Su pasión por el cine y su trabajo lo ha consagrado como uno de los más respetados productores y activistas cultuales de Nueva York.

Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO LATINO
Una de las figuras más destacadas en el panorama cultural latinoamericano en Estados Unidos, es la del productor dominicano Armando Guareño, quien se destaca por su elevado profesionalismo, seriedad y pasión cinematográfica.
Armando Guareño nació en Santiago, República Dominicana, emigró a Estados Unidos en 1985 y obtuvo su Maestría en Cinematografia en el City College de Nueva York. Durante veinte años trabajó como curador en varios festivales de cine, hasta que hace ocho años decidió lanzar su propio festival y nació Kid Cinema, gracias a la gran acogida y éxito con este proyecto educativo-cultural, decidió hace seis años fundar el Festival de Cine Dominicano.
Durante su larga y fructífera trayectoria cinematográfica, Armando Guareño ha obtenido innumerables reconocimientos por su esfuerzo promocionando la cultura dominicana, sin embargo su mayor logro es la credibilidad, respeto y respaldo que ha ganado del público, colegas y auspiciadores, conseguidos con mucho trabajo, profesionalismo y pasión por el cine.
¿Cuál fue la motivación para instaurar el Dominican Film Festival?
-He trabajado durante muchos años como productor de cine y tengo seis o siete películas propias. Esta es una carrera muy competitiva y no quería dejar el mundo del cine, entonces decidí iniciar el festival infantil en Washington Heights, para que sea gratuito y las madres puedan llevar a sus niños. Tuvo mucha acogida y respaldo. Mirando el crecimiento importante del cine dominicano y para apoyar la cinematografía dominicana, pero sobretodo para sentirme vivo con mi pasión que es el cine, inicié el Dominican Film Festival, que era necesario porque es una comunidad amplia, la mayoría entre las minorías y era el momento preciso. Ahora trabajamos en la sexta edición que va ser en el verano de este 2017.
¿Cuál ha sido el obstáculo más grande para hacerlo?
-El único reto que he sentido de pronto fue el temor de que mi trabajo no sea apreciado, como dicen “nadie es profeta en su propia tierra”. Para mi fue un reto sumamente difícil, crear unas credenciales, que el público comprendiera por qué hacia el festival del cine, pero a través de los años lo he superado, porque hago las cosas con pasión, el trabajo es importante pero la pasión es la prioridad. Desde que comencé con el festival la gente creyó en mi. Tuve apoyo logístico, moral, económico y los logros, que no me pertenece a mi sino a mi equipo de trabajo, está dedicado a la comunidad, porque ese era el objetivo, dar a conocer a la cultura dominicana dentro de la cinematografía.
¿Cuál han sido el momento más memorable de los pasados cinco festivales?
-La apertura del 2016. Tomé el riego muy grande de hacer la apertura en un lugar grande y tenía la posibilidad de fallar o triunfar. Yo creo en el reto, la dedicación y la pasión son claves. La apertura en el United Palace fue absolutamente inverosímil, porque son 3.000 personas, aunque las películas eran excepcionales, llenamos el lugar, la apertura y la carpeta roja fueron algo inverosímil, ahora eso conlleva que para este año hay que trabajar el doble y ofrecer un mejor producto que el del año pasado.
¿Existe alguna película que ha impactado tu carrera o tu vida? ¿Cuál y por que?
-La película que más me ha impactado que es la que me motivó a ser cineasta Hiroshima Mon Amour, una película de encuentros y desencuentros y encuentro otra vez, entre una francesa y un asiático que se enamoran en medio de la guerra, que es casi un amor imposible por las diferencias sociales, económicas. La vi diez veces, impactó mi vida y tomé la decisión de hacer cine y nació un amor único con el cine francés y mi director favorito es Alain Resnais, porque sus películas son como leerle a Proust, hay que respirar y continuar, son películas de tiempo y espacio, con muchos silencios.
En general, ¿qué le hace falta al cine latinoamericano para estar al nivel de Hollywood?
-Es una pregunta compleja. A nivel estético y de historia el cine latinoamericano está al nivel, a excepción de las películas de ciencia ficción, que no es un cine real. El asunto es de marketing. Estados Unidos ha creado una utopia cinematográfica, como medio de entretenimiento y en eso llevan el control a nivel mundial. Lo que falta es que los estadounidenses se interesen más por el cine latinoamericano y por el cine mundial. No puede compararse, es un asunto de marketing, que ha creado un imperio para ellos mismos, no es la competencia ni las comparaciones, para todo hay un público y las artes son muy relativas.
Un mensaje final
-La cultura es muy importante y todos debemos apoyarla, no importa de qué tipo, popular, artística. El cine es un medio importante de comunicación para cada país y todos nos merecemos la oportunidad de vivir el cine latinoamericano y mundial.



























