Los empleados y administradores de las bodegas de Nueva York se enfrentan diariamente a innumerables peligros que van desde robos menores, robos de mercadería de todo tipo, asaltos a mano armada con armas blancas y de fuego, sin que existan protecciones directas de las autoridades.
Los empleados y administradores de las bodegas de Nueva York se enfrentan diariamente a innumerables peligros que van desde robos menores, robos de mercadería de todo tipo, asaltos a mano armada con armas blancas y de fuego, sin que existan protecciones directas de las autoridades.

En Nueva York se calcula que de todos los negocios en las comunidades, más de veinte mil son bodegas de barrio y de ellas más de las tres cuartas partes son propiedad de un latino.

Las cámaras de seguridad, a pesar de no dar un fin a la criminalidad, son un importante primer nivel de protección, ya que permite identificar a los infractores, no solo de robos, gracias a las cámaras se han podido apresar asaltantes y asesinos.
Las cámaras de seguridad, a pesar de no dar un fin a la criminalidad, son un importante primer nivel de protección, ya que permite identificar a los infractores, no solo de robos, gracias a las cámaras se han podido apresar asaltantes y asesinos.

Estos negocios, de gran importancia económica y cultural para los barrios neoyorquinos, continúan siendo el blanco de una serie de delitos y fechorías. que van desde robos menores hasta asaltos a mano armada y en ellos se han cometido asesinatos brutales. Particularmente uno, marcó la historia de la comunidad latina y fue el del adolescente Leandro Junior Guzman en el 2018. Ese hecho aterrador, -que fue captado por cámaras de seguridad en el exterior y particularmente en el interior de una bodega-, motivó a la creación de una asociación de bodegas, por su nombre en inglés United Bodegas of America, UBA.

Dentro de las bodegas de los barrios neoyorquinos han ocurrido innumerables delitos y crímenes, muchos de ellos han dejado heridos y muertos. A partir de la llegada de la pandemia en el 2020, la criminalidad se intensificó a nivel general y particularmente en Nueva York, donde negocios que se creía contaban con sofisticados sistemas de seguridad, como las costosas tiendas de Madison Ave. y otras populares como Macy’s fueron objeto de saqueos, una táctica criminal que no ha parado y por el contrario se ha extendido a nivel nacional.

CRIMINALIDAD Y PROTECCIÓN

Fue precisamente por esta ola de criminalidad, que desde el 2021 UBA, creada para representar y asistir a los bodegueros, un grupo de emprendedores y empresarios mayoritariamente latinos, a los cuales provee asesoría, asistencia y en general todo lo que se refiera a la protección de sus intereses y bienestar, ante la creciente ola de crímenes, mayores y menores que estos negocios de barrio continúan sufriendo, ha levantado la voz para informar públicamente que desde hace dos años, sus propietarios y quienes están a cargo de estos negocios, se encuentran en entrenamiento para aprender a usar armas de fuego, lo cual va de la mano de la solicitud formal para obtener un permiso de portar armas, como drástica medida de protección no solo de sus negocios, pero fundamentalmente de sus vidas, las de sus empleados e inclusive la vida de sus clientes.

Muchas bodegas han optado por publicar las fotografías de los infractores de la ley, quienes idean diferentes tipos de estrategias para robar diferente tipo de productos en estos pequeños negocios que son vitales para las comunidades.
Muchas bodegas han optado por publicar las fotografías de los infractores de la ley, quienes idean diferentes tipos de estrategias para robar diferente tipo de productos en estos pequeños negocios que son vitales para las comunidades.

Impacto Latino visitó varias bodegas y pudo constatar la diversidad de casos sobre el bienestar y situación de estos negocios en los barrios de la ciudad, de lo cual presenta el siguiente reportaje.

