Juan José Lahuerta

Quedan once plazas y 22 equipos lucharán por lograr uno de los últimos billetes para el Mundial de fútbol de Brasil. Nombres ilustres como los de México, Uruguay, Portugal o Suecia disputarán dos encuentros agónicos que marcarán la línea del éxito o del fracaso.
El 20 de noviembre se acabará el camino hacia el Mundial. Ese día, en el Westpac Stadium de la ciudad neozelandesa de Wellington y en el Estadio Centenario de Montevideo se disputarán los últimos minutos del Nueva Zelanda-México y del Uruguay-Jordania. Dos de los cuatro países tendrán representación en Brasil. Serán los últimos que lo consigan.
Antes ya se conocerán los cinco nombres de la zona africana que viajarán en junio al país sudamericano. Costa de Marfil, Senegal, Etiopía, Nigeria, Túnez, Camerún, Ghana, Egipto, Burkina Faso y Argelia jugarán entre el 16 y el 19 de noviembre el encuentro de vuelta de la última fase de su zona.
También brillarán las selecciones clasificadas de la repesca europea. Suecia, Portugal, Croacia, Rumania, Grecia, Islandia, Francia y Ucrania ya habrán gastado sus últimos cartuchos. Y, junto a ellos se unirán los cuatro equipos citados al principio: Jordania, Uruguay, Nueva Zelanda y México.

LA ANSIEDAD DE LA REPESCA.
Todos vivirán diferentes estados de ansiedad. Llegarán a los dos choques más importantes con alguna que otra duda. México, sobre todo. Completó una fase de clasificación errónea, envuelto en críticas por su mal juego y sus dudosos resultados. Pese a ello, logró acceder a la repesca gracias a un favor de Estados Unidos en el último instante del último partido.
Nueva Zelanda será su rival a batir en la última oportunidad para el cuadro mexicano. El 13 de noviembre el Estadio Azteca será el escenario del encuentro de ida. La vuelta, una semana después, decidirá el pase.
Será una eliminatoria incómoda. Los desplazamientos, muy largos, podrían mermar las opciones del conjunto mexicano, que ha decidido prescindir de sus figuras que juegan en Europa. La ingente cantidad de kilómetros y las horas de avión podrían desgastar a su equipo antes del primer enfrentamiento.
"No es que sean malos, son muy buenos jugadores, pero los viajes, el trajinar, va a ser muy fuerte, desgastante; llegar el día 7, el 8, el 9 algunos, para jugar el 13; no terminan de adaptarse a las circunstancias que queremos", apuntó el seleccionador, Miguel Herrera.
De este modo, México tendrá que jugarse todas sus opciones mundialistas sin nombres como los de Javier "Chicharito" Hernández, Giovani Dos Santos o Carlos Vela. El América aportará los cimientos de un equipo que sueña con participar en su Mundial número catorce. Nunca pasó de cuartos de final, pero antes de asaltar ese reto deberá hacer los deberes y dejar por el camino a Nueva Zelanda.

LA PAPELETA URUGUAYA.
Mejores resultados históricos ha tenido Uruguay. Un par de Mundiales lucen en sus vitrinas. El del famoso "Maracanazo" de 1950 y aquel que ganó en 1930. Ambos quedan lejos y su seleccionador, Óscar Tabárez, quiere que la gloria regrese a la escuadra charrúa con una buena actuación en Brasil.
Sin embargo, no hay margen para el error y tiene que solventar una papeleta inesperada tras ocupar la quinta plaza en la fase de clasificación de la zona sudamericana. Una nueva oportunidad alumbra a un grupo que no quiere quedarse fuera del Mundial.
El Estadio Rey Abdullah de Amán acogerá el primer partido, para el que Tabárez, al contrario que el seleccionador de México, ha llamado a todas sus figuras y al núcleo duro de Uruguay. Diego Forlán, Luis Suárez (máximo goleador de su zona con 11 goles) o el ariete del París Saint Germain, Edinson Cavani, no faltarán en la repesca.
Se verán las caras con un equipo complicado, sobre todo cuando juegan como locales y que cuentan con dos nombres peligrosos: Hassan Abdel-Fattah y Ahmad Hayel. Cada uno ha marcado siete dianas a lo largo de la clasificación e intentarán amargar a Uruguay, que espera celebrar el pase el 20 de noviembre en el Estadio Centenario.

RONALDO FRENTE A IBRAHIMOVIC, UNO DE LOS DOS A CASA.
Un día antes, los últimos cuatro equipos europeos que viajarán a Brasil habrán sellado su pase. En el país sudamericano no estará una figura mundial por culpa del destino, que decidió emparejar a Portugal y Suecia para dejar fuera a Cristiano Ronaldo o a Zlatan Ibrahimovic.
Uno de los dos verá el campeonato desde su casa, pero lucharán por aprovechar la que podría ser su última cita mundialista. Sobre todo para Ibrahimovic, que tendrá 36 años en el próximo campeonato. Cristiano, aunque lo afronta en plenitud de condiciones, con 28, debe aprovechar su estado físico antes de iniciar su decadencia a partir de los treinta.
Será la eliminatoria más apasionante de la zona europea, donde la Francia de Benzema y Ribery intentará deshacerse de la Ucrania de Yarmolenko; Modric dirigirá a Croacia con la intención de acabar con la sorprendente Islandia; y Grecia y Rumania protagonizarán la repesca más igualada. Nadie quiere quedarse fuera. Son 22 equipos, pero sólo pueden quedar 11. Intentarán subirse al último tren con destino hacia el Mundial de Brasil.




























