
La cumbre del clima de Bonn (COP23) encara a partir de mañana la semana final de unas negociaciones llamadas a implementar las reglas del Acuerdo de París, y cuyo debate protagoniza el único país que, tras la adhesión de Siria esta semana, ha quedado fuera del mismo: Estados Unidos.
El gesto de Damasco, que se sumó al pacto climático el pasado martes, ha supuesto todo un golpe de efecto en la cumbre del clima, en tanto que deja a EEUU "aislado" en la transición acordada por cerca de 200 países hacia una economía baja en carbono, dijo la diplomática colombiana Paula Caballero, portavoz de cambio climático del World Resources Institute (WRI).
En esa línea, la Alianza Africana por la Justicia Climática (PACJA), que engloba a más de mil ONG de este continente, ha pedido a la convención de cambio climático de la ONU que los delegados de EEUU sean expulsados de las reuniones en las que se negocian las reglas de un acuerdo del que no quieren formar parte.
Fuentes de la negociación consultadas han reconocido que los delegados estadounidenses han hecho "poco ruido" en las reuniones de esta primera semana, algo que los activistas piden a los periodistas no mencionar "por temor" a que este mensaje pueda provocar "algún tipo de reacción por parte de (el presidente Donald) Trump y de sus acólitos del sector de los combustibles fósiles".
EEUU no ha enviado a ningún alto cargo a la COP23, pero su liderazgo climático "en la sombra", excluyendo al exvicepresidente Al Gore que va por libre, lo ejercen el exalcalde de Nueva York y enviado especial de cambio climático de la ONU, Michael Bloomberg, y el gobernador de California Jerry Brown, quien esta misma semana firmó un acuerdo de cooperación en cambio climático con la UE.
Our #COP23 message: The U.S.
remains committed to our climate goals and
will achieve them through @AmericasPledge. https://t.co/E0dMvfM07O— Mike Bloomberg (@MikeBloomberg) November 11, 2017
Fuentes consultadas por confirman que Bloomberg ha sufragado el millón de dólares que ha costado el pabellón alternativo de Estados Unidos, desde el que ha presentado la iniciativa "America's Pledge" (El Compromiso de América), para cuantificar las aportaciones de los agentes no estatales al objetivo prometido en París de reducir emisiones entre un 26 y un 28 % para 2025 respeto a 2005.
El exalcalde de Nueva York también ha solicitado formalmente a la convención que la coalición tenga una silla en las negociaciones.
Al tramo final de la COP23 asistirán también el presidente francés, Emmanuel Macron, la canciller alemana, Angela Merkel, o el secretario de Naciones Unidas, António Guterres, así como más de cien ministros, entre ellos la titular de Medio Ambiente española, Isabel García Tejerina.
Tras una primera semana de negociación, los ministros encontrarán "cierto progreso" en las dos cuestiones técnicas en las que debe avanzar esta cumbre: escribir las reglas para que funcione el Acuerdo de París y diseñar las condiciones en las que revisará la ambición de los compromisos climáticos nacionales, en 2018, para mantener el planeta por debajo de los dos grados, el llamado Diálogo de Talanoa.
Se toparán también con un conflicto que puede dar al traste con las negociaciones: el enfado de la práctica totalidad de países en desarrollo porque la Presidencia de Fiyi aceptara las presiones de los países ricos para sacar de la agenda oficial de la COP23 un punto importante para ellos, y que en el argot de la negociación se denomina "Acción pre 2020".
"Hemos hecho todo lo que hemos podido para estar en el Acuerdo de París, mientras los países ricos no han cumplido sus promesas de financiación, es decir, tenemos la cena para 2020 pero no hay platos donde servirla", señaló el ministro etíope, Gebru Jember Endalew, portavoz del grupo de países menos desarrollados.
Los negociadores de EEUU, Australia, Japón, Canadá y Noruega, y la UE se oponen a que este tema, que históricamente viene taponando el progreso de las negociaciones, vuelva a la agenda. EFE



























