
Por Víctor Contreras
El panorama de las representaciones diplomáticas latinas en esta metrópoli, inició el año con la elección de nuevo presidente para la Coalición de Cónsules Latinoamericanos en New York (CLACNY). La designación recayó sobre la actual Cónsul de Colombia en esta ciudad, María Isabel Nieto, ex secretaria privada del Presidente Juan Manuel Santos.
La agrupación, creada en el 2008 como una iniciativa promovida por la corriente chavista y sus aliados de ALBA representados “diplomáticamente” por sus amigos y contactos personales, en su mayoría sin ninguna formación formal dentro de la carrera diplomática, que aprovechando el clima anti-inmigrante convocaron a formar un grupo, que más allá de sus buenas intenciones, en la práctica ha ejecutado una táctica populista a pretexto de defender los derechos humanos de los inmigrantes, cuando en varios países latinoamericanos estos derechos son violados diariamente.
La CLACNY ha servido como cortina de humo para que países que se han manifestado abiertamente en contra de los Estados Unidos se camuflen y tengan acceso, - como parte del grupo- a las autoridades americanas con un doble objetivo: Primero proyectar en sus países de origen la imagen de que cuentan con el apoyo del gobierno americano y por otro lado, en nombre de esta agrupación, lograr acceder a una serie de servicios gratuitos que ofrece el gobierno americano a nivel federal, estatal y local, justificando así su trabajo y la existencia de una burocracia innecesaria.
Por ejemplo, los entrenamientos gratuitos de OSHA, - la Oficina de Seguridad Ocupacional de Estados Unidos, -parte del gobierno federal-,, los cuales se han realizado en instalaciones consulares, favorecen a los empleados de esos consulados. Se llevan el crédito por un trabajo que no les ha costado nada más que poner el bulto para la foto, el nombre de la oficina consular y a cambio proyectan la imagen de que las dependencias consulares están trabajando por sus connacionales, pero utilizando a personal y recursos que son del gobierno de los Estados Unidos, pagados con los impuestos de los ciudadanos americanos.
Esta interferencia, ajena a sus funciones oficiales, está dejando sin voz ni razón de ser a numerosas agrupaciones comunitarias de larga trayectoria, que son nacidas de la comunidad y establecidas legalmente en este país, estatus muy diferente a los de los empleados consulares que ni siquiera pagan aquí impuestos. Las agrupaciones comunitarias en la mayoría de los casos, han quedado relegadas a servir para el proselitismo político, especialmente durante desfiles y actividades masivas en las que promocionan a empleados de gobiernos latinos que vienen expresamente para la ocasión.
Con el pretexto de la CLANY se justifica la presencia y mantenimiento de las extensiones burocráticas, que a su vez son una carga adicional para los ciudadanos de sus respectivos países, cuyos impuestos deben sustentar a empleados consulares, muchos de los cuales no son diplomáticos de carrera ni tienen la experiencia dentro del área, y son asignados al cargo por el plumazo de los gobernantes latinos de turno, por amistad o como pago por su apoyo durante campañas electorales.
Pero “no están todos los que son, ni son todos los que están”, encabezando las representaciones consulares latinas en Nueva York han habido funcionarios que sin ser diplomáticos de carrera, han realizado una formidable representación de sus países de origen, ejerciendo sus funciones en los límites establecidos por la ley de sus países y de esta nación, con respeto, altura e integridad, sin utilizar sus cargos para realizar proselitismo político, que no es su función y representando honorablemente a sus países de origen sin involucrarse en el engorroso campo que caracteriza a la cambiante política latinoamericana.
Las autoridades americanas deben trabajar directamente con las organizaciones comunitarias, que son registradas legalmente en este país y que fueron creadas para dar servicio a las comunidades. Las dependencias diplomáticas tienen el deber de ofrecer servicios relacionados con trámites y documentos de los países de origen, en el caso de los consulados su representación se limita a ejecutar trámites pero no ha involucrarse con autoridades estadounidenses, trabajo que corresponde a las embajadas y en el caso de entidades internacionales a las misiones en Naciones Unidas y ante la OEA.
Las autoridades americanas deben trabajar con los grupos de la comunidad, cuyos miembros y directivos son residentes o ciudadanos americanos, por lo cual tienen derechos aquí y son responsables legalmente de rendir cuentas sobre su trabajo y el manejo de fondos en este país.
A la CLACNY se han integrado representaciones diplomáticas del resto de países latinoamericanos que de buena voluntad apoyan la integración, pero que deben estar muy conscientes que no es bueno mezclar la chicha con la limonada.



























