ENTREVISTA EXCLUSIVA

El aclamado violonchelista y artista Pablo Ferrández se ha convertido en un talento icónico dejando su huella por todo el mundo, colaborando con algunas de las orquestas y músicos más prestigiosos de la industria.
Ganador del XV Concurso Internacional Tchaikovsky y artista exclusivo de SONY Classical, Ferrández ha experimentado un éxito abrumador a lo largo de los años.
Sus dos álbumes premiados incluyen obras maestras clásicas e intérpretes reconocidos que representan a una multitud de países.
A través de su trayectoria, Ferrández ha realizado giras y tocado nacionalmente e internacionalmente con la Orquesta Sinfónica de Boston, la Filarmónica della Scala, La Filarmónica de Londres, la Filarmónica de Seúl, y muchos más.
Además, se ha presentado en festivales como Verbier, Salzburg, Dresden, Sión, Tsinandali, Abu Dhabi y el Festival de Dvořák Prague.
Para 2025, Ferrández ya tiene un cartel impresionante de espectáculos en salas de conciertos y eventos emblemáticos, donde brillara como recitalista y en colaboración con la Filarmónica de Múnich, la Orquesta Nacional de España, la Orquesta Filarmónica de la Radio NDR, la Orquesta Nacional de Bélgica, la Filarmónica Real de Liverpool, y será Artista Residente en el Festival Internacional de Música de Tongyeong en Corea del Sur.
La lista de logros para el violonchelista nunca termina, y su más reciente impactó a Nueva York en el Kaufmann Concert Hall del 92nd Street Y, donde Ferrández organizó un recital especial con el galardonado pianista Julio Elizalde.

En una entrevista exclusiva con Impacto Latino, Ferrández compartió más detalles sobre sus inicios y desarrollo como músico.
¿Qué te inspiró a comenzar a tocar el violonchelo?
-La verdad fueron mis padres, porque mi padre también toca el cello y mi madre es profesora de música. Cuando tenía tres años, me pusieron un chelito pequeñito en las manos, y desde ese entonces, mi primer recuerdo ya era que tocaba el celo. Mi hermana pequeña también toca la viola y, entonces, somos todos músicos.
¿Cómo sientes que has evolucionado a través de tu trayectoria extensa, especialmente tocando en varios lugares del mundo?
-Para mi, es un sueño, ser músico y viajar por todo el mundo dando conciertos. Es lo que siempre había deseado desde que era pequeño. Verme ahora mismo cumpliendo ese sueño, es maravilloso. Es un estilo de vida que a mí me encanta, aunque obviamente tiene su parte que es bastante dura. Tienes que estar siempre estudiando, mantener un nivel alto para poder tocar lo mejor posible. Pero, es un reto que a mí siempre me gusta, siempre he sido muy exigente conmigo mismo.
¿Qué desafíos sientes que has encontrado en el camino?
-Una de las cosas más difíciles es tener muchas obras diferentes a la vez. Por ejemplo, esta semana, yo vivo en España, y tuve que viajar a Estados Unidos. En este caso, hay un cambio de horario bastante grande, y tengo que tocar. Ahora mismo, estoy en Carolina del Norte, en Raleigh.
Voy a tocar un concierto de música contemporánea. Aparte, tengo dos programas más de recital, uno el que me toca en Nueva York y otro más. Entonces, son muchas obras que estar manteniendo a la vez. Aparte de estar viajando, es encontrando tiempo para ensayar y estar en forma.
¿Qué inspira tu elección de música ahora, y qué mensaje quieres dejar con tu público como artista?
-Pues, la verdad es que hay veces que yo elijo lo que tengo que tocar, y hay otras veces que lo eligen las orquestas o las salas. Por ejemplo, este concierto que voy a tocar ahora lo eligió toda la sala. Pero, por ejemplo, el concierto que voy a tocar en Nueva York, eso lo elegí yo.
Es uno de mis programas favoritos. Por ejemplo, la Sonata de Beethoven que tocamos, a mí me parece que es una de las obras maestras de toda la música que él compuso.
También, toco la Sonata de Brahms Número Uno, que es otra de las obras maestras para cello y piano. Elegí ese programa porque me parece que las dos obras de alguna manera se pegan entre ellas y porque quería tocar ese concierto en Nueva York, que nunca había tocado en un programa de recital.
¿Cómo fue la experiencia de preparación y ensayo para el concierto en Nueva York?
-Primero, hemos ensayado en Baltimore. Lo tocamos aquí en un concierto hace dos días, con Julio Elizalde, un pianista con el que yo toco muchísimo. Hemos tocado, sobre todo, en Norteamérica juntos. Ensayar y tocar con él es siempre muy fácil. Nos entendemos a la perfección. La verdad es que casi no nos hace falta ni hablar de nada. Tocamos, enseguida nos entendemos.
Nunca habíamos tocado estas obras juntos, pero no nos ha hecho falta más que un ensayo para entender por dónde quería ir cada uno. Luego, en el escenario, siempre nos gusta cambiar cosas, intentar sorprendernos mutuamente, y la verdad es que es una gozada.
¿Qué proyectos o discos tienes en camino que quisieras compartir?
-Tengo mi próximo disco, que va a salir este año. Acabo de grabar con la Orquesta de Cámara Sueca, de grabar las variaciones Rococó de Tchaikovsky, que es una de las obras más deliciosas que hay para el cello. Es super virtuosa y también es super bonita, y quería grabarla.
¿Qué consejos darías a los artistas emergentes?
-Les diría que crean mucho en sí mismos, que se esfuercen lo máximo posible, y que no se desesperen si las cosas no van saliendo. Si uno pone el trabajo y la ilusión, al final acabas consiguiendo las cosas.

Unidos con el pianista Julio Elizalde.


























