Una conversación exclusiva con el ex presidente Jimmy Carter y su esposa Rosalynn

¿Qué ha pasado con el sueño americano?

 

Jimmy Carter. Foto por Liz DiMaria.
Jimmy Carter durante un descanso del trabajo de una casa de Habitat for Humanity, con un martillo todavía en su cinturón de herramientas, listo para volver a trabajar, nos habló en exclusiva. Foto por Liz DiMaria.

 

El 39ª Presidente de los Estados Unidos explica que el sueño americano es diferente hoy en día que cuando fue presidente porque los demócratas y los republicanos ya no pueden llevarse bien.

 

Por Cathy Areu
Corresponsal Político
IMPACTO LATIN NEWS
 
Foto por Liz DiMaria
 

Desde que dejó el cargo en 1981, Jimmy Carter ha estado muy ocupado asegurándose de que sus acciones coincidan con sus palabras, que, por lo general, tienen el propósito de señalar los males de los ricos, que se vuelven cada vez más ricos y, a la vez, ayudar a los pobres y a la clase media, que están sufriendo, dice, más que nunca.

De hecho, poco después de dejar la Casa Blanca, él y su esposa Rosalynn volvieron a su granja de maní en el estado de Georgia, y en 1982 fundó la organización sin fines de lucro Centro Carter para avanzar sus objetivos humanitarios en los Estados Unidos y por todo el mundo. Por su trabajo por los pobres en este país y en otras partes, Jimmy Carter recibió el Premio Nobel de la Paz en 2002.

Entre sus varios proyectos, desde 1984, los Carter han dedicado una parte de cada año para la construcción de viviendas para la organización sin fines de lucro Habitat for Humanity.

Recientemente, durante un descanso del trabajo de una casa, junto a una latina que se ganaba su casa ayudando en la construcción y pagado por ella, un periodista le preguntó a Carter: ¿cómo se siente cuando construye casas? El ex presidente Carter se rió y con humildad respondió: "Yo construyo muebles más que casas. He construído alrededor de un centenar de piezas de mobiliario desde que salí de la Casa Blanca. Soy un fabricante de muebles bastante cumplido".

Aquí, lejos de las multitudes y decenas de fotógrafos que los siguen, el ex presidente Carter, ahora de 89 años, y su esposa se ​​sentaron conmigo, la única periodista latina esa mañana, para discutir temas más serios; temas que consumen la mente de muchos estadounidenses: ¿Qué está pasando en Washington? ¿Qué ha pasado con el sueño americano que antes conocíamos?

Sus ojos azules miraron directamente a los míos; con un martillo todavía en su cinturón de herramientas, listo para volver a trabajar en una casa cercana; él respondió a mis preguntas y algo más.

 

P: ¿Cómo es Estados Unidos diferente hoy en día que el país que heredaste en 1976? Parece que el sueño americano ha cambiado.

Jimmy Carter:

-Lo sé. En primer lugar, debido al cambio en la estructura tributaria y, yo diría, las prioridades del Congreso, los ricos les ha ido extremadamente bien durante los últimos 30 años. Ellos no tienen que pagar tanto impuestos, y ahora, en cuanto a la riqueza en nuestro país, los ricos poseen el doble en comparación con la clase obrera y las familias de ingresos medios, de lo que tenían cuando yo dejé mi cargo. Eso es el doble en sólo un breve periodo de tiempo.

Estados Unidos era un país donde el ascenso social, la capacidad de una persona de mejorar su situación económica y social en la sociedad era una característica de los estadounidense. Ahora, somos uno de los pocos países en el mundo donde hay muy poca o ninguna movilidad ascendente. Estamos bastantes restringidos en la capacidad de una familia obrera para mejorar su situación.

Y otra cosa que me preocupa es que, de manera práctica, una gran cantidad de la gente que conocimos en aquellos tiempos antiguos, que eran de clase media, viven ahora de los cupones para alimentos (food stamps) debido a que no sólo han perdido su trabajo, pero frecuentemente, si son padres que ganan el salario mínimo, no es suficiente para mantenerse al día con el costo de crear una familia. Así, digo, en términos generales, la sociedad estadounidense ha ido a la baja en su sistema de igualdad entre los grupos, y en la capacidad de una familia para pagar sus gastos.

 

P: ¿Qué pasó?

Rosalynn Carter:

-Ahora todo el dinero va para las campañas políticas.

 

P: ¿Eso es el gran cambio?

