El hartazgo y la furia contenida en la juventud mexicana por culpa de la violencia, la corrupción y la impunidad es el retrato de ‘Violentas mariposas’, la película en la que el cineasta Adolfo Dávila analiza cómo estos problemas pueden derivar en una revolución por parte de las nuevas generaciones.
“En México hay una realidad muy fuerte: generación tras generación hemos vivido con una carencia muy profunda de justicia. La injusticia se ha vuelto parte de la vida cotidiana hasta el punto de que muchas veces ni siquiera sabemos ya qué significa realmente vivir en un sistema justo”, explica el realizador de 61 años.
Esa sensación de injusticia e impotencia es la que siente el protagonista de esta historia, Viktor (Alejandro Porter), un estudiante de universidad que tras el asesinato de su padre se siente decepcionado con el sistema judicial de su país.
Aunque al conocer a Eva (Diana Laura Di), una joven abogada, los dos deciden tomar justicia por su propia cuenta.
Una de las críticas que recibe el cine mexicano es la muestra de la violencia en sus filmes, elevada recientemente por las exitosas e internacionales “narco producciones”, aunque Dávila no rehúye a visibilizar la brutalidad en su filme.
“La película no busca incitar a la violencia ni decir que esa es la solución. Lo que intenta hacer es plantear una pregunta: ¿Qué pasaría si algunos jóvenes, enfrentados a una realidad de injusticia constante, llegaran a ese punto de desesperación?”, argumenta.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), sólo el 60,5 % de la población mayor de 18 años expresa confianza en jueces, magistrados y ministros; una cifra que aunque incrementó en los últimos años todavía se sitúa lejana a las de otras grandes potencias mundiales.
Esta sensación de impunidad es la que lleva a Viktor a pintar grafitis en las calles o a vandalizar coches que encuentra por la carretera.
“(Viktor) tiene 19 años, vive una situación de injusticia y siente un hartazgo permanente con su realidad. Él quiere transformarla de forma revolucionaria, pero no sabe cómo hacerlo porque aún no tiene ni las herramientas intelectuales ni prácticas”, ahonda.
Llegar a salas
Pese al éxito de ‘Violentas mariposas’ en el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2024, en el que Diana Laura Di se alzó con el galardón a mejor actriz femenina, esta tardó casi dos años en llegar a las salas mexicanas, un síntoma de “la baja estima que todavía muchos mexicanos y distribuidores tienen al cine patrio”, acentuó Dávila.
“Puedes tardar hasta cuatro años en lograr que una película llegue a las salas. Y a veces pasa algo muy curioso: la cinta se recibe mejor en otros países que en el propio país donde fue hecha”, lamenta.
Aunque la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunciara recientemente nuevos incentivos fiscales en la propuesta de ley que reformará la legislación sobre cine, Dávila apunta que realmente se debería de centrar más la atención en que se cumpla la cuota obligatoria de 10 % de las salas para producciones mexicanas.
“Hay mucha gente que se queja cuando se reducen los incentivos para producir cine, pero lo que realmente es urgente en México es una legislación que garantice la exhibición. Hay mucha producción en el país, pero ese cine no está llegando al público mexicano.”, sentencia.
‘Violentas mariposas’ se estrena este jueves, 12 de marzo, en las salas mexicanas y próximamente en países internacionales como Japón y España. EFE




























