EDITORIAL
Este año han muerto miles de seres humanos, no es tiempo para festejar, se pueden conmemorar las tradiciones de una manera más respetuosa, más solidaria, más modesta.
La pandemia del Covid-19 ha dejado a millones de seres humanos sin empleo, ha dejado a miles sin familiares sin padres, hermanos, esposos.
No es tiempo para celebrar con festejos, es tiempo de agradecer y se lo puede hacer de muchas maneras, sin bailes, comilonas y borracheras.
Festejar en medio de una pandemia es un acto criminal, un acto inmoral, un acto inhumano, falto de toda solidaridad, de toda colaboración en la lucha contra un virus mortífero.
No se puede celebrar cuando en cuestión de meses y en forma inesperada se han perdido miles de vidas y millones de empleos, cuando han quebrado miles de empresas y han cerrado exitosos negocios que estuvieron funcionando durante muchos años.
Pero en esta temporada navideña que inicia, aún en medio de una pandemia, es cuando más debemos demostrar el sentido de solidaridad, de responsabilidad, de comprender que el retorno a la normalidad depende absolutamente en las acciones de cada persona.
Si queremos retornar a la normalidad, debe demostrar solidaridad y usar la mascarilla correctamente, cubriendo la nariz y boca. Si queremos retornar a la normalidad debemos hacernos la prueba periódicamente, seguir las regulaciones, como mantener el distanciamiento físico, etc., etc.
La recuperación iniciará cuando se evidencien los efectos de la vacuna y será un proceso largo, porque es un asunto global, en el cual dependemos los unos de los otros para finalmente, vencer a este virus mortal.
Por ahora demos gracias, comenzando con los trabajadores esenciales, a los trabajadores de primera linea, a los médicos, enfermeras, auxiliares, paramédicos, conductores de ambulancias, personal de limpieza y seguridad de los hospitales y centros de cuidado de la salud.
Agradezcamos por todos los trabajadores inmigrantes, que a pesar de las circunstancias continuaron laborando para entregarnos la comida a domicilio, para lavar los platos y ollas en los restaurantes que permanecieron abiertos, que arreglaron los estantes de los supermercados y tiendas.
Demos gracias por todos los transportistas, de autobuses, trenes, taxis, camiones de servicios de entrega de alimentos entre estados, conductores de camiones de empresas de paquetería y correo.
Agradezcamos a las fuerzas del orden y a los miembros del Departamento de Policía de la ciudad, por salir a patrullar, a custodiar el bienestar de los ciudadanos, a proteger la ciudad contra el crimen.
Agradecezcamos a todas las personas que cuidan de si mismas conscientes de que su salud es importante para sus familias y sus comunidades.
Demos gracias a los científicos que desde el primer momento se dedicaron a descubrir una vacuna y a los dueños de los negocios que permanecieron abiertos y siguieron las normas de seguridad.
Agradecer por la vida, por el trabajo, por la familia, agradecer porque no muera la esperanza.
Es momento de gracias por la oportunidad de recuperar el valor de la unidad familiar, el valor de la amistad, el amor y la hermandad.
Que esta sea una temporada para renovar la fe en la humanidad, en que la solidaridad y la compasión son posibles, que esta ha sido una oportunidad para comprender que existe una sola raza humana, vulnerable en igualdad de condiciones.
Agradezcamos de forma segura, virtualmente o al aire libre, protejamos la vida protegiéndonos a nosotros mismos y protegiendo a los demás.



























