La aprobación de la reforma migratoria, un reto humanitario para las autoridades

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Crear un camino a la ciudadanía mejoraría la calidad de vida de los inmigrantes que desde hace años están esperando una reforma migratoria.

Desde que el presidente Joe Biden propuso durante su campaña trabajar por una reforma migratoria que creara un camino a la ciudadanía para millones de inmigrantes que viven sin un documento legal, las esperanzas de los votantes latinos estuvieron puestas en lo que sería una nueva administración que desmantelara las políticas nefastas establecidas por Donald Trump.

El expresidente republicano Trump había lanzado ataques contra los inmigrantes y los valores que han caracterizado a esta nación desde su fundación. Habían generado un inminente temor entre la población, incluso hasta para caminar por las calles cuando se dirigían a sus trabajos.

Así lo expresó Verónica Ramírez, originaria de Puebla, México, quien aseguró que Trump “sembró miedo entre nosotros”. Por eso considera que es “importante que nuestra voz sea escuchada porque vinimos a trabajar no a ser carga de nadie. Nosotros trabajamos día a día en este territorio que es de todos.

Las fronteras no deberían existir. Imagínate es triste saber que se separan familias por no tener papeles. Eso es injusto y no nos deja vivir”.

Cuando el presidente Biden llegó a la Casa Blanca, todo iba, como decimos en términos populares, “viento en popa”. En sus primeros días al mando de los Estados Unidos, firmó una serie de órdenes ejecutivas relativas a la separación de familias, la seguridad fronteriza, prohibición de viajes de algunos países de mayoría musulmana, entre otras.

Los Estados Unidos y la ciudad de Nueva York, es el espacio permanente o a veces temporal de esa parte íntima que los latinos han sentido al llamar a este territorio “Nuestra casa, Nuestro hogar”.

Se trata entonces, de un proceso constitutivo de comprensión de las diversas realidades por la búsqueda de esas transformaciones sociales y humanas.

Desde la Casa Blanca incluso, han emitido una “Hoja Informativa” para trabajar por un sistema de inmigración “Justo, Ordenado y Humano” que considere los diferentes procesos que realizan las personas para poder establecerse en el país.

En los últimos años para las personas indocumentadas, sedimentar sus bases en una nación que ha sido construida por inmigrantes, a pesar de las contribuciones que generan en cada aspecto de la vida nacional y local, no ha sido fácil.

Un estudio de la organización FWD.us estima que la economía de Estados Unidos se incrementaría en $121 mil millones al año si Dreamers, TPS, los titulares de los trabajadores agrícolas y los trabajadores sin papeles esenciales fueran ciudadanos estadounidenses.

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Los padres piden a las autoridades que reconozcan y escuchen a los DREAMERS por el esfuerzo y dedicación que han realizado para lograr tener éxito.

El ímpetu con que las personas abandonan sus hogares, sus culturas, sus tradiciones en busca de mejores oportunidades.

A lo largo de décadas ha recogido los principios y valores que han formado parte de esa parte vital en la solidificación del tejido social, político, económico y cultural de los Estados Unidos que se ha fortalecido por la inmigración.

Susana Martínez, es originaria de Ambato, Ecuador y junto a su familia vive en este país como inmigrante indocumentada. Asegura que al igual que muchas otras familias es “gente trabajadora que busca un futuro mejor para sus hijos”.

Su deseo al igual que casi 11 millones de indocumentados que se estima se beneficiarían con estas reformas, es “ser escuchados” debido al importante aporte que generan a la economía de este país, a pesar de siempre estar en la sombra y realizar el trabajo que muchos otros prefieren no hacer, sin embargo, “es trabajo que ayuda a mantener nuestros hogares”.

“Nosotros nos levantamos cada mañana para aportar en este país que sentimos propio porque vivimos aquí. Para mí y mi familia una reforma migratoria nos ayudaría a que nuestros hijos que no nacieron en este país y se están superando por méritos propios, tengan más recursos para estudiar en la universidad.

