¡Viva la Navidad Latina!

¡VIVA LA NAVIDAD LATINA!

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo es el deseo más repetido en estas fechas.
Feliz Navidad y próspero Año Nuevo es el deseo más repetido en estas fechas.

 

Son pequeños gestos de los que esperamos obtener felicidad, estas tradiciones y costumbres se han convertido en imprescindibles durante los últimos días de diciembre y, funcionen o no, hacen del periodo navideño una época casi mágica.

Feliz Navidad y próspero Año Nuevo es el deseo más repetido en estas fechas. Suerte en el amor e éxito en lo económico y bienestar para nosotros y para nuestros seres queridos son anhelos que en Navidad están más presentes que nunca.

Desde la más remota antigüedad, la época que enmarca el solsticio de invierno ha sido un tiempo mágico repleto de mitos y ritos que han ido pasando de una religión a otra y cambiando su forma, pero no su fondo.

Para el mundo precristiano, el simbolismo que se desprendía del solsticio era un anuncio de esperanza, de buena nueva y de supervivencia que el cristianismo pasó a representar con el nacimiento de Jesús,  por tanto, propiciatoria y muchos de sus ritos y costumbres son para lograr, compartir y desear suerte.

De este modo, algunos alimentos se han convertido en símbolos de prosperidad y la costumbre manda que estén presentes en la última cena del año.

Las tradiciones propias de estos días son diversas y algunas de ellas proceden de épocas remotas.

El árbol de Navidad es el elemento más antiguo de todos los que todavía usamos en las fiestas del ciclo navideño.

Procede del culto al árbol, encarnación del espíritu de la naturaleza. Se trata de una festividad que los pueblos indoeuropeos celebraban hace más de cuatro mil años durante el solsticio de invierno.

Los adornos que colgaban de su árbol sagrado, el roble, eran signos propiciatorios para regenerar la naturaleza tras el invierno.

Asimismo, el abeto era considerado como "árbol del nacimiento" en las antiguas tradiciones griegas y latinas y, en el siglo VIII, durante la cristianización de los germanos, fue declarado "el árbol del niño Jesús.

Las piñas, por su parte, representan el cíclico y eterno retorno de la vida a la naturaleza, afirma.

 

Las tradiciones propias de estos días son diversas y algunas de ellas proceden de épocas remotas.
Las tradiciones propias de estos días son diversas y algunas de ellas proceden de épocas remotas.

LA NAVIDAD LATINA

La calle está iluminada, los escaparates se llenan de color; cuelgan guirnaldas y luces de las fachadas de edificios. Una puerta adornada con una corona de pino se abre. En el interior de la casa, una mesa exibiendo sobre ella un pavo y, a su alrededor, los comensales, miembros de una familia que se han reunido como todos los años en las mismas fechas. Las llamas de una chimenea caldean el cuadro mientras en el exterior nieva. Un árbol de Navidad, con una estrella en lo alto, se alza en una esquina del salón con regalos a sus pies.

Es la típica estampa navideña. Sin embargo, en países latinoamericanos lo típico admite variaciones. De la postal que hemos descrito nos sobra la nieve y la chimenea, inútiles en verano. En Brasil, incluso, se cambia el calor de las llamas por la brisa marina. La celebración se lleva a cabo en la playa mientras se disfruta de fuegos artificiales, aunque esto es más propio de Nochevieja.

En cuanto al menú navideño, no es tan distinto de un lugar a otro. La comida cobra gran relevancia en estas fechas porque, como dicen los mexicanos, "hay que agasajar al invitado empezando por la panza". Muchos países latinoamericanos son herederos de las tradiciones de los españoles o de los estadounidenses. Así que no falta el pavo (o "guacalote" como se le llamaba originariamente en náhuatl, de huexolotl), el jamón o el lechón en las casas más pudientes.

El punto de unión de todas las clases sociales son los tamales, que consisten en una masa de maíz rellena con carne de cerdo, huevo, arroz, zanahoria y otros vegetales, envueltos en hojas de plátano, imprescindibles en toda mesa costarricense o mexicana.

