Grito de mujer, canto a dos voces “por lo que se necesitan todas las voces”

—    pensé 
       en los gritos de mujer 
       que no quisiera oír
       NO
       al grito de las mujeres golpeadas 
       tras las paredes de su casa-prisión
—    gritos que no dejan dormir la conciencia
       gritos que se estrellan
       en los oídos sordos de la sociedad
—    NO
       al grito arrancado por sus violadores 
       en el momento cúlmine del amor
       grito de servidumbre 
       en las lides del amor
—    falso gemido 
       para ocultar sus deseos 
       y servir de caja de resonancia 
       al deseo del otro
—    NO
       al sollozo de los cuerpos y rostros de las mujeres 
       aprisionados por el arnés de los diseñadores del cuerpo       perfecto
       modelados por el bisturí de los escultores del rostro     
       ideal
—    esos que en cada línea destruyen  
       la perfecta imperfección del cuerpo real
       del rostro real
—    NO
       a los mantos que ocultan
       el tráfico humano 
       los prejuicios
       la venta del cuerpo
—    o
       que mantienen a la mujer prisionera 
       impidiéndole mirar el mundo
       bajo la burka
       o bajo las bombas
—    NO
       al grito silencioso de la mujer discriminada por ser mujer
       aquella que vale menos
       aquella por ser mujer tiene que callar 
—    condenada
       a ser adorno en un segundo plano 
       en el fresco de la humanidad
—    NO
       al estruendoso grito de la soledad
—    del amor no declarado 
       que escapa
       por temor a ser rechazado
—    al amor reglamentado
       al amor no correspondido
       al amor ahogado en la nostalgia
—    Sí
       al grito de mujer que reclama sus derechos
       que reclama la palabra 
—    que no permite que hablen en su nombre
       o que intenten normarla
—    NO
       a los fariseos
       que nada vieron
—    NO 
       al “yo no sabía”
—    NO 
       al pederasta
—    NO 
       a las blancas palomas 
       Pilatos de la era moderna
—    Sí
       al grito de rebeldía 
—    Sí
       al manejar el pincel que las retrata
       al despejar el camino 
       al ser dueñas de sí mismas
—    Sí
       a la palabra liberada
—    NO
       a la mansedumbre
—    Sí 
       al váyanse al carajo
—    Sí 
       a la niña
       que hoy lucha por ser mujer
       por levantar su voz
       por existir
       más allá de las fronteras
       de la mojigatería
       de oscuras creencias medievales
       de gritos que no se escuchan
—    gritos que se esfuman en un verso
Gustavo Gac-Artigas. Poeta laureado, novelista, dramaturgo y hombre de teatro chileno. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), del PEN Chile y del PEN América. Es miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y académico de la Academia Tomitana y de la Academia Universalis Poetarum.
Priscilla Gac-Artigas. Escritora y traductora puertorriqueña. Doctora en literatura latinoamericana, Fulbright Scholar, académica de número de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), miembro correspondiente de la RAE. 
 
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