Desde 2012 que se inició el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), la incertidumbre de la deportación de casi 650.000 jóvenes ha sido una montaña rusa a raíz de políticas, fallos judiciales y acciones administrativas.
Es el caso de Eva Santos Veloz, beneficiaria del programa DACA, quien llegó al país junto a su madre en los años 90 proveniente de su natal República Dominicana.
A pesar de las constantes amenazas de deportación por no poseer un documento legal y las disputas legales que amenazan la legislación, decidió “por cuenta propia” involucrarse en la defensa del programa, y ser voluntaria en organizaciones para “encontrar por fin un camino a la ciudadanía”.
“Somos pocos los que alzamos la voz por estas causas, y quise empezar a hacer ese cambio, ya que por mucho tiempo yo estuve buscando alguien como yo que estuviera allá afuera alzando la voz”, dijo Santos al inicio de la entrevista.
A pesar de no haber nacido en los Estados Unidos, su vocación de servicio por el país la llevó a convertirse en activista social, para de manera correcta, hacer llegar el mensaje a los neoyorquinos, especialmente a sus coterráneos.
Considera que en general hay un “estigma y una mala narrativa” hacia los indocumentados. Porque según ella, si su mamá hubiera obtenido la información correcta las “cosas hubieran sido diferentes, ahora estoy luchando, tanto para mí como muchos dominicanos más”, agrega.
Actualmente vive en el Bronx. De toda su familia es la única indocumentada, su madre tuvo que esperar hasta que una de sus hijas tuviera los 21 años para obtener un documento legal.
“Sus tres hijos, su familia y por sí misma”, son los principales motivos para seguir “luchando por un futuro mejor”.
Su mayor sueño es estudiar trabajo social para servir a su comunidad. Asegura que junto a sus compañeros de trabajo van a continuar realizando diversas actividades hasta conseguir el camino a la ciudadanía “que tanto nos merecemos”.
Estarán enviando carta a los senadores para presionar que aprueben un proceso legislativo especial llamado "reconciliación" para avanzar rápidamente en la legislación fiscal de alta prioridad.
Invita a que más personas se “unan en esta lucha”, ya que en estos momentos en la ciudad de Nueva York están reclutando voluntarios a través del programa Undeniable Squad para actuar a nivel local y “hacer que nuestras demandas sean escuchadas”, afirmó.

¿Cómo fueron esos años desde que la administración del expresidente Trump anunció que quería eliminar DACA?
- Bueno, honestamente fueron años tediosos, yo siempre estaba pendiente de las noticias y tenía miedo de perder mi permiso de trabajo, porque realmente el programa DACA nos cambió la vida a muchos. Pasamos de estar completamente en las sombras a poder trabajar, poder manejar, poder proveer a nuestra familia.
En ese momento yo nada más pensaba qué iba a pasar con mi estabilidad y la de mis hijos si él terminaba el programa.
Era un miedo que siempre tenía mientras él estaba en el mando. Si él lo cancelaba, la vida de nosotros iba a cambiar realmente.
¿Cuál fue tu reacción o la de tus compañeros cuando escucharon la noticia del fallo judicial del juez de Texas?
- Bueno, solo pensé que era otro ataque, mis compañeros y yo recién habíamos protestado frente a la oficina del senador Schumer, para ser incluidos en la reconciliación, lo cual fuimos incluidos en estos días después del fallo.
Qué triste es saber que este programa está en manos de personas como el Juez, Andrew Hanen, que puede decidir nuestro futuro.
Cómo simplemente una persona de un día para otro paró el sueño a miles de personas. Teníamos voluntarios que tenían citas al día siguiente y les llegaban mensajes de texto esa misma noche de que no se presentaran.

Los jóvenes como tú que llegaron en la infancia son en su mayoría profesionales, ¿por qué crees que hay tanto odio hacia ustedes?
- Precisamente por eso, porque creo que hemos logrado tanto con prácticamente nada y si les damos más, van a llegar al espacio.
Entonces, tienen miedo a darnos más alas, porque ven que volamos tan alto con tan poco.
Es triste ver que sienten que no merecemos nada y que no somos parte de ellos, porque no nacimos aquí, a pesar de que hemos trabajado tanto hasta más que muchos que son ciudadanos, y eso es lo triste.
¿Por qué crees que ha sido tan difícil lograr este apoyo para los soñadores?
- Yo siento que, por las expectativas, es decir, esperan tanto de nosotros que nos ponen muchas reglas, realmente es difícil ser soñador. La gente a veces piensa que ser un Dreamers es solo llenar un formulario.
Creo que también ellos sienten que no es el tiempo, que debemos demostrarle más, inyectarle más a la economía, hacer más de lo que ya hemos hecho.
Necesitan más de nosotros, a pesar de que creo que hemos dado ya bastante.

¿Qué crees que pasaría si los más de 650,000 beneficiarios del programa DACA son expulsados del país?
- Pueden decir que nos cortaron las alas a miles de vida, que perderíamos todo lo que nosotros y nuestros padres hicieron por tantos años.
Yo llegué aquí en los 90, si nos expulsan nos envían a un país que no conocemos, sería lo más triste y doloroso que nos podría pasar. Perderíamos todo.
Yo dejaría a mis tres hijos qué son ciudadanos americanos aquí sin saber que pasaría con su futuro.
De llegar a expulsarnos a nosotros, tienen que entender que no solo están expulsando a los soñadores, sino, también, que están dividiendo a miles de familias que tienen su vida establecida aquí.
¿Cuál es tu mayor miedo?
- No poder continuar aquí y que mis hijos continúen con esta incertidumbre de que mañana alguien decida, si me puedo ir o no.
Mis hijos que siempre han estado en las protestas conmigo, me preguntan mamá, ¿qué pasa si te los quitan? Realmente, un niño no debería de estar preocupado por estas cosas.
Sobre todo, ahora que yo estoy abogando por la salud mental nadie ha pensado en lo que esto afecta a mis hijos, sobre todo, cuando me ven llorando y asustada porque no sabía qué iba a pasar. Esto es una cadena que tiene que parar.

¿Cuál es tu mayor sueño?
- Mi sueño más grande es estudiar, poder superarme y darle a mis hijos una estabilidad. Ahora mismo yo solo tengo un Documento de Autorización de Empleo y gano $15 o 16 la hora, con eso no voy a poder sobrevivir.
Yo estoy ahora en una serie que se llama “I am Dreamers” de CUNY TV, y están documentando mi historia y siempre destaco en las entrevistas que mis estudios fueron la calle.
Antes quería estudiar algo que tenga que ver con negocios, pero después de que empecé a colaborar con una compañía que trabaja con los niños de la frontera, decidí que quiero estudiar servicio social, algo que tenga que ver con ayudar a la comunidad a ser mejor.
Un mensaje a los Dreamers
- Bueno, que no pierdan las esperanzas, y más que nada, que este no es el momento de sentarse a ver qué sucede, ahora es que hay que alzar la voz, de salir a las calles, ahora es el momento de que tenemos que decir que esto es nuestro.




























