
Por Armando Bermúdez
IMPACTO LATINO
Hillary Clinton y Donald Trump ganaron contundentemente y siguen más vivos que nunca camino a la nominación presidencial, demócrata y republicana, en medio de una extraña omisión de 126 mil votantes que encontraron máquinas inservibles para votar, o no aparecieron en las planillas electorales quedándose sin sufragar, ocurrió en Queens y Brooklyn, donde Clinton tuvo mayor apoyo.

TEMPLE Y CLARIDAD
Hillary Clinton, por su parte, fue un devastador tsunami primaveral contra Bernie Sanders usando un temple que pocas y pocos políticos tienen, con claridad en el debate, sin perder la compostura y empleando su experiencia para conseguir 57.9 por ciento de los votos contra 42.1 de su rival.
Trump no tuvo contemplaciones para aplastar como máquina Caterpillar a Cruz, cuya prédica cargada de religiosidad y prejuicios anti neoyorquinos lo llevó apenas a tener un 15.4 por ciento de los votos, contra 60.5 por ciento del magnate inmobiliario y 25.1 por ciento de John Kasich.
Cruz y Sanders fueron los grandes perdedores de las primarias en Nueva York, que ponen a Hillary Clinton con 1,930 delegados, de los cuales 1,503 ganó en las urnas y 487 son súper delegados. Mientras Sanders consiguió luego de las primarias neoyorquinas, 1,223 delegados, de los que 1,183 ganó en las elecciones directas y 40 son súper delegados. De esta forma, Hillary Clinton se habría puesto a 453 delegados para obtener la nominación presidencial demócrata, ya que son necesarios 2,383 delegados.
Por su parte, Donald Trump ganó 89 delegados, Kasich tres (3) delegados, y Cruz cero delegados en disputa en el Partido Republicano. Trump consiguió 847 delegados contra 553 de Cruz, y 147 de John Kasich. Para la nominación directa republicana se necesitan 1,237 delegados.

SANDERS PERDIDO
En las primarias neoyorquinas, Sanders no pudo ampliar su voto estudiantil universitario como tampoco tuvo arraigo en las áreas urbanas del estado, donde Clinton contó con el apoyo masivo de las minorías latina y afroamericana. Sanders salió derrotado en las ciudades al no poder revertir el amplio apoyo a Clinton de los más poderosos sindicatos neoyorquinos que tienen décadas de operaciones, y que la respaldaron.
Aunque el Partido de las Familias Trabajadoras en las últimas semanas le dio el apoyo a Sanders, los líderes sindicales le comunicaron que no le darían dinero para su campaña en contra de su favorecida la ex secretaria de Estado.
Hillary Clinton tenía que ganar convincentemente para aplacar la insolente verborrea que hacía gala Sanders luego de siete victorias en estados pequeños. Y lo logró poniendo sobre el tapete sus pergaminos en experiencia como senadora federal de Nueva York, hablando sin rodeos que el candidato ‘revolucionario’ no tenía ideas claras sobre cómo llevar a cabo su agenda electoral.
ARMAS CLAVES
Igualmente, fue decisivo en su campaña su enfoque en el control de armas, contrario a Sanders que se escudó todo el tiempo en que “Vermont es una región mayormente rural” para defender su iniciativa que lo pone como peón de la Asociación Nacional del Rifle.
La candidata demócrata convocó una reunión con madres de víctimas de la masacre de Sandy Hooks (CT) y Aurora (CO), que han sufrido la violencia con fusiles de asalto, para repudiar la venta irrestricta de armas. “Aquí yo quiero que ustedes sepan, dijo Hillary, la mayoría de las armas que son usadas en crímenes y violentos asesinatos en Nueva York vienen fuera del estado”.
Clinton machacó en el tema de las armas, más aún que se ha recrudecido la criminalidad en la ciudad de Nueva York. Fue respaldada por Erica Smegielski, hija de Dawn Lafferty, la Principal de la escuela elemental de Sandy Hook, (asesinada en la masacre de2 012) y Sandy Phillips, quien perdió a su hija, para denunciar las políticas -como la que promueve Sanders- de responsables de la criminalidad en las grandes ciudades estadounidenses, como Nueva York.
Por su parte el mensaje de Sanders reiteró su acusación contra los ricos de Wall Street, la inequidad en el desbalance social entre ricos y pobres, la gratuidad de la enseñanza. También se quejó de las leyes electorales de Nueva York que no permiten la votación de “independientes” en las primarias si no están representados por un partido de este tipo. Pero fue insuficiente para revertir la gran ola clintoniana.
Hillary Clinton cuestionó a Sanders diciéndole que ya sabemos los diagnósticos, “lo que necesitamos es como lo solucionamos”. Ella apareció al lado del gobernador Andrew Cuomo cuando firmó su acuerdo por el aumento del salario mínimo a $15 en el estado de Nueva York, en señal que también es partidaria de esa medida a nivel nacional.

TRUMP SE RESARCIO
En el campo republicano, Donald Trump, se resarció de recientes derrotas y contuvo su caída libre aplastando a sus rivales sin atenuantes. Le sirvió que anticipadamente, Rafael (Ted) Cruz, se ganó anti cuerpos, por sus comentarios sobre lo que el entendía (o mal entendía) por “valores neoyorquinos”. Estos puntos de vista de Cruz rápidamente lo convirtieron en el más detestado por los neoyorquinos.
Trump se centró en su campaña en que el empleo se quedará en los Estados Unidos para los americanos y no continuará el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá (NAFTA). Asimismo, señaló que de esta forma se pueden recuperar millones de empleos en Estados Unidos y la reactivación de la manufactura estadounidense, poniendo fin a los subsidios ilegales a la exportación de China y fin a las normas laborales y ambientales laxas. “No más talleres o refugios de contaminación que quitan el empleo a los trabajadores estadounidenses”, arengó a sus partidarios.
Infaltable fue, que un gobierno suyo acabará con el “Obamacare”, aunque nunca explicó cómo lo reemplazaría y cual sería ese plan alterno.
Dijo que el gobierno federal no debe beneficiarse de los préstamos estudiantiles universitarios, que de por sí son caros. Pero los préstamos no deben perdonarse y ser pagados, según sostuvo en cada lugar que se presentó.
Finalmente, amenazó con echar a los máximos dirigentes republicanos si no respetan el voto electoral de las urnas, aunque difícilmente él conseguirá la nominación directa y lo probable es que el nominado presidencial del Partido Republicano se decida en la Convención de Cleveland.
Hillary Clinton y Donald Trump tenían esperanzas que Nueva York los relance con bríos en las primarias de sus partidos, y los neoyorquinos no los defraudaron dándoles sus respaldos masiva y sorprendentemente.



