La hallaca es la opción de los venezolanos, un bollo de maíz relleno de diferentes carnes o frutos. En El Caribe son típicos los pasteles de arroz. Y Argentina adereza la carne con su particular salsa "chimichurri".

De postre no faltan los turrones, las frutas azucaradas, las almendras o las "rabanadas" en Brasil. Éstas son un pedazo de pan bañado en leche y huevo, fritas y regadas con azúcar y canela.

Y si la comida es abundante la bebida se ingiere en las mismas cantidades. Se brinda con champón o sidra por una Feliz Navidad al grito de "Salud". En Panamá y Chile se combate el calor con una variada oferta de ponches que mezclan vino con frutas.

Los villancicos son la banda sonora, por excelencia, de estas fiestas; o los "Christmas Carol" en EEUU.

Cuba es quizás el país con menor celebración de Navidad. El régimen comunista había borrado el día festivo de Navidad de su calendario en 1969, pero se recuperó oficialmente en 1998 tras la visita del Papa Juan Pablo II.

 

AGRADABLE VISITA

Y a las doce de la noche, tras la cena, todas las casas reciben una visita de un anciano regordete, Santa Claus, Papá Noel o San Nicolás. Reparte regalos para niños y mayores transportado por su trineo volador y sus nueve renos, que en EEUU son casi tan famosos como él.

En Chile, el "Viejito Pascuero" es el que se mete por las chimeneas y reparte regalos. En lugar de ir en bañador, lo más normal atendiendo a la temperatura, lleva la misma indumentaria que el Papá Noel del Polo Norte: un traje rojo y un gorro de nieve. Así que el "Viejito Pascuero" no cesa de sudar y cada año adelgaza varios kilos.

Es curioso en EE.UU. el esmero con el que se envuelven los regalos. El envoltorio adquiere casi tanta importancia como el regalo en sí mismo. Se organiza un concurso nacional que premia al regalo mejor envuelto.

 

CREANDO AMBIENTE NAVIDEÑO

En Puerto Rico se vive la Navidad más larga del mundo, que comienza en noviembre con el pavo de Acción de Gracias y terminan a finales de enero con la procesión de las fiestas de la calle de San Sebastián.

Durante siglos los esclavos y los trabajadores pobres sólo tenían días libres y permiso para festejar si la Iglesia era la que los promocionaba.

En México los festejos también se adelantan y empiezan nueve días antes de Nochebuena. Se reúne al barrio para una parrillada y se rompe la piñata. Estas celebraciones reciben el nombre de "posadas" y representan el cobijo de la Virgen María y San José a la espera del niño Jesús.

En el país se anticipan a la Navidad las "pastorelas". Es un espectáculo teatral centrado en la eterna disputa entre el bien y el mal; son representaciones alegóricas populares en las que se combina la religión con el humor.

 

EXTRAÑAS TRADICIONES

Decorar el árbol de Navidad, cantar villancicos, representar el portal de Belén con figuritas de porcelana o sentarse con familiares y amigos alrededor de la mesa son las formas más habituales de celebrar las fiestas navideñas. Sin embargo, en algunos lugares, durante estos días se llevan a cabo tradiciones muy particulares.

Uno de esos países es Alemania, donde darse un chapuzón en agua helada ya se ha convertido en costumbre. El 25 de diciembre, un grupo de intrépidos alemanes se sumerge en las gélidas aguas del lago Orankesee, en las inmediaciones de la capital del país. Se trata de los miembros del club Berlin Seals, célebres por protagonizar semejante hazaña año tras año.

Más al sur, las aguas del mar Mediterráneo no llegan a ser tan frías como las de los lagos alemanes, pero en pleno mes de diciembre sumergirse en ellas puede ser cualquier cosa menos agradable. No obstante, el día de Navidad, la ciudad de Barcelona celebra la Copa Nadal de Natación. Esta prueba, que tiene más de cien años, consiste en nadar 200 metros en aguas del Puerto de la ciudad.

