecho, en el de forma inesperada los ordenadores de trabajo se desconectaron", confirmó Maropoulou. "Fue un hecho", zanja sin querer entrar en interpretaciones.

Los operarios retiraron una primera losa de mármol "bajo la cual había una segunda, rota y fragmentada, con inscripciones de los caballeros cruzados, que permitió ver la piedra original como entonces la viera Bonifacio", narra Alliata, uno de los escogidos que pudo entrar al venerado habitáculo.

Los análisis arqueométricos de las muestras recogidas ese día datan la argamasa entre la Era de Constantino (siglo IV) y la restauración de Bonifacio, lo que evidenciaría que la ubicación de la tumba no ha cambiado a lo largo del tiempo.

La apertura de una ventana dentro del habitáculo donde está el lecho de Jesucristo permite ahora a los visitantes ver la piedra original de la cueva de enterramiento.

También se han reparado los bloques dañados del armazón y se han cubierto las grietas con pegamento, rellenado fisuras y reforzado soportes.

La estabilidad del templete estaba seriamente dañada por las filtraciones de agua subterránea, así que las obras han evitado su desmoronamiento en el medio plazo pero, según el grupo científico, "el Santo Sepulcro necesita de un nuevo acuerdo entre los custodios para estabilizar los cimientos".

Las tres comunidades estudian el nuevo proyecto para continuar con los trabajos y supervisar la rehabilitación.

 

Varias personas visitan la tumba de Jesucristo en la Iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Varias personas visitan la tumba de Jesucristo en la Iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

 

"ES NECESARIA UNA NUEVA CULTURA DEL PEREGRINO"

El equipo de Moropoulou confía en que la reciente obra haya abierto un periodo de comunicación y de diálogo (entre ellos), que posibilite el mantenimiento y garantice la permanencia del monumento sagrado.

"Depende de vosotros", desafió la directora del proyecto sobre la nueva fase y apeló a la responsabilidad de los eclesiásticos, durante una rueda de prensa en la sede del Patriarcado greco-ortodoxo.

Aunque Moropoulou extiende el compromiso a toda la comunidad cristiana: "Que lo mantengan", pide a los peregrinos que aproximan el fuego de las velas a la estructura, lo que daña y ennegrece el mármol del Edículo, que protege el sepulcro.

Para ello, incide en que "es necesario crear una nueva cultura del peregrino". Pero reconoce que estos nuevos hábitos no se pueden imponer, por lo que espera que las comunidades tomen conciencia.

Con un presupuesto de 3,14 millones de dólares, los gastos finales aumentaron un 16,47%, hasta los 3,67 millones aunque, según declaró Bonnie Burnham, expresidenta del Fondo de Monumentos Mundiales (WMF, por sus siglas en inglés), la recaudación total fue  de 6,39 millones de dólares, el 80% procedente de donaciones del exterior.

Moropoulou, satisfecha, cree que la rehabilitación no es sólo una contribución a los creyentes, sino "a la Humanidad, dado el legado histórico del emplazamiento", cuya rehabilitación ha conjugado relato, ciencia y valores.

El equipo cienteifico ya ha publicado los datos contratados sobre los que entienden que solo las autoridades eclesiásticas podrán extraer significados.

 

 El restaurado Edículo del Sepulcro durante una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro.
El restaurado Edículo del Sepulcro durante una ceremonia en la iglesia del Santo Sepulcro.
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