Jimmy Carter:

-Bueno, es un soborno legal. ¿Sabés cuánto dinero recaudé cuando me enfrenté a Gerald Ford para la presidencia? (Levanta la mano y hace el signo de cero.)

 

P: ¿En serio?

Jimmy Carter:

-Sí, en serio. ¿Sabés cuánto dinero recaudé, cuatro años más tarde, cuando me enfrenté a Ronald Reagan? (Levanta la mano y hace el signo de cero.)

 

P: ¿En serio?

Jimmy Carter:

-Eso es correcto. Financiamos toda nuestra campaña con la regla de los dos dólares por persona. Y cuando me enfrenté a Reagan, $26 millones fue todo lo que tuve disponible para gastar en todo el país. Y eso fue todo lo que el Gobernador Reagan y el Presidente Ford tuvieron disponible para gastar en mi contra. Pero ahora son cientos de millones de dólares que un candidato tiene que recaudar para conseguir alguna posibilidad de otener la candidatura como demócrata o republicano. Cientos de millones de dólares.

Y ahora, con la estúpida decisión de la Corte Suprema sobre Citizens United, una gran cantidad de dinero entra en las campañas políticas. Es un soborno legal debido a que las personas que le dan doscientos mil dólares, no lo están haciendo por altruísmo, quizás algunos de ellos podrían ser, pero quieren algo a cambio. Si no consiguen alguna otra cosa, es tener acceso al presidente. Si tienen un problema, o sus vecinos tienen un problema, o una pequeña empresa en la que tienen una inversión tiene un problema, es probable que puedan llamar a la Casa Blanca y decir: "¿Puedo hablar con el Presidente durante unos minutos?". Y él trae a su Secretario de Comercio, y hablan con esta persona. Y, bueno, no hay nada ilegal en ello. Es legal.

Otro problema, con lo que estás familiarizado es, cuando recibes cuatro o cinco millones de dólares para gastar en una campaña, ¿por dónde gastas la mayor parte de esto? En los anuncios de televisión, ¿verdad?

¿Y para qué está el comercial diseñado ahora? Para destruir el carácter y la reputación de su oponente. Tratas de demostrar que el que se está postulando en contra de usted es incompetente y un ladrón, si es posible.

El pueblo estadounidense no le gusta eso. Ellos dicen: "No nos gustan los anuncios negativos." Pero funcionan, así que polarizan a las personas en las campañas del Congreso.

Así que, cuando la campaña ha terminado, digamos que un republicano ha ganado, la mayoría de la gente piensa que ninguno de los candidatos son buenos por que han visto cientos de anuncios negativos en la televisión.

Cuando llegan a Washington, ya no se hablan el uno al otro más. Los republicanos no hablan con los demócratas y viceversa.

 

P: ¿Y antes se hablaban el uno al otro?

Jimmy Carter:

-Oh, sí, claro. Cuando yo estaba en la oficina, no estoy presumiendo de mí, pero, recibía el mismo apoyo de los republicanos como de los demócratas. De hecho, en mis dos últimos años recibía aún más porque tenía un demócrata muy prominente postulando en mi contra por la nominación, Ted Kennedy. Por lo tanto, los demócratas liberales apoyaron a Kennedy, y bloquearon mis programas. Así que me dirigí a los republicanos para compensar la diferencia. Y yo tenía muy buen promedio de bateo.

Pero era una cosa armoniosa entonces. Y no era sólo yo y el Congreso. En el comedor del Senado, los republicanos y los demócratas se sentaban en la misma mesa con uno y el otro, y a comer de la misma sopa de guisantes, ¿sabes? Hubo mucha armonía. Pero ahora, no se hablan el uno al otro.

 

P: ¿Realmente no lo hacen?

Jimmy Carter:

-Tú sabes eso mejor que yo. Pero eso es lo que hace el dinero. Entra y destruye toda la sociedad.

 

P: Usted había dicho que cada miembro del Congreso debería tomar un año de descanso y trabajar en una casa de Habitat for Humanity.

Jimmy Carter:

-Sí, si pudieran.

Y las personas que necesitan un préstamo de bajo interés o una vivienda asequible, ¿dónde está su cabildero para conseguir lo que necesitan? Ya no están allí más. Y el Congreso responde donde la presión está. No estoy criticando a los miembros del Congreso, pero es sólo la forma en que el sistema es. Se ha ido cuesta abajo.

 

P: ¿Y así es como el sueño americano ha cambiado?

Jimmy Carter: Sí, así es.

 

 

 

 

 

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