MEDIDA DRÁSTICA Y CONTROVERSIAL

Cuando Radhamés Rodríguez, presidente de Bodegueros Unidos de América, informó sobre el proceso por el cual los miembros de la agrupación se están armando contra el crimen, el anuncio causó conmoción en la ciudadanía, particularmente en la comunidad latina, con grupos a favor y otros en contra de tan drástica medida. Los que cuestionan la medida indican que la violencia no se debería combatir por esta vía y temen que el hecho de que los propietarios de bodega se encuentren armados, pueda generar más violencia en los barrios y comunidades de la ciudad, además temen por el aumento de accidentes con arma de fuego, que como se ve en las noticias, cobran la vida de inocentes como transeúntes que ni siquiera se encuentran dentro de las bodegas.

Muchos afirman que los únicos beneficiados en toda esta ola de violencia creciente son únicamente los productores de armas y que la medida, lejos de ayudar a reducir la violencia, la incrementa y crea más temor en una comunidad que ha sentido un gran incremento de inseguridad en toda la ciudad, desde sus propios hogares, barrios, escuelas, hasta calles y ni qué decir del transporte público, donde se continúan reportando crímenes y accidentes de todo tipo y en donde diariamente se ve la violación de derechos básicos del bienestar ciudadano.

La sensación de inseguridad en la ciudad de Nueva York es una realidad latente y creciente y el malestar aumenta, pero un sector de la comunidad latina, tiene más temor de que se continúe incrementando el uso de armas, incluso por protección, como nos lo manifestó María C., una madre de familia que cree que armarse no es la solución, si no que aumenta el riesgo de violencia armada. Ella nos dijo: “Mire como las armas causan tantos accidentes y muertes a diario, en todo el país, niños impactados por balas perdidas, locos asesinando gente en escuelas, discotecas, almacenes, etc.”

María indicó que, el control de la criminalidad y el uso de armas de fuego “debería estar en manos únicamente de la policía, que ha sido entrenada específicamente para esta labor.”

Por otro lado personas como Don Carlos G., quien en algún momento incluso trabajo en bodega, indicó que dado el crecimiento poblacional en la ciudad, estimulado con la llegada de miles de refugiados, “se requiere de más seguridad” y que el número de oficiales de la policía parece ser insuficiente, ya que como afirma, “cuando realmente se necesita de un policía, no aparece ni uno solo”. Además acotó que, “cuando hay policías se encuentran distraídos, conversando entre ellos, se los ve comprando comida o concentrados en sus celulares.”

CRIMINALIDAD DIVERSIFICADA

La empleada de una bodega en Roosevelt Ave. a la altura de Junction Blvd. por su parte dijo que la policía hace un muy buen trabajo: “el otro día atraparon a una niña de doce años robando en una pescadería. Los oficiales hacen su labor, pero no se dan abasto porque los ladrones son demasiados y lamentablemente son refugiados, no son gente que ya vive aquí, son la gente nueva que ha llegado últimamente, de diferentes nacionalidades y lastimosamente todos son latinos”, fue su testimonio, al cual añadió que “no roban comida, por lo menos aqui en esta bodega, que tiene más de diecinueve años, lo que más roban son las cervezas y bebidas con alcohol.”

“Algo muy lamentable es que ha surgido la participación de niños pequeños y menores en toda esta ola de robos, están usando niños para robar y eso es algo terrible”.

En esta área particularmente, los bodegueros indican: “el robo se ha generalizado, aquí en esta esquina venden los objetos costosos que roban en las grandes tiendas de Manhattan, pero también nos roban a nosotros, por eso nos hemos visto obligados a publicar la foto de los infractores, para que por lo menos les de verguenza, de ahi realmente la policia no puede hacer nada, les apresan y les sueltan, por eso continúan robando y las autoridades del área tampoco hacen nada”.

No hemos sabido del trabajo de esta agrupación Bodegueros Unidos de América hasta ahora que vimos en el noticiero que se están armando y estamos muy interesados en ser parte de esta organización, porque lo que hacemos para protegernos y la protección que ofrece la política, es insuficiente ante el crecimiento de la delincuencia, concluyó la administradora de la bodega ecuatoriana, quien indica que en la zona se ha incrementado la presencia de clientes de Guatemala, de quienes dice son una comunidad muy amable y muy buenos clientes.

