En la ciudad de Nueva York, las ferias callejeras son parte de la cultura popular. En ellas se puede saborear la diversidad cultural que caracteriza a la capital del mundo y a pesar de que también sufrieron el impacto de la pandemia, desde junio del 2021 retornaron para ofrecer su variedad cultural, con una creciente presencia de latinoamericanos.
Este verano del ansiado retorno, las calles de la ciudad se cerraron al tráfico para dar paso a las ferias callejeras donde el público puede disfrutar de música, compras y donde no falta comida deliciosa de diferentes partes del mundo.
En este verano que oficialmente ha culminado, pero que para las ferias callejeras se extenderá durante dos fines de semana, la presencia latinoamericana se ha diversificado.
Uno de los sectores de la economía informal que es parte de la identidad neoyorquina son las ferias callejeras, en ellas la presencia de los latinos es creciente, sin embargo sus esfuerzos, según expresaron a Impacto Latino, no tienen ningún respaldo y responden a su iniciativa personal para sobrevivir honradamente.
Como hemos reportado con anterioridad, los vendedores ambulantes son parte del sector informal de la economía de Nueva York y la pandemia les afectó rotundamente, no solo por la prohibición de realizar sus actividades, además por la reducción de clientes, de los cuales el turismo aporta un porcentaje importante.
Estos vendedores ambulantes, que participan de las ferias callejeras, no son negocios que arbitrariamente se han instalado en la calle, son propiedad de latinos que han hecho de su presencia en estas ferias, un trabajo que ha requerido la instalación de una mini-infraestructura operativa. Para participar en una feria callejera es necesaria la licencia, el pago de una inscripción para obtener el permiso y tener un lugar, adicionalmente se requiere como mínimo, una carpa acondicionada para ofrecer sus productos.
Los participantes con productos comestibles tienen requerimientos mayores, deben tener o rentar un generador de electricidad, mantener los productos a temperatura, en el caso de los fríos, con congelamiento, en otros con lugares especiales para freír los productos o para mantenerlos calientes. A fin de cuentas transportar y vender comida no es igual a transportar y vender alfombras o ropa.
Los negocios latinos en las ferias callejeras son mayoritariamente de comida. Estos vendedores además de sumarse a las micronegocios y presentar la diversidad de Nueva York, mantienen una importante representación cultural que además promueve productos, platos y tradiciones latinoamericanas entre otras comunidades, por ello su labor se expande de lo económico a lo cultural, incluso a la promoción del turismo hacia los países latinos.
Dialogamos con algunos latinoamericanos participantes en la feria callejera sobre la céntrica Broadway en el Upper West Side de Manhattan y esto fue lo que apreciamos.

México, sus productos y la curiosidad por conocer más sobre esta vibrante cultura.
INTEGRACIÓN CULINARIA
Una característica interesante de la presencia de negocios de comida latina en las ferias callejeras es la fusión, los camiones y puestos de comida latina, que entre otras cosas orgullosamente tienen banderas de los países, están dejando de ser puestos de comida nacionales, para ofrecer una variedad de golosinas de varios países.
Más allá de lo nacional, la cocina tiende a fomentar una suerte de integración culinaria, donde ciertos productos por determinadas razones son seleccionados para ofrecerse en representación de una comunidad, que en ellos encuentra puntos de identificación común.

Así por ejemplo, el negocio de empanadas peruano, ha encontrado que el público aprecia que éstas se ofrezcan acompañadas de café colombiano. Un negocio de propietarios puertorriqueños, que ofrece sus platos tradicionales como el arroz con gandules y maduro, también ofrece chicharrón colombiano, una variedad que comparte escenario con el tradicional pernil boricua.
Hasta los platos mexicanos emblema, de larga presencia en Nueva York, comparten con platos peruanos o caribeños, en una suerte de hermandad culinaria, definida por las preferencias de los comensales.

caso de estos emprendedores ecuatorianos que en las ferias callejeras ofrecen antojitos tradicionales italianos, no
con uno, si no con dos camiones en los que trabajan miembros de una misma familia de varias generaciones.
Giorsi Borja, con un puesto de arepas, trabaja para una empresa con base en Nueva Jersey y dijo que por la pandemia su participación en las ferias ha sido corta, que no se ha ganado, pero que se ofrece las arepas colombianas para agrandar el conocimiento sobre este bocadillo en los festivales callejeros, donde los latinos convivimos con muchas culturas del mundo.
Gracias a la promoción que han tenido las arepas colombianas y venezolanas, se convierten en promotores culturales de un producto que va logrando aceptación, hasta el punto en que las grandes cadenas de supermercados en barrios anglo las han comenzado a ofrecer.
La presencia de los latinos en las ferias callejeras es culturalmente importante, porque permite la promoción de productos y platos tradicionales, que a su vez promueven pequeñas y medianas empresas latinas e incluso, promueven el turismo.
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