BILL BRATTON, EL POLICÍA BUENO
IMPACTO

Los políticos hispanos como Idanis Rodríguez, los líderes negros empezando por Al Sharpton, los blancos conservadores como el ex alcalde Rudy Giuliani, y liberales como el entorno de Bill de Blasio, todos están de acuerdo: Bill Bratton es el mejor hombre para comisionado de Policía de la ciudad de Nueva York.
La expectativa es que él pondrá en su ‘justo medio’ a la política de ‘Stop-and-Frisk’ que ha sido observada por el Departamento de Justicia y organizaciones de defensa de derechos civiles. Él ha dicho que no la dejará de lado completamente, sino que la usará como ‘quimioterapia”, en casos concretos y puntuales cuando sea necesario.
Bill de Blasio lo ha presentado como un ejemplo en aplicar constitucionalmente ‘’Stop-and-Frisk”, y no la forma cuestionable que se atribuye hizo Raymond Kelly, el comisionado saliente.
Con las políticas de William Bratton en Los Ángeles el crimen violento se redujo durante siete años. Bratton logró su objetivo declarado de “liberar” Los Ángeles a partir de un decreto de consentimiento impuesto por el gobierno federal.
La opinión pública hacia la policía de Los Ángeles se elevó a niveles favorables en las comunidades afroamericanas y latinas.
Aunque hay algunos que creen que hubo cierta discriminación hacia los afroamericanos en su gestión, las voces son mayormente favorables a sus resultados.
BUEN RÉCORD
En 2008, más de 70 por ciento de los detenidos por la policía de Los Ángeles fueron afroamericanos y latinos.
Hubo un “fuerte aumento” en los arrestos por delitos menores, conocidos como DUI, vagancia, alteración del orden público, en consonancia con la filosofía de Bratton “ventanas rotas”.
Mientras que las detenciones por delitos graves como homicidio y las violaciones se redujeron a sólo el 15 por ciento de las detenciones totales de 2003-2007.
El informe de Harvard encontró un aumento del 17 por ciento entre 2006 a 2.008 en el uso de la fuerza no letal (pistolas paralizantes, etc.), en la zona Central predominantemente negro.
“Un patrón preocupante en el uso de la fuerza (no letal)”, concluye el informe, “es que los afro-americanos , y en menor medida los hispanos, son sujetos al uso de la fuerza fuera en proporción a su participación en los contactos involuntarios con la policía de Los Ángeles”.
Sólo se confirmó el 1,6 por ciento de 2368 de las quejas de los ciudadanos contra un oficial por “descortesía”. Hubo un rechazo de 1.200 quejas de perfiles raciales durante 2003-2008.
Bill Bratton, por consiguiente, tiene la bendición para continuar su trabajo que inició con el alcalde Rudy Giuliani de ‘Tolerancia Cero”, bajo nuevas condiciones.
En ese periodo se implementaron procedimientos nuevos, con sistemas computarizados que mostraban exactamente dónde se producían los delitos. Además, antes los policías aguardaban en las comisarías a ser llamados, pero desde que llegó Bratton se les comenzó a desplegar por las zonas donde se cometía la mayor cantidad de crímenes.
Todas estas políticas se enmarcaron dentro de un plan general que fue bautizada como “Tolerancia cero”. Si la gestión de Giuliani tuvo éxito desde sus inicios, fue porque tenía un brillante jefe policial.
NUEVA OLA
Entonces se prohibió hacer pintadas en las calles, saltar los molinetes en el metro o beber alcohol en la vía pública. Entonces, todos esos delitos menores, eran habitualmente tolerados por las fuerzas de seguridad. La idea de la “tolerancia cero” era actuar también sobre esos delitos -respetando las penas que establece la ley- para construir orden y prevenir crímenes más graves.
Bratton también planificó la descentralización de la fuerza policial. La corrupta y burocrática estructura vertical del Departamento de Policía de entonces fue reemplazada por un sistema que otorgó más responsabilidades y poder de decisión a cada una de las 76 comisarías distribuidas entre Manhattan, Brooklyn, Bronx, Queens y Staten Island.
Esto se realizó sin incrementar sensiblemente la cantidad de policías. Se tomaron medidas para que tuvieran mayor presencia en la calle, como comprar muchos vehículos y desarrollar patrullajes unipersonales con muchos policía encubiertos.
Con Bratton llegó una nueva ola. El foco ya no era preguntarse por los orígenes de la criminalidad, sino en desarrollar las mejores estrategias para reprimirla, que no significa que no existieran supuestos acerca de por qué se produce.
‘VENTANAS ROTAS’
La teoría de ‘las ventanas rotas” inspiró algunas de las medidas aplicadas durante la administración Giuliani, ejecutada en las calles por las fuerzas de Bill Bratton.
Se presumía que hay barrios en los que se produce un ambiente donde nadie se preocupa por el aspecto físico del lugar. Por eso se ven autos abandonados, grafitis en las paredes y ventanas rotas.
La teoría era que esta situación produce una retroalimentación entre el ambiente y los comportamientos. La ausencia de instituciones públicas y privadas que regulen a las personas se manifiesta en el ambiente, que a su vez refuerza esas ausencias. Por eso se creía que impedir el deterioro de los barrios era una manera de regular las conductas de los vecinos, y así prevenir el delito.
“El orden llama al orden. Patrullas salían a cubrir los grafitis pintados en las paredes. No importaba que las pandillas volvieran a dibujarlas, porque a la mañana siguiente volvían a taparlos. Así todos percibían que había orden”, dice Etchegoyen Lynch, que ha estudiado este fenómeno.
El entonces comisionado Bill Bratton hizo lo que su predecesor bajo la administración de David Dinkins no. Con él no hubo barrios o guetos sagrados, ya que eran unas de las principales fuentes del delito que, lógicamente, tiene a los vecinos de esos mismos barrios como sus principales víctimas.
La ciudad de Nueva ork cambió para bien, y si mucho se atribuye al buen gobierno de Rudy Giuliani, también es tiempo de honrar a William ‘Bill’ Bratton, el policía bueno, justo y eficaz.



