Allí se dan cita todo tipo de bañistas, desde aquellos que tienen como objetivo hacer el mejor tiempo en la prueba, hasta quienes se lanzan al agua ataviados con disfraces navideños. En cualquier caso, se ha convertido en un evento imprescindible cada 25 de diciembre.

La primera edición de la Copa Nadal se llevó a cabo en 1907. Desde entonces, la prueba se ha realizado cada año, con la excepción de 1937 y 1938, cuando no se pudo celebrar a causa de la Guerra Civil Española.

Además de la Copa Nadal, en Cataluña, región ubicada al noreste de España, existen otras tradiciones navideñas muy características. Una de ellas es el Caga Tió (el tronco que hace caca), que consiste precisamente en un tronco al que se le colocan dos patas delanteras y se le pinta una carita sonriente. El Caga Tió está ataviado con un gorro de color rojo típico de las tierras catalanas, y tapado con una manta para que no se resfríe.

Suele llegar a los hogares es unas dos semanas antes de Navidad y, durante ese tiempo, los más pequeños de la casa le alimentan con frutos secos, con piel de naranja o incluso con la comida que ha sobrado en sus propios platos. Todos estos alimentos desaparecen cuando los niños no están delante, porque "se los come" el Caga Tió. Es importante que el tronco coma bien porque, cuanto mejor alimentado esté, más generoso será.

La noche del 24 de diciembre la familia se coloca alrededor del Caga Tió y los niños le golpean con un bastón mientras cantan una canción popular. Por debajo de la manta el tronco va "cagando" dulces y pequeños regalos. Todo termina cuando el Tió "defeca" un diente de ajo, un huevo, un arenque o algo similar, lo que indica que el tronco no dará más dulces hasta el próximo año.

En esta región, las tradiciones escatológicas tienen un papel muy destacado en las celebraciones navideñas. Sus portales de Belén, además de contar con la virgen María, San José, el niño Jesús y los siempre presentes pastores, esconden una sorpresa.

Oculto tras un árbol, un puente o alguna construcción se halla el "caganer", una figura que hace sus necesidades en tan emblemático escenario y del que se hace, año tras ano, la figura de personajes relevantes. No se salvan de su peculiar muñeco personajes como la Reina de Inglaterra, todo tipo de políticos, cantantes como Shakira, o los futbolistas de moda.

Otra costumbre no menos curiosa es la de colocar una telaraña en el árbol de Navidad. En Ucrania, los árboles típicos de estas fiestas, además de estar decorados con todos los elementos habituales, suelen tener una araña con su telaraña, por supuesto artificiales.

Según cuenta la leyenda, una viuda que no tenía suficientes recursos para decorar su árbol, se mantuvo despierta toda la noche hasta que halló una arana que lo embelleció tejiendo en él su tela. Así, para los ucranianos, la araña en el árbol navideño es símbolo de buen augurio.

También puede resultar llamativa la tradición de esconder las escobas en Nochebuena. En Noruega, la noche del 24 de diciembre se celebra con una cena familiar donde se abren los regalos. En ese momento, todas las escobas de la casa deben estar escondidas pues, según las antiguas creencias, esa noche salen las brujas y los trasgos, que podrían robar las escobas para montarse en ellas.

Y desde Noruega nos vamos a Serbia, donde los regalos en estas fechas se intercambian de una manera muy característica. De hecho, en este país los presentes navideños no se cuentan entre sus tradiciones.

No obstante, los tres domingos anteriores al día de Navidad se celebran las fiestas de Detinjci, Materice y Oci, es decir, el día de los niños, de la madre y del padre respectivamente, donde los regalos tienen un papel muy destacado.

El primer domingo de los tres, el padre y la madre atan las piernas a sus hijos con un cinturón, una cuerda, una bufanda u otro objeto similar y estos tienen que pagar un "rescate", en forma de regalos, para poder quedar libres.

