El dibujo de una bandera de Puerto Rico realizado por la artista Rosenda Álvarez sobre una puerta en una casa abandonada del Viejo San Juan, se ha convertido en un nuevo reclamo turístico de la ciudad caribeña.

Por Jorge J. Muñiz Ortiz
En la calle San José, en pleno corazón de la ciudad amurallada del Viejo San Juan, que constituye uno de los cascos coloniales de la época española más bellos y mejor conservados de América, se encuentra la casa abandonada propiedad del reconocido artista puertorriqueño Nicky Quijano.
Está cerca de varios negocios de asueto, muy populares también entre los turistas, como La Cubanita y La Factoría, y hace esquina con la Calle San Sebastián.
San José es, posiblemente, la vía más conocida de todas del casco histórico gracias, en gran parte, a la gran cantidad de bares y restaurantes que alberga y a las populares fiestas que se organizan cada año en enero y que dan continuidad a los festejos navideños.

Desde que el dibujo de la bandera apareció en la fachada de esa vivienda, los transeúntes han ido tomando la costumbre de ubicarse frente a ella para retratarse junto a la "monoestrellada", obra de la grabadora Álvarez, de 28 años y quien, según cuenta, contó con el permito de Quijano, un destacado pintor y artista gráfico boricua.
"Me imagino que para la gente de aquí es un orgullo pararse frente a la obra y tomarse una foto. Hasta yo misma lo he hecho. Es un sentimiento muy bonito, que lo veo más como un símbolo o patrimonio del pueblo", resalta Álvarez, graduada de la Escuela de Artes Plásticas, en el Viejo San Juan.
Álvarez cuenta que su idea surgió en 2011, cuando quiso exponer unas pinturas dedicadas a Rafaela Valladares, precursora de las tradicionales fiestas de la calle San Sebastián, y del antropólogo e historiador puertorriqueño Ricardo Alegría, pero no pudo hacerlo por falta de los correspondientes permisos.
Fue entonces que Quijano se comunicó con Álvarez para animarla a que hiciera alguna pintura en la puerta principal de su casa.

LA "MONOESTRELLADA"
Álvarez relata que decidió entonces pintar la bandera de Puerto Rico, conocida como la "monoestrellada". Se trata de una bandera diseñada y creada hace más de 120 años en Nueva York por el periodista y político independentista puertorriqueño Antonio Vélez Alvarado (1864-1948).
La artista boricua recuerda que, en principio, solo pintó la puerta de rojo, sin las dos franjas blancas, el triángulo azul y la estrella, también blanca, pero reconoció que "estaba bien fea", por lo que Quijano le recomendó que terminara la obra a su gusto.
"La bandera estuvo tres días sin estrella", recuerda Álvarez de aquel jueves que, a las 11.00 de la mañana, se dedicó a taladrar la estrella que engalana la bandera puertorriqueña junto a tres franjas rojas y dos blancas.
Según la joven grabadora, la bandera de un país "es un símbolo de nación" y la de Puerto Rico -que nos está considerado como un país propiamente dicho, ya que tiene el estatus de Estado Libre Asociado a EE.UU.- "es bien hermosa".
Para ella, y para muchos otros puertorriqueños, es símbolo de "la patria". "Y donde uno quiera que uno va y la reconoce, se siente bien. Da mucha alegría ver a otro boricua en otro país con la bandera", dice Álvarez.
"Esa pintura la pudo haber hecho cualquier otro, pero para mí está 'cool' que la gente se tome fotos frente a ella", destaca Álvarez, quien ha expuesto sus obras en espacios de San Juan como la Galería Guatíbiri, la Galería Nacional, Espacio 20-20 y 787 Studios.
La obra, además, está rodeada de grabados que realizaron otros artistas, como Vero Rivera, Leila Mattina, Genaro Ramos, Elizabeth Barreto, Pamela Osorio y Roberto Tirado, a partir de obras de un seleccionado grupo de históricos y destacados grabadores puertorriqueños, como Lorenzo Homar, Rafael Tufiño, Haydee Landing, Carlos Marichal y Carlos Raquel Rivera.
La joven Anyeliz Rosado es una de miles de personas que se han retratado frente a la ya famosa puerta sanjuanera, junto a su hija de nueve años.
Según explica la obra "transmite un mensaje de puertorriqueños que de alguna forma u otra han luchado por Puerto Rico y por mantener esa bandera en alto".
"Lo primero que siento al ver mi bandera es orgullo, porque aunque somos un país pequeño en extensión territorial, somos grandes en nuestras ejecutorias", resalta la joven estudiante de Derecho de la Universidad Interamericana.
Rosado destaca que, por su insignia, no solo siente orgullo, sino también "coraje, por lo que aún nos queda por hacer y libertad, porque hoy se puede izar sin que sea considerado como delito", pues durante décadas, el emblema estuvo prohibido por EE.UU. y muchos boricuas conocieron la cárcel por exhibir la "monoestrellada" en público, o incluso en la intimidad de sus residencias.

