EDITORIAL
Las celebraciones del Mes de la Herencia Hispana en Nueva York han iniciado y la ciudad vive con más efervescencia que nunca, un momento de conquistas importantes, de reflexión sobre los elementos que la unifican y de el poderoso impacto de su actividad que resuena como una campaña gigante a nivel nacional.
Nueva York es una ciudad de inmigrantes, construida por inmigrantes, con una fuerza laboral, empresarial, emprendedora, intelectual, cultural y de importante activismo a nivel nacional, que ha escrito varias páginas en la historia y continúa siendo una ciudad modelo en la protección a esta riqueza humana que provee la inmigración, la diversidad, manifestada en una comunidad que a pesar de esa gran diversidad, tiene fuertes elementos unificadores.
La ciudad de Nueva York continúa siendo un faro de defensa de la multiculturalidad como fuente de riqueza, en todo sentido, incluyendo y resaltando sus aportes materiales, barrios antes abandonados, han sido reactivados por las comunidades y muestra de ello son los hispanos en sectores donde generan fuentes de empleo, apertura de negocios, diversidad en sus cocinas nacionales, sus celebraciones, pago de impuestos, etc., etc.
Esta es la mayor celebración de los hispanos en Nueva York, en donde existe un récord de 3.07 millones de inmigrantes nacidos en el extranjero, más que en cualquier otra ciudad del mundo, en donde uno de cada cinco neoyorquinos es inmigrante, mientras que uno de cada seis es ciudadano estadounidense nacido en Estados Unidos con al menos un padre inmigrante, que puede ser hispano.
Esta apertura a los talentos de todo el planeta han convertido históricamente a Nueva York en una metrópoli de gran influencia en la economía mundial, en las comunicaciones, la educación, las artes, la tecnología, la investigación científica, el deporte, la moda y el entretenimiento, por mencionar algunos de los múltiples aspectos enriquecidos por la diversidad que imparte la hispanidad a una ciudad que es cada vez más suya, conquistada por su cultura, por su esfuerzo diario, por su perspectiva futura, por su conciencia de la importancia de participar en política.
Nueva York es considerada uno de los centros culturales más importantes del país y sus inmigrantes además de ser casi la mitad de su fuerza laboral, son además dueños de negocios, contribuyentes y miembros activos de las comunidades, son una parte integral de los diversas barrios y realizan una variedad de aportes. Es increíble que en una ciudad puedan convivir comunidades tan diferentes que se unifican, con características e idiosincracias tan propias y con tantos elementos compartidos como las comunidades hispanas.
Los hispanos enfrentan retos que les unifican, les fortalecen, les permiten expresar su creatividad, realmente la historia de la nación demuestra que el apoyo a los inmigrantes tiene grandes réditos, a caso ya se ha olvidado el gran apoyo a los exiliados cubanos? Algunos bancos fueron pioneros en préstamos para exiliados que no tenían garantía ni crédito, pero recibieron ayuda para obtener un préstamo comercial, los cuales permitieron a muchos cubanos obtener fondos e iniciar sus propios negocios, eso es lo que hace Nueva York, que protege a sus hispanos como parte de sus llamadas minorías, dar oportunidades educativas, laborales, personales, profesionales. Acaso se ha olvidado la nación de la “operación Peter Pan” de ayuda a los niños cubanos?
Los hispanos de la ciudad demuestran esa magia única, por la cual todas las diferencias se unifican para enriquecer al individuo en su comprensión de la igualdad y la diversidad, para enriquecer a la comunidad en su riqueza de opciones para aprender y disfrutar. Sin la diversidad que imprimen los hispanos a la ciudad de Nueva York, esta no sería la misma.
A los hispanos intentan clasificar y dividir en otros grupos: a los caribeños quieren incluirles como africanos, a los menos coloridos como europeos, a los de ojos rasgados como asiáticos, pero todos saben y tienen ese chip en lo más íntimo de su fibra emocional, genética, de que tienen raíces comunes, manifestadas fundamentalmente por el uso de un lenguaje con 400 millones de hablantes nativos, la importancia de la lengua es imperativa en la definición de la hispanidad, no como un elemento de aislamiento hacia la lengua oficial de esta nación, si no como una herramienta propia de esa hermandad que se expande, porque a pesar de usar una misma lengua, existen diferentes palabras para una misma fruta o vegetal, pero independientemente de eso, sabemos que existen fuertes vínculos históricos y culturales.
La hispanidad es Estados Unidos, es ante todo una cualidad que unifica la gran diversidad de los hispano-parlantes, que comprenden que en el proceso de descubrir su verdadera identidad, deben aprender a conocer, a valorar y respetar todos los aportes que conforman su esencia, que la hispanidad no puede ni debe ser un elemento que lo identifique con un pedazo de territorio al otro lado del océano ni con una sola cultura, si no como un puente que le conecta con todos los continentes, razas y culturas del planeta.
La hispanidad es una base, una cualidad determinada por el uso de un idioma, que no es el único que se habla en Latinoamérica, pero es el principal factor unificador y por lo tanto hay que fortalecerlo, la hispanidad se refiere al reconocimiento y valoración de los aportes de una de las raíces de la identidad que no se ha mantenido estática en el tiempo, que evoluciona, que se vuelve multicultural, diversa y rica, más en una ciudad como Nueva York, en donde los hispanos ya han conquistado importante representación política, a través de las urnas y para muestra las importantes posiciones de la comunidad colombiana que ha dado un ejemplo grande de que vale la pena luchar por lo que le corresponde.
De la comunidad puertorriqueña que continúa luchando por respeto, por apoyo, por igualdad; de la comunidad dominicana que tiene representación política a nivel nacional, estatal, local. Las conquistas en la representación en el concejo de la ciudad, en el gabinete del alcalde y del gobernador a nivel estatal, que cuentan con varios latinos preparados y un nuevo liderazgo que comienza a brillar.
¿Dónde estamos? ¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos? ¿Cómo aportamos los hispanos a Nueva York? Son algunas interrogantes que juntos descubriremos en este inolvidable Mes de la Herencia Hispana 2019.



