El domingo de Materice son los hijos quienes atan los pies a su madre, quien les da presentes para ser liberada, y lo mismo les ocurre a los padres durante la mañana de Oci, el domingo inmediatamente anterior al día de Navidad. Aunque parece que esta costumbre está quedando en desuso.

Otra tradición curiosa es la de las patinatas navideñas, en otro tiempo muy seguida en Venezuela, donde una multitud se reunía para celebrar estas fiestas surcando calles y avenidas a bordo de sus patines.

Asimismo, los venezolanos suelen escribir en un papel sus deseos para quemarlos el 20 de diciembre. Ese día, además, se hace limpieza en casa para "desprenderse de todo lo malo".

Otro ritual muy característico de Venezuela, Chile y otros países latinoamericanos es salir el 31 de diciembre a caminar por la calle o a dar una vuelta a la manzana con una maleta y con dinero en la mano. Se cree que así, el siguiente año será próspero, y durante su transcurso abundarán los viajes.

 

DANDO DESDE EL CORAZÓN

A veces la mejor forma de ser original consiste en recuperar la verdadera esencia de la Navidad. Si regalar se define como "dar algo a alguien en muestra de afecto o consideración sin recibir nada a cambio", ¿por qué no ajustarse fielmente a dicha definición dando una buena dosis de cariño a nuestros seres queridos?

El regalo es, si se hace de corazón y no por obligación, una forma de demostrar afecto, cariño, amor. Cuando regalamos porque nos apetece ponemos el corazón en ello, lo hacemos pensando plenamente en el otro, intentando adivinar qué le hará feliz, cómo lo va a recibir e ilusionándonos con su posible alegría.

Los regalos expresan las ganas de alegrar y animar al otro y, de esa forma, también expresamos nuestras ganas de mantener la relación, porque en el fondo todos sabemos que cuando damos, y es bien recibido,  recibimos de vuelta.

Las fiestas en general son momentos para cambiar las rutinas del día a día, son una forma de festejar los cambios. El verdadero espíritu de la Navidad sería el de compartir nuestra mejor manera de ser y estar y poder estar presente para los otros, agradeciendo su compañía y  poder pasar tiempo juntos.

Sin embargo hoy en día las personas viven deprisa con muchas responsabilidades y el deber comprar regalos para quedar bien hace que vivan el obsquiar como una obligación. Muchos ya no disfrutan pensando e imaginando cómo lo va a recibir a quien va dirigido. Lo único que quieren es salir del paso y, a veces, asocian más caro con lo más bueno y creen que tendrán más reconocimiento.

 

PERSONALIZAR REGALOS

Si obsequiamos un objeto y queremos que quien lo recibe lo interprete como una muestra de afecto, ese toque cariñoso especial se los damos cuando lo personalizamos, cuando lo elegimos conociendo los gustos de a quién va dirigido, cuando hemos estado preguntando, de forma oculta, qué le gusta, qué necesita, qué le agradaría y se lo proporcionamos.

Si además lo envolvemos de forma especial y lo acompañamos con una nota personal de cariño y agradecimiento por mantener la relación, ¡mucho mejor!. Cuando hacemos las cosas de corazón van envueltas de la energía del amor que es constructiva, generativa y compasiva y, a buen seguro.

En Navidad lo mejor que podemos regalar a nuestros familiares, a nuestra pareja, a nuestros amigos y seres queridos en general, es AMOR con mayúsculas, mediante  pequeñas y grandes demostraciones o gestos de afecto, tanto físicas como verbales.

Eso se hace prestándoles atención, aprecio y afecto, siendo auténticos con ellos y aceptándolos tal como son. Es importante apoyarles en sus necesidades, mostrándoles nuestra amistad o amor en el sentido de compromiso, y animándoles,  acompañádoles y alentándoles para que consigan lo que desean. En definitiva, demostrar que admiramos su belleza, en el amplio sentido de la palabra.

Realmente, AMOR es lo mejor que podemos dar a todos los que entran en contacto con nosotros!, en estas fiestas y todo el año".

 

 

 

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