La reforma migratoria ayudaría también a que nuestras familias no sean separadas”, expresó Susana Martínez en una entrevista con Impacto Latino.

La Sra. Susana quien tiene una hija que viajó de su país natal con ella desde niña, se encuentra estudiando el segundo año de Trabajo Social en Lehman College, y pide que las autoridades se “tomen un tiempo en escuchar a nuestros Dreamers” a quienes ella considera como “personas exitosas” que tienen la urgente necesidad de que sus logros sean reconocidos porque “su camino no ha sido fácil, pero con su dedicación lo han logrado”.

“Es este el tiempo, es esta la hora que una reforma migratoria de voz a cientos y miles de personas que no somos escuchados. Una reforma migratoria sería la clave para que su esfuerzo sea reconocido”, demandó Susana, que trabaja como asistente de limpieza.

Un estudio de investigación Pew Research Center reveló que desde que se elevaron los números de inmigrantes entre 2006 y 2017 más de 1 millón han llegado al área metropolitana de Nueva York, la más alta de cualquier área metropolitana de la nación.

Aunque los Estados Unidos es sin duda un país de inmigrantes, este se ha convertido en un tema muy controvertido sobre si crear o no, una legislación que permita cambios radicales en el estatus de permanencia legal que permita a los inmigrantes encarrilarlos hacia un camino a la ciudadanía y continuar realizando importantes contribuciones sociales al país.

“La mayoría de los estadounidenses apoyan nuestros esfuerzos para proporcionar un camino a la ciudadanía para millones de trabajadores inmigrantes en este país. Saben que esto aumentará los salarios, creará empleos bien remunerados, enriquecerá nuestra economía y mejorará la vida de todos los estadounidenses”, dijo el senador Chuck Schumer.

A pesar de las barreras procesales que se enfrentan los legisladores por la aprobación de legislaciones que brinden protección a los inmigrantes.

El líder de la mayoría de los Estados Unidos aseguró que no se detendrán, y realizarán desde el bando de los demócratas todo “nuestro esfuerzo por arreglar nuestro sistema de inmigración que no funciona y brindar un camino hacia la ciudadanía”, agregó.

La promesa de un camino a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados no es de ahora. Desde hace varias décadas los políticos en su mayoría demócratas lo han prometido.

Sin embargo, ninguno de ellos ha cumplido. Guiados por el plan original del presidente Biden en asegurar otorgarles una tarjeta verde, también ha fallado.

“Las familias inmigrantes sufrieron una discriminación desenfrenada bajo Trump, hemos ayudado a este país a sobrevivir casi dos años de una pandemia letal, nos dijeron que las cosas serían diferentes con una nueva administración y, sin embargo, la promesa de un camino hacia la ciudadanía sigue sin cumplirse”, dijo la directora ejecutiva interina de NICE, Diana Moreno.

Hizo un llamado al presidente Biden y al Congreso para que dejen de usar a nuestra comunidad como “peones políticos y finalmente nos saquen de las sombras para que podamos vivir con derechos básicos y dignidad en el país que llamamos hogar.

Este es el año en que el Congreso debe crear un camino hacia la ciudadanía para los once millones. ¡No más promesas rotas! ¡No más compromisos! ¡Ciudadanía YA!”, demandó.

El plan integral presentado por Biden para proporcionar un sistema justo y equitativo a través de la modernización del sistema de inmigración de Estados Unidos, se ha reducido en un “Plan A”, "Plan B”, "Plan C”, pero las reuniones entre los senadores republicanos y demócratas no ha llegado a ninguna parte.

En primera instancia “El Plan A” fue la creación de un programa de legalización para casi 8 millones de inmigrantes articulados en 4 categorías: Trabajadores agrícolas, beneficiarios de DACA, Trabajadores esenciales y titulares con Estatus de Protección Temporal.

La propuesta del “Plan B” fue cambiar la fecha de registro de 1972 a 2011, dando a millones de inmigrantes indocumentados e inmigrantes atrapados en el atraso de la Tarjeta Verde un camino hacia la ciudadanía.