En un grocery de la Ave. Roosevelt con la calle 97, propiedad de un inmigrante de Yemen, indican que no tienen absolutamente ningún problema de robos, que con sus cámaras de seguridad es suficiente y que se encuentran felices operando en la zona.

A los ladrones no les preocupa ni siquiera el tamaño de lo que roban. En la gráfica una pareja metiendo un paquete de cervezas en una mochila, sin percatarse de que la cámara estaba grabando el hurto.
A los ladrones no les preocupa ni siquiera el tamaño de lo que roban. En la gráfica una pareja metiendo un paquete de cervezas en una mochila, sin percatarse de que la cámara estaba grabando el hurto.

En un supermercado de la Ave. Roosevelt con la calle 102, indican que si les roban comida, “porque básicamente este negocio vende productos importados que no se encuentran fácilmente en cualquier tienda o negocio” y afirman que los ladrones son de diferentes nacionalidades, pero todos son de nacionalidad latina, lo cual dicen es muy triste, pero que es la realidad que viven a diario.

Los robos a las tiendas y bodegas persisten y se han incrementado, sin embargo los robos son de diferente tipo, dependiendo de la ubicación de la bodega, no solo del barrio, en un mismo barrio cada bodega vive una realidad diferente, también persiste el  robo de alimentos, fundamentalmente de golosinas, los realizan gente muy joven, está muy presente el robo de bebidas alcohólicas, de productos de limpieza. En Jackson Heights no son tan frecuentes asaltos por dinero, pero ahí se realiza la comercialización de objetos robados en otros condados de la ciudad.

Como se aprecia en la foto, de la cámara de seguridad de una bodega y proporcionada por esta a Impacto, las madres utilizan a los niños para cometer el crimen, además de usar a los menores como distracción, usan los carritos para sustraer la mercadería robada.
Como se aprecia en la foto, de la cámara de seguridad de una bodega y proporcionada por esta a Impacto, las madres utilizan a los niños para cometer el crimen, además de usar a los menores como distracción, usan los carritos para sustraer la mercadería robada.

Los asaltos violentos a las bodegas parece localizarse en otros barrios, en el Alto Manhattan, en Brooklyn, en El Bronx, según dan cuenta las noticias y los reportes de policía, pero en todas las bodegas, mayoritariamente, ocurren robos, desde pequeñas golosinas hasta mercadería de mayor valor, por ello todas las bodegas buscan ayuda para protegerse y están de acuerdo en que: Las cámaras de seguridad son insuficientes.

También los administradores y propietarios de los negocios están unificados en un asunto clave, las leyes de la ciudad y todos indican que “actualmente las leyes de protección a nuestros negocios no funcionan, los ladrones saben que pueden hacer lo que quiera y que no les van a castigar”.

Incluso debajo de la ropa, los ladrones tratan de ocultar un paquete completo de cerveza, una de las mercaderías más robadas especialmente en la Ave. Roosevelt con Junction Blvd., donde actualmente abundan los centros nocturnos y bailaderos.
Incluso debajo de la ropa, los ladrones tratan de ocultar un paquete completo de cerveza, una de las mercaderías más robadas especialmente en la Ave. Roosevelt con Junction Blvd., donde actualmente abundan los centros nocturnos y bailaderos.

Un porcentaje mayoritario de los entrevistados para este reportaje, fundamentalmente en Jackson Heights y Corona, afirman que quienes roban son los nuevos refugiados de la ciudad. Sería adecuado que la alcaldía realice una encuesta entre estos negocios y que se realice un trabajo directo con los refugiados, tanto por parte de la Oficina de Asuntos de los Inmigrantes de la Alcaldía, MOIA, como del trabajo con los consulados latinoamericanos y sería oportuno escuchar al alcalde hablar sobre medidas específicas de ayuda a las bodegas y tiendas de la ciudad en cuanto a seguridad.

Un faro para Nueva York

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