INSPIRACIÓN CUBANA
Según cuenta el historiador Ovidio Dávila, un 11 de junio de 1892, el periodista Antonio Vélez Alvarado, quien se encontraba en Nueva York exiliado del Gobierno español en Puerto Rico, decidió diseñar una bandera para Puerto Rico, que por entonces carecía de tal emblema.
Para ello se fijó en la bandera de Cuba y diseñó una para su isla simplemente invirtiendo los colores.
Así, la bandera cubana tiene un triángulo de color rojo y una estrella blanca sola en el medio, mientras que tres de sus cinco franjas son azules y dos blancas.
La puertorriqueña tiene la figura geométrica azul, la estrella también blanca, y sus franjas son tres rojas y dos blancas. Esta similitud se asocia a la famosa frase de la poeta puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió (1843-1924), quien dijo que Cuba y Puerto Rico eran "de un pájaro las dos alas".
Durante un tiempo, los independentistas no supieron si decidirse por la bandera de Vélez Alvarado o la que los nacionalistas habían utilizado hasta entonces, la del pueblo de Lares, donde en 1868 se había producido un levantamiento frustrado contra los colonos españoles.
El revolucionario boricua Ramón Emeterio Betances dio finalmente el visto bueno a la nueva bandera "monoestrellada" y el 22 de diciembre de 1895 la Sección de Puerto Rico del Partido Revolucionario Cubano la izó por primera vez en el Chinney Corner Hall de Nueva York.

Popularmente, existe una cierta distinción entre banderas en función del tono de azul que se utilice para el triángulo que contiene la estrella.
Por lo general, el azul más claro se identifica con la corriente más independentista, mientras que el más oscuro, parecido al de la bandera de EE.UU., se asocia a intereses que abogan por la conversión de Puerto Rico en un estado más del país norteamericano.
Esta distinción se ha convertido en ocasiones en motivo de disputa interna, cuando un ayuntamiento o un organismo público decido mostrar una bandera con el tono de azul más claro o más oscuro, ya que deja entrever los intereses políticos de sus máximos responsables.
En Puerto Rico el poder se alterna siempre entre el Partido Popular Democrático (PPD), que aboga por la anexión a EE.UU., y el el Partido Nuevo Progresista (PNP), que prefiere mantener el estatus actual de Estado Libre Asociado, lo que confiere a la isla de cierta autonomía, pero también de dependencia en materias como la política exterior o monetaria.
El 25 de octubre de 1977, un grupo de puertorriqueños tomó la Estatua de la Libertad en Nueva York para reclamar la libertad de los presos independentistas en EE.UU. y, durante 19 horas, también ondeó una gran bandera boricua sobre el monumento.
En 1998, causó cierta controversia entre los puertorriqueños la quema de la bandera durante un episodio de la serie estadounidense "Seinfeld".
En 2000, el ambientalista Alberto de Jesús, conocido como Tito Kayak y acompañado de la bandera boricua, volvió a tomar la Estatua de la Libertad, sobre cuya frente desplegó una pancarta en la que reclamaba la salida de la Marina de Guerra de EE.UU. de la isla puertorriqueña de Vieques.



























