
En la ciudad de Nueva York existen múltiples formas de encontrar la hispanidad como parte del mosaico vivo y dinámico de culturas del planeta entero, que conviven en la llamada Capital del Mundo, con todas las cuales los latinoamericanos se identifican.
Dentro de ese mosaico viviente, la presencia de hispanoamericanos en la ciudad inició tan temprano como la primera mitad del siglo XVII, con el afrodescendiente Joan Rodríguez, nacido en República Dominicana.
Desde entonces y por diferentes causas, oleadas de hispanoamericanos de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Colombia, etc., etc., continúan llegando y es parte del tejido más profundo de la estructura social, económica, cultural de Nueva York.
La presencia hispana se aprecia a nivel político, -con una mayor representación en los diferentes niveles de gobierno-, a nivel económico con el surgimiento de pequeñas, medianas y la consolidación de grandes empresas, hasta la presencia cultural con una diversidad de manifestaciones que abarcan desde literatura y artes visuales, hasta cultura popular, desfiles, deportes, religiosidad y gastronomía.

LEGADO HISTÓRICO
Una de las primeras instituciones dedicadas a ello es la Sociedad Hispánica en la calle 155 de Broadway, que alberga una rica colección y actualmente y gracias al trabajo periodístico de Impacto Latino de los últimos años, resaltando el abandono en que se encontraba, la entidad ha recobrado la atención y respaldo que requería, desarrollando programas y actividades con mayor enfoque comunitario y moderno.
El Museo del Barrio, que se encuentra en un muy positivo proceso de inclusión de nuevas comunidades hispanas de la zona, mantiene el liderazgo en las artes visuales modernas, además con programas comunitarios de muy diverso alcance e innovadora perspectiva.
El Museo Nacional del Indio Americano posee una parte de las raíces primigenias de los hispanoamericanos, quienes no pueden negar sus raíces aborígenes, que constituyen el
fundamento genético y cultural de su identidad mestiza.
Dos importantes acervos documentales los poseen el Centro de Estudios Puertorriqueños y el Centro de Estudios Dominicanos, ambos creados como parte del sistema de universidades públicas de la ciudad CUNY y el más reciente, Centro de Estudios Mexicanos, que está en proceso de formar su acervo histórico.
La presencia hispana se encuentra en varios museos, en un contexto ya asimilado a lo neoyorquino, muestra de ello es el Museo de la Ciudad, el Museo Metropolitano de Arte, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de 9/11 y ahora la nueva sección de la Sociedad Histórica, dedica para un museo de los grupos LGBT, en todos los cuales hay obras sobre Hispanoamérica o de artistas hispanoamericanos.

CRECIMIENTO Y CONSOLIDACIÓN
Durante los últimos cuatrocientos años, la presencia hispanoamericana en Nueva York se ha amplificado a todos los aspectos de la ciudad. Actualmente, de los más de ocho millones y medio de habitantes de la ciudad, el veintinueve por ciento son hispanoamericanos.
Inicialmente los hispanoamericanos llegaron como traductores, trabajadores o acompañantes de los exploradores europeos, Esa presencia aumentó durante las crisis, así por ejemplo durante la II Guerra Mundial llegaron más hispanos a trabajar en las nuevas industrias de defensa, contribuyeron la lucha contra el fascismo, particularmente en Nueva York, donde las investigaciones históricas demuestran la participación directa de puertorriqueños y dominicanos en las fuerzas militares de Estados Unidos.
Durante esta etapa hispanos de Puerto Rico y México iniciaron trabajos en el tren, la agricultura etc. Las comunidades latinas de Nueva York se incrementaron notablemente y en la etapa post guerra, los cincuentas y sesentas vieron el surgimiento de nuevas agrupaciones cívicas, comunitarias y religiosas.
Situaciones de crisis como la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana, la violencia de la narcoguerrilla en Colombia, la crisis bancaria en Ecuador, la catástrofe política y humanitaria en Venezuela, la narco-violencia en Centroamérica y las catástrofes naturales, han movido oleadas de hispanos que encuentran en Nueva York la
ciudad más acogedora para inmigrantes en términos de servicios de salud, facilidades de transporte e incorporación cultural y legal.

BARRIOS HISPANOS
El nacimiento de los barrios hispanoamericanos en la ciudad, surge con la concentración de esas oleadas migratorias en determinadas zonas, que inicialmente se convirtieron en burbujas de sobrevivencia para los nuevos inmigrantes, marginados en una ciudad racista y a la que han sido absorbidos fundamentalmente como mano de obra barata.
Los hispanos recién llegados comparten con comunidades de bajos ingresos, segregadas por su color, como los afroamericanos, un caso emblemático es Harlem, pero han crecido en términos educativos, empresariales, productivos y han salido de esos barrios, para incorporarse a zonas anteriormente exclusivas de europeos.
Zonas latinas están asociadas a la facilidad de transportación del sistema de trenes, ejemplo de ello es la línea de tren 7, a cuyos alrededores se han desarrollado negocios y vecindarios latinos en Elmhurst, Jackson Heights y Corona, del tren L en Brooklyn, el tren N en Sunset Park, los trenes A, 1, 2, 4 5 y 6 en Washington Heights, Inwood, East Harlem y el Bronx.
Los barrios reflejan las oleadas migratorias, zonas de nuevos inmigrantes, cambian por la movilidad laboral y educativa, que promueve mejoras en el tipo de vivienda, sin embargo hay zonas de gran diversidad, que reflejan la esencia de la ciudad.