El “Plan C” o Parole otorga un permiso provisional por parte del Departamento de Seguridad Nacional, para que las personas indocumentadas puedan obtener permisos de trabajo de cinco años con la opción de renovación. Una vez que obtengan esos permisos, no estarían propensos a ser objetos de deportación por las autoridades de ICE.

También podrían viajar al extranjero, recibir ayudas sociales, y un REAL ID, sin embargo, no pueden optar por la tan ansiada “Tarjeta Verde”.

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Durante décadas, los inmigrantes han estado esperando que el Congreso cumpla la promesa de un camino hacia la ciudadanía.

A un año de que Joe Biden haya asumido el poder, ninguna de las promesas se han hecho realidad en un momento en que los agentes de ICE continúan aterrorizando a las familias y las autoridades tampoco brindan una verdadera protección permanente a los inmigrantes.

Según María Romero, originaria de Veracruz, México, una reforma migratoria para la clase trabajadora que recibió elogios por realizar trabajos esenciales durante la pandemia, otorgaría beneficios y responsabilidades, especialmente por las fuentes de ingresos fiscales y de capital económico que esto implicaría.

Además, las personas tendrían la oportunidad de adquirir Bienes Raíces y crear establecimientos de negocios que, al mismo tiempo, generarían fuentes de empleo.

Para la Sra. Romero en términos laborales esto representaría también, una disminución de abusos por parte de los empleadores que muchos de ellos roban sus salarios y brindan un trato injusto e inhumano. Tampoco los inmigrantes estarían incurriendo en delitos fiscales como, por ejemplo, la evasión de impuestos.

“Reforma migratoria ya para los millones de personas que hacen que este país camine”, exigió la mexicana.

Los inmigrantes corren el riesgo de padecer violaciones de derechos humanos por la situación que se encuentran y la falta de gobernabilidad. Las autoridades en el país deberían generar estrategias que garanticen su inclusión donde puedan acceder a beneficios federales, estatales o locales.

La Sra. Maricela que desde hace 30 años llegó a los Estados Unidos desde Puebla, México, considera que se ha ganado el tan anhelado camino a la ciudadanía, sin embargo, ha vivido con temor a ser deportada porque “estamos en la sombra para este país”. Tampoco son elegibles ni “tomados en cuenta para recibir algún tipo de beneficio o ayuda económica”.  

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Los defensores de los inmigrantes sostienen que el Congreso debe cumplir su promesa de un camino hacia la ciudadanía para todos, no para unos pocos.

Los inmigrantes indocumentados como Maricela en la ciudad de Nueva York, por ejemplo, sostuvieron parte de la economía y arriesgaron su vida como trabajadores de entrega de alimentos, de restaurantes, en el campo. “Somos trabajadores esenciales no criminales. Todos venimos por un sueño”.

La Sra. Maricela después de ser despedida de su trabajo, encontró en la venta ambulante una opción digna de sobrevivencia. Sin embargo, fue tratada como criminal.

“Esas circunstancias hacen que tus sueños se vean truncados”. “Ya es hora de que nos den una oportunidad, que den una solución al caso de inmigración. Pido que pronto podamos ver una reforma migratoria”, dijo Maricela que no pudo viajar a México para el funeral de sus padres y esposo.

También recuerda que muchas personas fallecieron a causa de la pandemia del COVID 19 por no poseer un seguro médico.

“Nosotros como trabajadores sin documentos no tenemos vacaciones, ni salario digno, ni días de enfermedad”, agregó.

En esta semana se ha realizado un último impulso por parte de la congresista María Elvira Salazar y un grupo de sus colegas republicanos de la Cámara al presentar la tan esperada Ley de Dignidad, un proyecto de ley de reforma migratoria completo que consta de 3 principios fundamentales: detener la inmigración ilegal, proporcionar una solución digna para inmigrantes que viven en Estados Unidos y fortalecer la fuerza laboral y la economía estadounidenses.

Los inmigrantes en Nueva York son esenciales y merecen ser escuchados

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