
Nueva York.- Caminar por las calles de vecindarios latinos y negros en Nueva York puede resultar en un "injustificado, humillante y aterrador" encuentro con la práctica de la policía de parar y detener personas por el color de su piel, declarada inconstitucional el pasado agosto, de acuerdo con un informe dado a conocer.
El informe "Beyond "Deliberate Indifference": An NYPD for All New Yorkers", realizado por la Unión de Libertades Civiles y basado en entrevistas, revela que la práctica de la policía conocida como "stop and frisk", que afecta de forma discriminatoria a latinos y negros, está socavando sus propios esfuerzos de proveer seguridad a los residentes de la ciudad a la vez que pide "transparencia" en ese departamento.
Igualmente revela que aquellos que han tenido experiencias negativas con la policía son menos propensos a confiar en que éstos pueden protegerle y que los afroamericanos tienen la opinión más negativa de éstos y son menos propensos a reportar un crimen.
"Por más de una década los neoyorquinos que han vivido bajo el régimen del alcalde Michael Bloomberg han experimentado intrusivas, abusivas y excesivas políticas", afirmó hoy Donna Lieberman, directora ejecutiva de la Unión de Libertades Civiles durante la conferencia de prensa en que se dio a conocer el informe.
Agregó que pese a los latinos y negros son los más afectados "por esta injusticia", impacta a todos neoyorquinos y la seguridad de la ciudad en su conjunto "cuando todas las comunidades tienen miedo de los policías que están supuestos a protegerlos".
"Este reporte dice que el programa de 'stop and frisk' no ayuda a proteger a los neoyorquinos, viola sus derechos civiles y no ayuda a combatir la criminalidad", dijo a Efe Lieberman.
En pasado agosto, una jueza de la corte federal en Nueva York declaró inconstitucional el "stop and frisk", tras haberse realizado un juicio de una demanda en contra de la policía por esta práctica, que presentaron varias de víctimas y recomendó que se creara el cargo de inspector para vigilar la conducta de los oficiales.
Sin embargo, una corte de apelaciones anuló posteriormente esa decisión.
A pesar de que cerca del 90 % de los que fueron parados y cacheados no fueron arrestados y ni siquiera se les entregó una citación, la aplicación de la ley por delitos menores alcanzó niveles sin precedentes bajo la administración Bloomberg llevando "a más y más" neoyorquinos al sistema de justicia criminal por delitos como correr bicicleta en las aceras, hacer garabatos en un pupitre o la posesión de pequeñas cantidades de marihuana, indica además el estudio.
"Esta práctica tiene que parar y tiene que haber un inspector general pero también necesitamos transparencia y la información del impacto de los programas de la policía" en las comunidades, reiteró Lieberman.
Sostuvo que tienen que haber cambios en las escuelas públicas de la ciudad donde la policía está arrestando estudiantes de nivel intermedio y superior sólo por su comportamiento.
"No vale arrestar a estudiantes por su conducta desordenada, no vale esposarlos. Necesitamos disciplina en las escuelas pero disciplina que respete la dignidad y la edad de los estudiantes", afirmó.
La policía llegó a las escuelas bajo la administración del pasado alcalde, Rudolph Giuliani, pero su presencia se incrementó bajo Bloomberg destaca el informe, que revela que entre julio de 2011 y junio de 2012 los estudiantes afroamericanos fueron el 63 % de los arrestados en los planteles, los latinos el 31,8 % y los blancos el 2,4 %.
En 2011, los latinos eran el 40 % de la población estudiantil, los negros el 31 %, los asiáticos el 16 % y los blancos el 13 %.
Héctor Figueroa, presidente del sindicato 32BJ, que representa a empleados de limpieza de edificios y porteros, entre otros oficios, destacó que muchos de sus miembros han sido parados y cacheados cuando regresan a sus casas después de la jornada de trabajo.
"Salen de sus trabajos de noche, hombres y mujeres, y al caminar por su vecindario son parados e interrogados repetidamente por el simple hecho del color de su piel", argumentó.
El informe, que fue enviado a alcalde electo, Bill de Blasio, hace una serie de recomendaciones como reformas a la práctica de parar y cachear, crear una cultura de transparencia, cambios en el papel que juega la policía en la seguridad en las escuelas y estrechar relaciones con la comunidad.
"Tendremos un alcalde que entiende lo que pasó y ha prometido una administración diferente y nosotros, así como el movimiento laboral y de derechos civiles queremos ayudar para el cambio en el que todos puedan creer", sostuvo Lieberman.
El fiscal general de Nueva York también dio a conocer hoy un informe sobre el "stop and frisk" que puso al descubierto los escasos resultados de este controvertido programa, que as comunidades de minoría reclaman sea eliminado.



























