
En el torbellino de Covid-19, mucho se ha dicho y se planifica para responder a las necesidades del sector privado, desde aportes a grandes sociedades y pagos a empleados enfermos o despedidos, hasta ayuda económica a pequeñas empresas. Sin embargo, las necesidades de organizaciones sin fines de lucro mayormente no figuran en las conversaciones. Aunque éstas y sus empleados puedan cualificar para ayuda, deberían ser incluidos explícitamente.
Es difícil describir sus necesidades, ya que varían en tipo, tamaño, recursos financieros y liderazgo. El Museo Metropolitano en Nueva York, por ejemplo, es una entidad gigantesca con 2.200 empleados. Pero a diferencia de otras organizaciones sin fines de lucro, dispone de una dotación de más de $3 mil millones. El museo calcula una pérdida de unos $100 millones en los próximos meses debido a la crisis del virus.
Al otro extremo están los miles de entidades sin grandes recursos que brindan muchos tipos de servicio de gran valor. Pueden ser muy pequeñas, con pocos empleados, o grandes, con docenas de empleados. Un ejemplo es el Comité para Niños y Familias Hispanos (CHCF) en Nueva York, con un presupuesto en los millones, unos 30 empleados, aportes de la Ciudad, el Estado y fundaciones y que ofrece servicios de gran alcance. Ahora funcionado remotamente, ayuda a la comunidad hispana y otras que sufren desproporcionadamente de los estragos del virus.
Otra es UnidosUS, antiguamente el Consejo Nacional de la Raza, con unos 40 empleados en su sede en Washington, DC, y más de 200 afiliados en todo el país. Es una de las organizaciones de derechos civiles, desarrollo comunitario y promoción más antiguas del país. Funciona remotamente.
Miles de entidades similares de servicio existen en las comunidades afroamericanas, asiático-americanas, indígenas e hispanas. Algunas son muy grandes y con décadas de experiencias y alcance nacional tales como la NAACP y la Liga Urbana (National Urban League). Otras son locales, como el Museo de Chinos en América (MOCA) en Nueva York.Opera remotamente.
De interés particular, claro está, son las entidades más pequeñas y menos conocidas cuyas labores son de vital importancia para millones de personas a través del país, especialmente las minorías que son las más seriamente afectadas por esta crisis. No disponen de dotaciones y aún en los buenos tiempos luchan para recaudar fondos y brindar servicios esenciales y a menudo irreemplazables. Sus necesidades varían según su tamaño, trayectoria, presupuestos, fuentes de ingresos y otros factores. De hecho, un estudio en 2018 de un grupo consultor, Nonprofit Finance Fund, señala que el 75 por ciento de las entidades sin fines de lucro indican que no dispondrían de fondos después de seis meses de crisis.
Generalmente, tales entidades necesitan encontrar recursos de urgencia para los sueldos y beneficios de sus empleados, para pagar el alquiler o una hipoteca y para satisfacer otras obligaciones financieras. Precisan de consejos sobre cómo operar remotamente, el “normal nuevo” que requiere ajustes, nuevas modalidades de comunicaciones y quizás entrenamiento. Necesitan saber cómo aprovechar la buena voluntad de voluntarios que pueden no tener experiencia, pero que desean ayudar.
¿Cómo pueden las entidades que confrontan los mayores retos encontrar recursos cuando la economía se ha debilitado? Y, ¿A quién pueden recurrir cuando están compitiendo con otras? ¿Quién puede aconsejarlas? Y en particular cuándo necesitan ayuda para desarrollar planes de largo plazo de recuperación y para sostener sus operaciones después de la crisis.
Lo más importante es que requieren dosis más grandes de algo que de costumbre les ha ayudado a sobrevivir: liderazgo ejecutivo ejemplar e inspirado. Su gerencia lidera mediante el ejemplo, demostrando compromiso, empatía y lealtad inalterable. Sus dirigentes escuchan atentamente a su personal y evalúa sus ideas. Recurren creativamente a recursos en competencia con otros.
Ya que la crisis provocará el cierre indefinidamente de la mayoría de las entidades sin fines de lucro, quizá hasta el verano, se agotarán sus recursos y se les obligará a ser muy creativas y competitivas para obtener lo que necesitan. Afortunadamente, algunas organizaciones han reconocido los grandes retos que confrontan las entidades sin fines de lucro y están empezando a responder a sus necesidades.
Para las empresas pequeñas y medianas de Nueva York hay ayuda durante la crisis de COVID-19
En la ciudad de Nueva York, algunas entidades recibirán apoyo de un nuevo fondo de rescate Covid-19 que fue creado por 26 fundaciones y por donantes individuales. Entre las más conocidas están Bloomberg Philanthropies, Carnegie Corporation y la Wells Fargo Foundation. El fondo ha recaudado más de $78 millones, pero es obvio que se requiere mucho más.
Meals on Wheels (comidas sobre ruedas) en Portland, Oregón, se ha mostrado muy creativo. A mediados de marzo, cerró 22 de sus sitios que ofrecen comidas y ahora está usando un novedoso método para entregar comidas a 15,000 personas. Voluntarios se han sumado para ayudar a la organización a responder a un alza en pedidos de alimentos.
Durante tiempos de crisis, es imprescindible unirnos y ayudarnos los unos a los otros. Aún si estamos aislados socialmente, hay mucho que podemos hacer para socorrer a los necesitados. Muchas entidades no lucrativas, por ejemplo, de carácter cultural, brindan sus servicios gratuitamente en estos momentos difíciles. Por lo tanto, si puede, contribuya financieramente a su entidad sin fines de lucro favorita, o ayude como voluntario o en cualquier forma. Necesitamos estas entidades más que nunca.
Marcela Miguel Berland es la presidenta y Frank Gómez es socio de Latin Insights, una firma de investigación de mercados y de opinión pública con sede en la Ciudad de Nueva York. www.latininsights.com



























