Joan Rivers fue despedida en funeral privado

Joan Rivers
Joan Rivers
 
Por Fernando Campos
IMPACTO LATIN NEWS

 

La afamada comediante Joan Rivers fue despedida en un funeral privado el domingo 7 de septiembre en el Templo Emanu-El de la ciudad de Nueva York, pero tras su muerte el jueves 4 de ese mismo mes han surgido numerosas conjeturas que por mucho tiempo seguirán inquietando a su legión de admiradores.

El deceso ocurrió en el neoyorquino Hospital Mount Sinai, donde fue internada el 28 de agosto como consecuencia de un paro respiratorio que le sobrevino en un consultorio médico durante un procedimiento rutinario; por tanto el Departamento de Salud estatal, así como el Departamento de Policía de la ciudad anunciaron que abrirán una investigación exhaustiva para determinar posible negligencia de la clínica en que fue atendida.

También trascendió que fue Melissa Rivers, su única hija, “quien tomó la dura decisión de desconectarla de las máquinas que le permitían respirar.”

Y afuera del lecho de enferma de la legendaria artista en el Mount Sinai, dijo Melissa: “La gran alegría en la vida de mi madre era hacer reír a la gente, y aunque eso es difícil hacerlo en este momento, sé que su deseo final hubiera sido que nosotros volviéramos pronto a reír.”

Mientras un abrumador número de personalidades utilizó las redes sociales para expresar sus condolencias por el fallecimiento de la Rivers, cuyo nombre verdadero era Joan Alexandra Molinsky y había nacido en el condado de Brooklyn, para asistir al servicio fúnebre en la sinagoga Emanu-El era de rigor tener invitación. Incluso, desde temprano en el día la Policía cerró las calles laterales y sólo se les permitía acceso a las personas que presentaban las invitaciones requeridas.

Aún así, fue realmente impresionante la cantidad de admiradores que se congregó detrás de las vallas metálicas, uniéndose a un gran número de fotógrafos y camarógrafos que como la misma Rivers predijo en su propio libro “I Hate Everyone... Starting With Me” (Los odio a todos, empezando por mí misma)  tornaron el último adiós  en “un enorme acontecimiento, muy tipo Hollywood, con luces, cámara y acción.”

Abundando en el tema de su inevitable fallecimiento, así elaboró en su libro la diva del humor verbal:  “Quiero que en todo momento mi funeral sea al estilo de Hollywood. No quiero ningún rabino hablando más de la cuenta. Quisiera a Meryl Street llorando con cinco acentos distintos. Quiero lucir bella, mejor muerta que cuando estaba viva. Quiero que me entierren con un traje de Valentino. Y quiero una maquina de aire que hasta en el ataúd mi pelo flote como el de Beyoncé.”

Entre las personalidades que mostraron la admiración y cariño que sentían por la legendaria artista se encontraban los comunicadores Howard Stern, Gerardo Rivera, Cindy Adams y Bárbara Walters, las  actrices Sarah Jessica Parker, Whoppi Goldberg y Bernadette Peters, el magnate Donald Trump, la animadora Kathy Griffin, y  Kelly Osbourne, quien fuera copresentador junto a la Rivers de “Fashion Police,” al igual como un largo etcétera.

En uno de los momentos más comentados del servicio, Stern pronunció un panegírico con su particular estilo humorístico, diciendo que  esperaba que “Joan esté en algún lado con un bate detrás de Johnny Carson,” en clara referencia a la disputa que por muchos años ambos sostuvieron. Y concluyó diciendo que Joan fue su mejor amiga.

Por su parte, Cindy Adams quiso seguir la línea de humor al decir: “A sus 81 años, Joan Rivers no quiso durar tanto así como este servicio.”

De acuerdo con el informe de prensa que ha llegado hasta nosotros, después de cremar sus restos, las cenizas fueron enviadas a Los Ángeles, donde fueron situadas en el Cementerio Forest Lawn.

 

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