
Teherán.- El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha sido una de las primeras personalidades en llegar hoy a Teherán para la Cumbre de No Alineados, un encuentro que se iniciará mañana marcado por el conflicto de Siria y la cuestión nuclear de Irán.
La presencia de Ban en esta Cumbre, que reúne a los 120 Estados en desarrollo del Movimiento de Países No Alineados (MPNA o Noal), los ha interpretado el régimen islámico iraní como una victoria diplomática, tras las presiones ejercidas por sus enemigos, Israel y Estados Unidos, para que el secretario de ONU no acudiera.
Tras su llegada a Teherán, Ban se ha entrevistado con el líder supremo, ayatolá Ali Jamenei, y el presidente del país, Mahmud Ahmadineyad, con quienes trató sobre todo de la situación de Siria y las posibilidades de impulsar un proceso de paz en ese país, sumido ya en una guerra civil.
En una rueda de prensa previa a los encuentros con Jamenei y Ahmadineyad, tras una reunión con el presidente del Parlamento, Ali Lariyani, Ban reconoció la influencia de Irán a la hora de buscar una salida al conflicto de Siria.
"Irán desempeña un papel muy importante en la región (de Oriente Medio y el golfo Pérsico), especialmente en el asunto de Siria, por lo que quiero tratarlo en las reuniones con el presidente (Ahmadineyad) y otras autoridades", dijo Ban.
En la misma rueda de prensa, Lariyani pidió a Ban que la ONU frene "el aventurerismo de algunos países que pretenden socavar la estabilidad de la región", en referencia a las amenazas de Washington y Tel Aviv de atacar Irán por su programa nuclear y el apoyo de EEUU y sus aliados a la oposición siria.
En esta Cumbre, Irán, fiel aliado del régimen de Damasco, ha promovido un proyecto de paz para Siria, basado en la no injerencia y el diálogo, y ha mantenido reuniones con representantes de varios países para impulsarlo, aunque en el encuentro hay opiniones que parecen irreconciliables.
Además de Ban, estará en la Cumbre el presidente egipcio, Mohamed Mursi, quien ha propuesto la creación de un "grupo de contacto" formado por Arabia Saudí, Egipto, Irán y Turquía, las cuatro principales potencias musulmanas de la región y con diferentes posturas internacionales, para solucionar conflictos como el sirio.
Otra de las cuestiones sobre las que Ban dijo que hablaría con las autoridades iraníes es el programa nuclear de Irán, que algunos países, con EEUU a la cabeza, además del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), sospechan que podría tener una vertiente armamentista, lo que Teherán niega y afirma que es civil y pacífico.



