importantes, no solo en términos gastronómicos, además a nivel empresarial, económico y de promoción del
comercio de productos a nivel local e incluso internacional.
REPRESENTACIÓN POLÍTICA
La actividad política de los hispanoamericanos en la ciudad inició en el siglo XIX. Las comunidades caribeñas han sido y continúan siendo, las más activas políticamente.
El intelectual cubano José Martí, quien durante sus catorce años de exilio vivió en Nueva York (1881-1895) publicó en esta ciudad el periódico Patria y fundó el partido revolucionario cubano para liberar a Cuba de España.
Desde la participación apoyando a movimientos por libertades civiles, derechos laborales, hasta nuevas luchas por los derechos de los trabajadores inmigrantes, trabajadores excluidos, igualdad de género y derechos electorales, los hispanos son cada vez más conscientes de la importancia de su participación cívica y política.
La consolidación de agrupaciones y organizaciones latinas de base, en las comunidades y a nivel educativo, provocaron el crecimiento de la representación política en el gobierno local, estatal y federal.
En los barrios hispanos, se ha podido crear una plataforma electoral para catapultar las carreras políticas de funcionarios latinos, una muestra es el respaldo en Washington Heights, Inwood y áreas aledañas, a la candidatura del primer congresista dominicano, Adriano Espaillat.
En otras áreas, como Jackson Heights, Elmhurst y Corona, grupos que tenían larga presencia pero poca representación, han evolucionado y actualmente hay varias mujeres de origen colombiano con cargos de elección popular.
MEDIOS HISPANO-HABLANTES
Los hispano-hablantes, marginados de los medios anglos o presentados sólo como noticias de crónica roja, desarrollaron sus propios medios informativos.
El proceso de la prensa hispana en la ciudad ha recorrido un largo camino y la actual diversidad, ha provocado una diversidad de medios especializados para cada grupo, sin embargo ello constituye un peligro para la prensa independiente.
El monopolio de la información por parte de medios de una determinada comunidad, han demostrado ser un riesgo a su independencia, particularmente durante regímenes que han desarrollado una formidable capacidad de manipulación de medios.
La existencia de medios especializados en un determinado grupo nacional, impide o por lo menos retrasa, el proceso de integración latinoamericana, requisito indispensable para el desarrollo común.
La pandemia estableció un reto para los medios y permitió la permanencia de aquellos que tienen una estructura bien establecida, con un marcado proceso de digitalización para ampliar audiencias, mientras compiten con redes sociales que se han convertido en un medio de desinformación y de proliferación de datos y proveedores de datos sin sustento profesional.
Si bien la pandemia provocó el cierre de innumerables negocios latinos de todo tipo y tamaño, igualmente provocó el florecimiento y renacer de muchos otros. Los latinos aprovecharon el cierre de negocios instalados, para establecer nuevas empresas. No existe un solo barrio de la ciudad, donde no se encuentre un negocio latino.
Desde empresas de software, transportación internacional, diseño gráfico, modas, industria alimenticia de todo tipo, hasta los vendedores ambulantes, los hispanos de Nueva York están en todas las industrias y una muy importante en la ciudad es la de la construcción, donde un gran porcentaje de obreros son hispanos, pero además existe una creciente presencia en el liderazgo sindical y un fuerte movimiento para lograr bienestar laboral en todo nivel.

CULTURA, DEPORTES Y RELIGIOSIDAD
La más rica y diversa presencia hispanoamericana se aprecia en sus expresiones culturales, que en la ciudad de Nueva York tienen larga data. Una de las mayores, más coloridas, alegres y didácticas expresiones culturales son los desfiles.
En Nueva York los más grandes y antiguos son: el Desfile Nacional Puertorriqueño establecido en 1956, el Desfile de la Hispanidad (1964), el Desfile Dominicano y el Desfile Ecuatoriano (1982), el Desfile Mexicano (1994), el colombiano, el panameño, peruano, boliviano, etc., etc. en los cuales es posible ver, conocer y aprender sobre las tradiciones, celebraciones nacionales, personajes de la historia, danzas folclóricas, atuendos, personalidades, agrupaciones etc., de cada país.
Las celebraciones permanentes de competencias deportivas se intercalan con celebraciones religiosas de cada comunidad, recreando sus tradiciones, mientras simultáneamente participa en tradiciones locales, por ejemplo los festejos de Halloween con los eventos del Día de Muertos.
La religiosidad de los hispanos tradicionalmente marcada por el catolicismo, ha tenido un rol importante como una forma de afirmación comunitaria y cultural, frente a la hostilidad. Actualmente hay una diversidad religiosa importante de latinos judíos, protestantes, evangélicos, así como de grupos que no profesan una religión.
La nueva hispanidad florece por toda Nueva York, solo hay que recorrer sus calles para disfrutarla.



























