En la década de los 40 en el barrio de Greenwich Village de Manhattan, existió un legendario club de jazz que se llamaba el Club Cinderella, hoy en día, el jazz sigue vivo en este mismo lugar bajo el nombre de Zinc Bar.
Al entrar al Zinc Bar, el sentimiento de ser transportado en el tiempo es lo primero que te captiva, una vez dentro los suntuosos ritmos de todos los estilos de jazz te tocan el alma. Pero, además del jazz, el Zinc Bar se ha convertido en un escenario para músicos y cantantes de diferentes géneros musicales, que han encontrado un lugar perfecto para compartir su arte.
Los dueños de este bar son una familia argentina, lo cual explica por qué este local tiene un sonido tan internacional. En cualquier momento los acordes del jazz se transforman en aquellos propios de la bossa nova, el flamenco, la cumbia, la rumba y por supuesto no podría faltar el tango.
Los domingos por la noche es cuando el Zinc Bar se transforma en una callejuela de alguna ciudad de Argentina, donde las notas lánguidas del tango dan pie a los sensuales pasos de los bailarines ya sean profesionales o aficionados.
A partir de las 9:00 pm y hasta la media noche, los amantes del tango pueden asistir para escuchar, admirar o bailar al ritmo desconcertante del tango interpretado por maestros argentinos. Con el tango el ambiente del bar se torna sensual, romántico y misterioso, perfecto para pasar una excelente velada en pareja.
Las noches de tango en Zinc Bar no son para aprender a bailar el tango, sino para disfrutar escuchándolo, viéndolo o bailándolo, si usted es de los que le gustaría aprender a bailar este sensual baile, puede matricular clases en alguno de los centros de danza en la ciudad y aprovechar los domingos para ir a practicar.



























