
Johanne Phanord, junto a sus hermanos se dirigieron derechamente hacia el monumento de granito, donde se encuentran inscritos los nombres de las 265 personas fallecidas.
Sabían perfectamente donde estaba escrito el nombre de su padre, el Reverendo Jean Luc Phanord.
En este 20 aniversario del fatídico accidente del vuelo 587, sus hermanos viajaron desde Miami, República Dominicana y Puerto Rico, para recordar que la memoria de su progenitor sigue intacta.
Para Johanne Phanord y sus hermanos, consideraron que este 12 de noviembre de 2021, es el momento idóneo para que sus hijos conozcan la historia de cómo “sucedieron las cosas”, porque según explicaciones ofrecidas a Impacto Latino, en ocasiones preguntan por su fallecido abuelo.
La familia Phanord colocó en el monumento cerca del nombre de su padre, rosas blancas, compartieron un momento íntimo, mientras le explicaban sobre el accidente a sus pequeños hijos, quienes curiosos recorrieron casi todo el Memorial Park.
El nombre del Reverendo Jean Luc Phanord, forma parte de los 265 nombres tallados en 190 bloques que se encuentran ordenados alfabéticamente por apellido, salvo algunas excepciones.
Las familias que viajaban en el avión se mantienen agrupadas en un solo bloque, al igual que los nueve miembros de la tripulación y las 5 personas que murieron en tierra al momento del impacto del avión.
El monumento es un muro curvo y perforado, formado por bloques de granito bermellón de Canadá, a lo largo de la pared hay agujeros de diferentes formas, donde además de la familia Phanord, llegaron decenas de familiares de las víctimas que también colocaron rosas blancas y rojas.

Hace 20 años, el 12 de noviembre de 2001, fallecieron 260 personas a bordo y 5 personas en tierra, el mortal accidente ocurrió poco después de despegar del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, de la ciudad de Nueva York.
Se trató del segundo accidente aéreo más mortífero en la historia de Estados Unidos, cuando la ciudad de Nueva York y el país entero tenía las heridas abiertas y estaba aterrorizada por los ataques del 11 de septiembre a las torres gemelas.
El vuelo de la aerolínea American Airlines, tenía como destino Santo Domingo, la capital de República Dominicana, por lo que, alrededor del 90 por ciento de los pasajeros pertenecían a esa nación caribeña, muchos de los cuales vivían en la zona de Washington Heights, Manhattan.
Este año bajo el cielo brumoso de Queens y sin importar la intensa lluvia y las fuertes ráfagas de viento, los familiares, amigos y autoridades electas permanecieron durante gran parte de la mañana para honrar a las víctimas, en torno al monumento.
El alcalde Bill de Blasio, el congresista Adriano Espaillat y la asambleísta Carmen de la Rosa, acompañaron a las familias que muy atentos escucharon uno a uno durante el servicio conmemorativo, los nombres de los fallecidos.
No importa cuántos aniversarios pasen, nunca debemos olvidar la magnitud de esta pérdida y el impacto que tendrá para siempre en las vidas de innumerables familias en todo el país, recordó Espaillat.
El congresista originario de República Dominicana le dijo a Impacto Latino que el 12 de noviembre de 2001 fue el “día más triste para la comunidad dominicana y la ciudad de Nueva York”.
Los familiares dolientes que llevaron imágenes de los fallecidos, guardaron un momento de silencio a las 9:17 A.M. El momento en el que el avión se estrelló en Belle Harbor, un vecindario sereno en la península de Rockaway, Queens, cerca del Océano.
Hace 20 años, es extraordinario imaginarlo, es difícil creer que hayan pasado 20 años, pero todos podemos sentir, aquí mismo, lo que se sintió en esos días justo después del 11 de septiembre… Hemos creado una comunidad y fuera del dolor, encontramos algo tan bueno y noble, dijo el alcalde Bill de Blasio, en su discurso bajo la intensa lluvia.

El monumento permanente con vista al mar y diseñado por el artista dominicano Freddy Rodríguez, tiene inscrito en la parte superior “Después no quiero más que paz”, una frase del poeta dominicano Pedro Mir, que falleció en el año 2000.
Esa paz y ese propósito de vida es el que la familia Phanord mantiene intacta al continuar con el legado de su padre que era “pastor visionario, dirigía iglesias y construyó hospitales en la ciudad de La Romana, también tenía bajo su cargo 20 iglesias pequeñas”, dijo su hija Johanne Phanord.
Sus hijos continúan realizando el trabajo de su padre a través de la Fundación Jean Luc Phanord, donde tienen un proyecto escolar “Joe Hartman”, en La Romana, República Dominicana, siguiendo la visión que el Reverendo tenía, creyendo en la educación y el “mejoramiento de las personas”, sin importar su clase social, proveyendo becas a niños para que puedan acceder a un sistema escolar gratuito.
“Vinimos a honrar su memoria”, indicó Johanne Phanord, quien recuerda de su padre “su sonrisa y su sentido del humor”, pero sobre todo “su disciplina” al dar consejos a las personas sobre cómo salir adelante en la vida y como poderse superar.
Johanne Phanord, le dijo a Impacto Latino que las personas en República Dominicana, recuerdan a su padre porque constantemente permanecía “dando consejos y aliento a las personas de manera profesional, espiritual y económicamente”.
La comunidad dominicana en la ciudad de Nueva York, recuerda ese trágico momento que quedará marcado en su memoria, que “aunque hayan partido de este mundo, siempre vivirán en nuestros pensamientos y corazones”.
Dominicanos conmemoran la tragedia aérea de 2001 que dejó 260 muertos en Nueva York



























